Asha (Pleasures of Equality) – Crítica

Publicado por el 14 agosto, 2012

Artista: ASHA
Álbum: PLEASURES OF EQUALITY
Estilo: Hard Rock/Rock progresivo
Fecha: 2012
Sello: Blue Dolphin
Nota: 9/10

Es curioso, pero antes de escuchar este trabajo no tenía las más remota idea de quienes eran ASHA, y es que a día de hoy, y gracias a Internet, uno puede descubrir muchas bandas nuevas; en este caso ASHA lleva ya bastante tiempo en la escena; por lo que he podido indagar, llevan desde 1990 editando discos, con un total de 14 trabajos a sus espaldas. Lo más extraño es, que yo pensaba que se trataba de una formación de varios componentes, pero no, el músico de Fuengirola (Málaga) Kike G. Caamaño, es el único responsable de este proyecto. Él se encarga de las labores de composición de todos los temas, incluidas las letras. La producción, la grabación y mezclas también corren a cargo de Kike. Eso sí, la labor vocal corresponde a Jacob Alcain Poulsen, y por lo que he podido escuchar, su voz es tan versátil que se adapta con una facilidad asombrosa a cada ejecución de Kike sobre las seis cuerdas; ojito a la guitarra en este disco, porque “Pleasures of Equality” a pesar de ser un grandísimo trabajo de hard rock, con elementos progresivos y alternancias más propias del heavy metal; podríamos definirlo también como un trabajo en solitario de un guitarrista solista; moderno, agresivo, muy técnico, de tal complejidad con elementos del rock más vanguardista, ideal para cualquier mercado, inclusive el americano.

Virtuosismo asegurado en 12 cortes sin desperdicio alguno; desde el renacer en “Newborn”, donde escucharemos un tintineo de guitarra suave mezclado con la ternura de Ana, hija de Kike, un deleite para los sentidos, que deja paso al primer riff de guitarra, machacón con cantidad de filigranas poblando la composición; si a eso le añadimos la magnífica labor de Alcain Poulsen, o el desdoblamiento de las guitarras, más los solos tan currados que lleva, tenemos el mejor pistoletazo de salida que podría tener el disco. Con una base más solida, entrecortada, un tema más lento y no tan alargado como el corte anterior, la ejecución se lleva la palma, con uno de esos estribillos “Here We Come Around” que no dejarás de repetir durante un buen rato, inconfundible las manos de Kike con unos solos, recordando a los mejores maestros guitarristas de la historia, por nombrar alguno, Satriani por ejemplo, hay un momento donde la guitarra se queda traspuesta, que parece que estamos escuchando un disco rayado, increíble…

En “How Could You” veremos un tema desenfrenado, progresista, nervioso, triunfal, una pieza que empieza acelerada y que poco a poco se va conteniendo; el sonido va enmarcando unas harmonías, dispares, el tema se divide en dos partes, el comienzo rápido e irreverente, y la pausa casi al ecuador del mismo; aquí veremos otro estandarte esplendoroso, el subidón que pega casi al final, con el estribillo resplandeciendo por encima de la melodía, con distintos punteos brillando, dibujando todo tipo de amalgamas y colores. Así como la introducción sideral de guitarra en “Come Back”, propia de cualquier genio de la guitarra eléctrica, la seducción de la misma y el añadido de los teclados, recrean una ambientación pictórica difícil de rechazar; es un tema más lento que los anteriores, con una base de AOR y rock melódico; atractivo en su extensión e inclasificable en su melodía, una pieza despampanante.

En “Unwritten Obsessions” veremos un tramo del disco, más alejado del rock, y más cercano a un metal rock alocado, ojito a la interpretación de Jacob, que desde “Euphoria Project” ha mejorado muchísimo. El juego de palabras, resalta la química entre él y Kike, un juego para dos genios, que ante todo, sobresale con un ímpetu desolador, cual apisonadora. “Stuck In our Moment” con otra magnífica interpretación de ambos músicos y un comienzo muy elaborado de bajo, batería y guitarra, todo ello en un juego extremadamente laborioso, y porque no decirlo, es una canción muy melódica con una extensión brillante casi al final, con estribillos que te atrapan, de esos que no quieres dejar de tararear, adictivos a más no poder, así como los solos, gozando de imaginación propia, de nuevo vuelven los cambios de ritmo, y de vuelta a empezar.

