Beyond Creation (Earthborn Evolution) – Crítica

Publicado por el 10 diciembre, 2014

beyondcreation-earthbornArtista: BEYOND CREATION
Título: EARTHBORN EVOLUTION
Estilo: Progressive/Technical Death
Sello: Season of Mist
Fecha: 24 de octubre de 2014
Nota: 10/10

Hace cosa de tres años, los canadienses (cómo no) BEYOND CREATION, irrumpían en la escena con su opera prima “The Aura”, un disco que suponía un soplo de aire fresco en la siempre angosta y dificultosa rama del Technical Progressive Death Metal. Que siendo complejo y enrevesado de por sí, necesita alguna que otra innovación cada cierto tiempo para no acabar estancándose. Un género sempiterno underground, por mucho que nos pese a todos aquellos que lo amamos, y que ha pasado por momentos difíciles, pero que a día de hoy goza de muy buena salud.

La cantidad de bandas de calidad que integran este particular universo metálico es remarcable, y cada una de ellas con su sello distintivo, enfocando su pasión por el virtuosismo y la brutalidad extrema hacia el terreno que más les conviene. Los hay que apuestan por atmósferas asfixiantes como GIGAN, GORGUTS o ULCERATE. Otros prefieren el virtuosismo puro y duro, como OBSCURA, NECROPHAGIST, ORIGIN o SPAWN OF POSSESION. Algunos trabajan algo mejor las melodías sin perder de vista la brutalidad, como THE FACELESS, DECREPITH BIRTH, GOROD o NE OBLIVISCARIS. No faltan los que prefieren mezclar su Metal Técnico con la burrería del Grindcore, como CATTLE DECAPITATION o CEPHALIC CARNAGE. Y hasta hay quien piensa que está componiendo música para “marcianitos” como RINGS OF SATURN. La cuestión es que todas ellas (y muchas más que me dejo), mantienen viva la llama de aquella humilde pero imperecedera antorcha que un buen día encendió el maestro de maestros “EVIL” CHUCK SCHULDINER.

beyondcreation-bandaY el disco debut de BEYOND CREATION no es que fuera precisamente moco de pavo, aterrizó con mucha fuerza, bastante influenciado por la vertiginosa brutalidad de la banda de culto NECROPHAGIST, pero con un aliciente que los hacía diferentes a todos los demás. Hablamos como no del señor Dominic “Forest” Lapointe y su espectacular manera de “hacer sonar”, que no “tocar”, el fretless (bajo sin trastes), pues ambos conceptos son similares pero no iguales. Se puede ser un monstruo de la técnica, un auténtico robot tocando tu instrumento, pero si no eres capaz de imprimirle alma, acabas sonando hueco (véase la comparación entre Chris Broderick y Marty Friedman en su paso por MEGADETH, el primero era como un cubito de hielo aunque clavase las notas, mientras que el segundo era pasión pura, además de clavar las notas igual).

Como os decía, “The Aura” tenía muchas cosas positivas y a destacar, pero siendo quisquillosos al igual habían un par de detalles que los canadienses debían pulir si querían aspirar a lo más alto. Por un lado la mencionada (aunque para nada exagerada) “dependencia” de la influencia ejercida por Necrophagist. BEYOND CREATION necesitaba desprenderse de ese efímero pero palpable hedor a los germanos para acabar de definir un sonido propio al cien por cien. Y por otro lado teníamos la excesiva similitud de algunos cortes de su anterior disco entre sí, lo que le confería al plástico una sensación de gran trabajo coral, pero costaba un poco disfrutar del tema a tema en su plenitud.

Tres años dan para mucho… o para poco, según se mire. Todo depende de las horas diarias dedicadas por la banda a progresar, del estado de inspiración de los músicos en dicho periplo de tiempo, y de la presión que pueda ejercer la discográfica para la entrega de nuevo material. Y huelga decir que a los canadienses estos tres años les han sentado de maravilla, y que los han aprovechado al máximo para entregarnos este diamante, para nada en bruto, si no pulido del todo.

“Earthborn Evolution” no es tan solo la confirmación de la sospecha levantada después del gran “The Aura”, no es un “muy buen disco pero…”, no es un “a la tercera va la vencida”. No señores, “Earthborn Evolution” es una jodida OBRA MAESTRA a la de ya, sí o sí, no valen dudas ni vacilaciones, ni las voy a escuchar y de hacerlo tampoco me van a convencer. Llevo años, muchos años esperando un disco como este, exactamente desde 1995 cuando el maestro de maestros Chuck Schuldiner nos regaló esa masterpiece de nombre “Symbolic”. Varias bandas se han acercado mucho a la perfección de dicho disco, Sceptic con su “Pathetic Being”, Obscura con “Cosmogenesis”, THE FACELESS con “Autotheism”, o Ne Obliviscaris con “Portal of I”. Pero ninguno de ellos había conseguido todavía hacerle sentir su aliento al rey de reyes.

