Crónica de Paradise Lost en Barcelona, 5 de noviembre: Travesía de Gothic Metal para el recuerdo.

Publicado por el 10 noviembre, 2015

Crónica: Betrayer – Sala Salamandra (L’Hospitalet de Llobregat).
Nota: 8/10
Fecha del concierto: 5 de noviembre de 2015

La buena afluencia de público desde tempranas horas, pese a tratarse de un jueves y venir con unos teloneros poco conocidos, era un síntoma evidente del buen estado de forma de los británicos Paradise Lost, que con su último trabajo “The Plague Within” han vuelto a encaramarse hasta los más alto, en una ascensión precedida por sus dos grandes trabajos anteriores “Faith Divides Us – Death United Us” y “Tragic Idol”.

paradiselost02Arrancaron Lucifer, banda germana formada a partir de la escisión de The Oath, y que incorpora en este nuevo proyecto al maestro Gaz Jennings, pieza fundamental de los míticos Cathedral durante más de dos décadas. Aunque el verdadero protagonismo no fue para Gaz si no para la preciosa Johanna Sadonis, que pese a no tener unos registros vocales extraordinarios, supo meterse al público en el bolsillo con su entrega y buen rollo. Su Stoner/Doom fue bien recibido por el personal, si bien quedó bastante claro que la peña prefería sus partes más “alegres” al apalancamiento típico del Doom.

Pasado el trámite, pisaban el escenario los maestros, los pioneros, los únicos, los incomparables PARADISE LOST, dispuestos a darlo todo en esta especie de segunda juventud, en la que han vuelto a recuperar parte de aquel espíritu y sonido que los hizo tan grandes en la primera mitad de los noventa, cuando iban empalmando obras maestras una tras otra (“Gothic”, “Icon”, “Draconian Times”) y consiguieron erigirse como reyes absolutos del Gothic Metal.

Y comenzaron fuertes con “No Hope in Sight”, tema que abre su nuevo disco y que desprende aroma al “Gothic” por los cuatro costados. No menos acertado iba a ser el segundo corte, hablamos de “Widow”, posiblemente el tema más animado del depresivo “Icon”. Y cerramos la triada inicial con “The Painless”, con la cual casi se me escapa alguna lágrima de pura nostalgia. Las voces femeninas obviamente fueron pre- grabadas, pero me quedo sobretodo con el growl de Nick Holmes, demostrando que su garganta se encuentra en un estado de forma excelente, de ahí su participación en el nuevo trabajo de Bloodbath.

“Terminal” y su redundante machaque de batería ni hizo más que seguir caldeando el ambiente de un público al que se le notaba con ganas. Los “problemas” para un servidor llegaron con la siguiente “Erased”, para mí uno de los temas más pobres y comerciales de Paradise, ideal para pseudo maquineros posers que descubrieron a Paradise Lost en su etapa Rock/Pop Electrónico. Quizás sonó algo dura esta frase y no quisiera yo ofender a nadie, pero está claro que Paradise tuvo una travesía del desierto donde decidieron experimentar con corrientes más modernas y alternativas, y a un servidor jamás le gustó dicha época. Pero está claro que para ellos todas sus etapas han sido importantes y no van a renegar de ellas. Aun así, el otro único tema infumable que llovió de dicha etapa fue “Say Just Words”.

El resto del concierto estuvo basado sobretodo en su nuevo disco, del que llegaron a sonar la friolera de siete temas que funcionaron todos bastante bien, destacando el moshpit (sí, un mosh con Paradise Lost, aunque parezca mentira) que se lió con “Flesh from Bone”, un tema deather que al señor Mackintosh debió de caérsele de la carpeta donde guardaba las canciones para el nuevo disco de Vallenfyre. No quiero parecer cascarrabias, pero de buen grado yo hubiera suprimido los dos temas que sonaron en los bises “Return to the Sun” y “An Eternity of Lies”, por algún otro del “Gothic” o el “Draconian Times”, porque está claro que el corte triunfador de la noche fue sin lugar a dudas la grandilocuente “Enchantment”, un temazo donde los hay que consiguió hipnotizar a toda la sala.

Los que lleváis tiempo siguiéndome sabéis que siempre intento ser lo más objetivo posible en mis reseñas, pero reconozco que hoy se ha impuesto la subjetividad, pero me tenéis que perdonar. Hay bandas que son sagradas, y esas son sin lugar a dudas las primeras que conoces, las que te forman como metalhead, las que te hacen ser un puto enfermo de esto que llamamos Metal, y con ellas no se admite margen de error. Y en ese enclave, a principios de los noventa, cuando yo entraba en este mundo de la mano del “Black Album”, Metallica, Kreator, Testament y Megadeth se imponían en el reino Thrasher, Iron Maiden y Judas Priest en el reino Heavy, Helloween en el reino Power, Sepultura, Machine Head y Pantera en el reino Groove/Thrash, Napalm Death y Carcass en el reino Grindcore, Death, Morbid Angel, Obituary y Suffocation en el reino Death, y como banda especial, raruna, que se movía a medio camino entre el Gothic y el Death allí andaban mis amados Paradise Lost, así que no me lo tengáis demasiado en cuenta. La cuestión es que dieron un muy buen concierto donde reinó el buen feeling entre banda y público y donde los allí presentes, cada uno a su manera, salimos satisfechos.

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