La contundencia guitarrera en “It Doesn’t Matter” te llevará por el terreno del desconcierto; una vez que escuchas la canción de principio a fin, te entra ese resquemor por dentro, y te planteas, como es posible que un músico sea capaz de crear tantas maravillas épicas en tan sólo 3 minutos, tres extensos minutos que pueden recordarte a ese hard rock prominente, cabalgante, machacón, ese estilo de los 80, incluso 90, no sabría decir bandas ahora mismo, porque ninguna se me viene a la cabeza, pero imaginad una especie de rock and roll con aires de hard rock semi moderno, y tendréis ante vosotros el cielo descubierto.

“The Deep Serenity” es uno de los temas más impresionantes de esta joya sudada de creatividad; y enérgica que no parece caer en la monotonía; casi 6 minutos de cambios, desdobles, subidas, bajadas, alternancias sonoras que incluso añaden algún que otra sinfonía extraña, recordando estilos y bandas clásicas como los propios DEEP PURPLE, Jacob Poulsen se explaya a gusto con unos graves, simulando otro tono más agresivo, el inicio del tema se acerca al terreno del heavy clásico tipo JUDAS muy marcado, sin embargo el final resulta inclasificable, nunca había escuchado tantas virguerías juntas y tantos solos en una misma composición. La progresividad del ritmo llega hasta cotas altísimas, yo me pregunto después de escuchar esta pieza inclasificable, cómo sería interpretar canciones de este tipo en directo; la gente no se quedaría quieta ni un instante; a opinión personal, creo que es uno de los temas más currados y más completos del álbum, el que mejor define la evolución que Kike ha tomado para este “Pleasures of Equality”.

Después de la infección técnica de “The Deep Serenity”, navegamos hacia “Travels” en un viaje a merced de las olas, con otro saborcillo o resquemor del estilo americano; vuelve a sorprender el octanaje sorpresivo de Kike que te dejará sin habla y que vuelve a superarse con otra interpretación marca de la casa; el fraseo y la sucesión de los tempos, diseña más cambios ante esta colosal y grandiosa, pieza instrumental.

La barbarie y la furia con la que empieza “So Ends the end”, no deja respiro, más intensificada, intrincada, con melodías disímiles, desiguales, muchas paradas, y el mismo enjuague carroñero de siempre, la chulería de Kike con la guitarra, te dejará KAO, la voz de Poulsen se hermana a la creatividad estratosférica de ASHA, con un enjuague vocal irreverente y más sustancioso; el álbum se escabulle lentamente entre las cenizas del tiempo con un cántico septentrional, el aire arabesco y la ambientación de los teclados, colorea “Afterlife” con un manto marroncillo como la arena del desierto; los punteos de guitarra acústica ponen la guinda, al que sin duda, es una de las sorpresas y uno de los mejores trabajos de este 2012 a nivel nacional.

Después de todo lo expuesto, el disfrute queda asegurado; no porque lo diga yo, la música de ASHA habla por sí sola. “Pleasures of Equality” es un disco con mayúsculas hecho sin complejos, la calidad de sus composiciones y el nivel en conjunto de todo el álbum, no es ni de lejos lo más llamativo; la impresión que te deja al finalizar la escucha; es algo que pocas bandas hoy día son capaces de hacer, y el ver como Kike lleva su banda a buen puerto, después de tantos discos, sin caer en repeticiones innecesarias o superándose día a día, tiene mucho mérito.

Tracklist:

Newborn
Welcome To The Lost Parade
Here We Come Around
How Could You?
Come Back (I’m Waiting For You)
Unwritten Obssessions
Stuck In Our Moment
It Doesn’t Matter
The Deep Serenity
Travels
So Ends The End
Afterlife

WEB

Autor; Francisco J. Román

2 Comentarios

  1. blackice

    16 agosto, 2012 at 9:51

    alucinante el disco

  2. Arthurmalaga

    16 agosto, 2012 at 23:43

    Kike eres un genio, lo demuestras día a día, que crack y que discazo te has sacado de la manga, ojala tuvieras más suerte y tu carrera tuviera otro reconocimiento, es una pena pero en este país de paletos, solo se valora a bandas mediocres y a los buenos artistas les dan de lado. Para mi el disco del año.

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