Y han tenido que ser precisamente estos virtuosos canadienses quienes han conseguido auparse a la segunda posición en el Olimpo del Technical Progressive Death Metal con un disco sencillamente PERFECTO. Un trabajo sin fisura alguna, lo mires por donde lo mires. Obviamente con un nivel instrumental excelso, una producción de diez y, “la mare dels ous” como decimos en Catalunya, una expresión que traducida literalmente sería “la madre de los huevos”, y que se utiliza de forma habitual para definir “la clave” de algo, y que en este caso es una inspiración compositiva y un feeling en todos los temas, de otra galaxia.

Y a que me refiero con esto de “inspiración compositiva” o “feeling”, palabras que utilizo a menudo, pues voy a intentar explicar mi teoría a ver si soy capaz de plasmar mis pensamientos en palabras, pues este es un tema que llevo mucho tiempo intentando explicar a base de tecleo, y la verdad es que siempre me resulta muy difícil encontrar las palabras adecuadas que definan mi filosofía (birra en mano, en un face to face, en cinco minutos ya me entenderíais más que de sobras), pero vamos a intentarlo, que no se diga.

Según mi comprensión de la música, todas o prácticamente todas las propuestas musicales (metálicas o no), deben llevar intrínsecas, en mayor o menos medida, su correspondiente dosis de melodía, armonía y gancho, por muy burras, oscuras, técnicas o enrevesadas que sean. Así y solo así es como se crean las obras maestras atemporales. No solo importa ser el más rápido, el más técnico, el más creativo, el más duro, el más experimental…no, eso no basta. Si tu música no acaba atrapando al oyente, no sirve de nada. ¿Acaso no era la música de ATHEIST igual o más técnica y rebuscada que la de Death?  Sí señor, pero amigo, quien al final se llevó el gato al agua fue el citado “Evil” Chuck. Y ¿por qué?  Muy sencillo, porque un disco de Death se te queda grabado en la sesera de “pe” a “pa” a sangre y fuego para toda la vida.

¿Por qué se erigieron METALLICA como los reyes del Thrash Metal? Acaso no habían mejores guitarristas que Hammett, mejores cantantes que Hetfield o mejores baterías que Ulrich (no os riais que esto último no es una broma, jaja). Pues posiblemente Friedman le daba diez vueltas técnicamente a Hammett, Chuck Billy se comía con patatas a Hetfield de un solo berrido, y Gene Hoglan, con un brazo y una pierna atados a la espalda, tocaba mejor la batería que Ulrich. Pero fueron los Four Horsemen quienes ganaron la partida por una sencilla razón, todos los putos temas de sus primeros cinco discos poseían más gancho que diez millones de clones del capitán Garfio. A cualquier hora del día, bajo cualquier situación, retumbaban en tu sesera el estribillo de “Master of Puppets”, las campanas de “For Whom the Bell Tolls”, el riffeo de “Seek and Destroy”, o las acústicas de “One”. Y ahí, justo ahí reside la clave, ese factor es el que distingue a las “buenas bandas” de las “mejores bandas”. Esa capacidad para hacer música extrema y a la vez hacerla disfrutable. Y eso, esa gesta tan y tan difícil, y más aún dentro del Technical Death Metal, es lo que han logrado BEYOND CREATION.

Y recalco lo de “Metal Extremo”, porque hacer disfrutable un disco de Hard Rock, Heavy Metal o Power Metal, por citar alguno de los géneros metálicos más conocidos, entra dentro de la más aplastante lógica. Pero conseguir que mil y una locura técnica, que diez mil notas por minuto y quinientos cambios de ritmo por tema, sean asimilados y disfrutados por multitud de metalheads que en su mayoría (y me incluyo), a duras penas saben lo que es un arpegio, un tremolo picking o un armónico (ironía modo on), es un logro reservado tan solo para unos pocos elegidos. Porque si desarrollas esta barbaridad instrumental y solo pueden apreciarla cuatro maestros de conservatorio, mal vamos. Para eso vete a tocar sesiones de jazz de tres horas y vas mojando tus gallumbos al morirte de gusto viendo lo bien que tocas y lo mucho que sabes, al ser capaz de ejecutar la mayor proeza instrumental jamás creada. Pero hacer este enrevesado mejunje apto para miles de “mediocres” como nosotros, solo lo pueden conseguir auténticos genios, como lo son estos tíos.

“The Aura”, no es un “muy buen disco pero…”, no es un “a la tercera va la vencida”. No señores, “Earthborn Evolution” es una jodida OBRA MAESTRA a la de ya, sí o sí, no valen dudas ni vacilaciones, ni las voy a escuchar y de hacerlo tampoco me van a convencer.

Después del tocho (que no sé si ha servido para aclarar mi punto de vista), prosigo. Y obviamente yo me encasillo dentro del grupo de los mediocres, y dada esta circunstancia, ya os anuncio que ni pretendo ni puedo explicaros las mil y una filigranas técnicas que estos enfermos de la perfección ejecutan en los tres cuartos de hora que dura el plástico. Pero en cambio considero que tengo la suficiente experiencia en Metal Progresivo y el suficiente buen criterio (modestia aparte), para declarar a los cuatro vientos que nos encontramos ante una pedazo de OBRA MAESTRA (lo repito, y en mayúsculas por si no había quedado claro).

Infinitos cambios de ritmo, un buen puñado de inverosímiles, melódicos y laboriosos solos (tanto de guitarra como de bajo), diseminados a lo largo y ancho del disco siempre arropados por enérgicos y adictivos riffs, todo ellos sobre una base rítmica de otro planeta. La entrada en la batería de Philippe Boucher,  primo de Simon Girard, en detrimento de Guyot Begin-Benoit les ha sentado de maravilla, pues aunque el anterior batería era un máquina, Boucher tiene mayor imaginación a la hora de inventar un sinfín de redobles  y juegos de doble bombo muy necesarios para empalmar tanto cambio de ritmo mencionado, consiguiendo que el ensamble de piezas fluya con una suavidad sin igual. Y acompañándole en la base rítmica tenemos “the X factor” (y no hablo del mediocre disco de la Doncella), si no de ese animal del fretless que anteriormente os mencionaba, que lejos de actuar como típico bajista al uso aguantando la sección rítmica y poco más, se erige bajo mi punto de vista como el principal protagonista del disco. Entiéndase que el nivel desarrollado por el resto de músicos es de cinco estrellas, pero puestos a puntuar creo que Lapointe supera a sus compañeros en protagonismo por algunas décimas.

Tengo la costumbre de intentar definir siempre los discos con una sola palabra, buscar ese adjetivo o sustantivo que mejor les va, y en este caso ando debatiéndome entre “maestría” y “clase”. Lo de maestría es óbice, porque el nivel instrumental demostrado por estos tíos es excelso. Y lo de clase vendría a definir la engalanadora sutileza con la que estos maestros son capaces de empalmar tanto cambio de ritmo y locura variada, haciendo parecer fácil lo extremadamente difícil. ¿Te gusta el fútbol, o mejor el basket? Solo con mencionar dos nombres lo entenderás rápido; Zinédine Zidane y Michael Jordan, sobran las palabras. Los ha habido grandes, muy grandes, enormes, pero capaces de hacer las cosas tan y tan difíciles que hacían estos dos señores, y a la vez hacerlo de una forma tan elegante y que pareciera tan fácil, nadie hasta la fecha lo ha conseguido.

Sé que me estoy haciendo pesado, empalagoso en halagos incluso, pero es que cuando escucho la burrería extrema con la que nos están azotando en “Sous la lueur de l’Empereur” y como en el minuto 2:24 frenan en seco y entra esa maravilla melodía de guitarra es que se me caen los huevos al suelo, pero es que cuando andas medio hipnotizado con tanta delicadeza van y te la vuelven a meter doblada con un serpenteante riff en 3:13, buffff!!!!! Y no creas que este es un ejemplo aislado o que me haya costado mucho de encontrar, porque te aseguro que en cada uno de los diez cortes que componen el disco puedes encontrar detalles y exquisiteces de igual nivel que la anunciada.

Y aunque el disco sea a mí entender sencillamente perfecto, siempre hay que elegir, y siempre habrá ese corte que se subleva superior entre los superiores. Yo llevo unas veinticinco escuchas de este disco y a día de hoy todavía me ando debatiendo entre dos temas, el que da título al disco “Earthborn Evolution” y “Theatrical Delirium”. Del primero podría destacaros esos punteos de guitarra a lo Death que te parten el alma, un excelente juego de voces de Simon Girard entre su growl gutural y ese registro tan peculiar a medio camino entre el pig squeal del Grindcore y el shriek del Black, o ese cambio de ritmo del minuto 2:50 que me pone “enceliscao” vivo. Pero no señores, aparte de todo eso todavía hay algo aun más exageradamente mastodóntico, y es la exhibición que nos regala el amigo Lapointe, con un espectáculo de bajo durante todo el tema que acaba llegando al clímax en la parte final, donde él mismo es quien se encarga de los solos, A-C-O-J-O-N-A-N-T-E, de verdad. Mira que llevo años en esto, y me arrodillo ante el trabajo de Steve DiGiorgio en el “Human” y en el “Individual Thought Patterns”, lloro de emoción escuchando a Tony Choy tanto en ATHEIST como en otros proyectos paralelos, y caí rendido ante la clase demostrada por Brendan “Cygnus” Brown en el “Portal of I” (disco debut de Ne Obliviscaris), pero lo de Lapointe no tiene nombre.

Y para el segundo corte que intenta ganar la batalla por ser el mejor de los mejores, tampoco voy a extenderme demasiado, tan solo deciros que “Theatrical Delirium” es un clinic de casi siete minutos de duración,  sobre cómo hacer la canción perfecta de Death Metal Progresivo. Un tema grandilocuente, con aroma épico, casi apocalíptico diría yo. Donde se suceden mil y un cambios de ritmo, donde los solos de guitarra y bajo van apareciendo y desvaneciéndose a su antojo, breves pero mágicos, calculados milimétricamente para dejarte la miel en los labios y después desaparecer, por no hablaros del final a lo jam session…un temazo tan recargado, detallista y profundo como la espectacular portada del disco. Y este podría ser tranquilamente un corte puramente instrumental de antología, pues solo cantan cuatro frases durante su ejecución, y dicho detalle se extiende también a otros tantos cortes donde hay poca lírica, pues tampoco les es necesario más.

Pocas veces, por no decir prácticamente ninguna, desde que comencé con esto de las reseñas, he puesto un 10/10 tan rotundo, soberano e incontestable como este, al menos en este subgénero metálico en concreto. “Earthborn Evolution” se planta directamente en el Olimpo del Technical Progressive Death Metal por derecho propio. Es más, si hablamos del nuevo siglo, este disco se encuentra ahora mismo situado en el lugar más alto del podio, le siguen muy de cerca varios de los mencionados al principio de este manuscrito (menuda brasa os he dado hoy), pero este trabajo es para mí el MEJOR disco de Technical Progressive Death Metal del siglo XXI. Y ahora tú decides si un servidor está exagerando o no, pero sea como fuere a mí no me vas a hacer cambiar de opinión.

Componentes:

Dominic “Forest” Lapointe – Bajo
Simon Girard – Voces, guitarras
Kévin Chartré – Guitarras
Philippe Boucher – Batería

Tracklist:

01.Elusive Reverence
02.Sous la lueur de l’Empereur
03.Earthborn Evolution
04.The Great Revelation
05.Neurotical Transmissions
06.Abstrait Dialog
07.The Axiom
08.L’exorde
09.Theatrical Delirium
10.Fundamental Process

SPOTIFY

Autor: Betrayer

4 Comentarios

  1. Roberto López

    12 diciembre, 2014 at 23:50

    Que buena banda y que buena reseña. Un disco como este, merece una review en condiciones. Una pena que este tipo de bandas sean tan poco conocidas. Pero la propuesta de esta gente es brutal. La técnica que tienen pocas veces la he visto yo en una banda de death metal. Lo que más me flipa de este conjunto,y eso es algo que has recalcado en la reseña y creo que es algo de halagar, es la forma de tocar el bajo. Increíble el virtuosismo y la grandeza de Lapointe. Nunca había escuchado un sonido tan epico, laborioso y tan lleno de malabarismos.. Yo me habría quedado muy corto para definir el disco, porque algunas canciones hay que echarle de comer a parte.. Discazo, para mi se convierte en el number one de este 2014.

  2. dead

    15 diciembre, 2014 at 3:09

    El disco es muy bueno pero….me parece una exageracion ponerle un diez de calificacion y considerarlo el mejor disco de death metal del año.. deberian escuchar el obsolence de Abysmal Dawn o senium de Hadal Maw…en fin…

  3. MetalenVena

    21 diciembre, 2014 at 18:55

    Su primer disco fue ya una llamada de atención bastante importante. Este estilo de metal, es bastante peliagudo. Porque se puede caer en la sensación de que todo suena igual, y caer en la estenuación por ello. Sin embargo, y una vez más, el país de la hoja otoñal nos vuelve a traer calidad musical a nuestras orejas.
    Aún no he podido desgranar el disco en todo su totalidad y complejidad. Pero sin duda me ha dejado un enorme sabor apocalíptico en mi boca. Muy buena reseña.

  4. Extremetal

    23 diciembre, 2014 at 19:58

    No tiene mala pinta, aunque los temas que he escuchado no son merecedores de un 10.

    Y, por cierto ¿Cuándo tenéis pensado analizar el Desideratum de Anaal Nathrakh?

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