Crónica de Sexplosion, Overloud y The Poodles en Zaragoza, 25 de abril, Sala Explosivo.

Publicado por el 6 mayo, 2013

Crónica: Juan Mari Sauras
Fotos: Juan Mari Sauras
Nota: 7,5/10

INTRODUCCIÓN:

Bajo un cielo encapotado y que de vez en cuando dejaba caer una fina llovizna, Zaragoza se preparaba para volver a los años 80, cuando los pelos cardados, la laca, el maquillaje y los pantalones de leopardo dominaban. Los años de las grandes rockstars. Y para ello contaba con la presencia de THE POODLES como maestros de ceremonias. Los suecos llegaban a España para demostrar la clase de rock que se hace en el norte. En su labor, recibieron la ayuda de los nacionales SEXPLOSION y OVERLOUD, con nuevos trabajos en su haber. El espectáculo estaba servido.

Este tuvo lugar en la Sala Explosivo!, local de reciente apertura y con capacidad para 350 personas. A mi llegada las puertas del emplazamiento aún se encontraban cerradas, por lo que me dediqué a curiosear por los alrededores. El público que estaba esperando era ínfimo, y a la hora de apertura, las 22h. apenas 20 personas entraron en la sala.

SEXPLOSION:

Pasadas las 22:15, y tras resolver algunos problemas con el bajo de Fer, daba comienzo la descarga de SEXPLOSION. Joven banda madrileña formada en el año 2009, el año pasado vio la luz su primer largo, “Powerfull As Its Name”, que no han dejado de presentar aquí y allá. Salieron con ganas pese a la escasa presencia de público, que en esos momentos rondaría las 30 personas. Un problema que permanecería a lo largo de toda la noche, consecuencia directa de celebrar el concierto en jueves. Una verdadera lástima, pues grupos como THE POODLES no suelen dejarse ver por estos lares, y cualquier oportunidad para verlos debería aprovecharse.

SEXPLOSION comenzaron la velada con el tema que abre su álbum, “She’s Ready to Lick”, canción movida y gamberra que sirvió para que la banda cogiese forma y presentase su propuesta a los asistentes. Sin un momento de respiro, cayó “Don’t Tell Me Who I Am”, una pieza cuyo gancho sirvió para que la gente empezase a animarse un poco.

Tras el ataque inicial, el cantante y guitarrista de Sexplosion, Guille Starless, aprovechó para mandar un mensaje a ciertos medios y recordarles que ellos no vienen a hablar, sino a tocar rock. Y como buena muestra de ello, “The Sick Circus of Hate’s Architect”, que golpeó como un mazazo directo a la cara. Tras ese momento aprovecharon para presentar también una canción que formará parte de su nuevo disco, “Find”, aunque la respuesta del público se redujo un poco en comparación con los temas más conocidos. Con eso había llegado la recta final del concierto, y al grupo solo le restaba tirar sus mejores bengalas, la potentes “You Will Never Change Me”, con la colaboración del bajista de Overloud, y “Afire”. Buena labor de SEXPLOSION, que en su media hora de actuación logró dejar gratos momentos, pese a la pasividad del público.

OVERLOUD:

Tras los minutos pertinentes dedicados al cambio de instrumentos, hacían su aparición sobre el escenario de la Explosivo! los donostiarras OVERLOUD. Poses, chulería y habilidad la que mostraron estos cinco músicos, que hicieron su aparición como si el escenario y la noche fuesen suyos. “Hell is gettin’closer” lanzaba una bomba sobre los espectadores y servía de carta de presentación. Tras el primer tema, el cantante agradeció a los asistentes el que hubiesen acudido esa noche y expresó su agradecimiento por poder tocar con una banda como THE POODLES. Pero aquello no paraba, y de inmediato llegaba “Please don’t touch me” para mantener el ritmo. La guitarra de Álex sufrió algunos problemas, pero por suerte fueron solucionados con presteza. “Just Another Bad Day” sonó con fuerza e hizo que el público se moviese. Sin embargo, a esas alturas la acústica de la sala ya hacía de las suyas, y tras unos momentos de buen sonido, en especial durante la actuación de SEXPLOSION, se convirtió en un desorden del que apenas se distinguía la voz.

Tras los primeros temas, OVERLOUD tocaron una de las canciones que compondrán su próximo disco, “Homeless”. Le seguirían “Lone Star Motel”, “Swallow” y “Don’t Wanna Let You Go” OVERLOUD eran una locura sobre el escenario. Pese a las reducidas dimensiones del mismo, los miembros del grupo no paraban de moverse y animar a la gente a hacer lo mismo. El cantante agradecía una y otra vez la oportunidad de estar en Zaragoza junto a THE POODLES mientras desafiaba al público a gritar más y más. “Broken” y “Running Fast” completaban la jugada.

Tras más de una hora de actuación, a OVERLOUD solo le restaba disparar sus últimos cartuchos. Y lo hicieron con salvaje puntería. Para “Babe Take Me Home” se encargaron de sacar la acústica y la armónica en una preciosa balada a la que sin embargo añadieron la potencia de las guitarras eléctricas y el bajo. El final de su actuación fue inmejorable, con un “Wild Side” de los MÖTLE CRÜE en el que el bajista Juan Martínez saltó desde el escenario y tocó entre el público, y “Outta Control”. Un coronamiento para un show fantástico que dejaba al público preparado para lo mejor.

THE POODLES:

Llegaba el momento cumbre de la noche. Y eso se notaba en el comportamiento del público. Mientras los miembros de OVERLOUD y los técnicos se afanaban en cambiar los instrumentos, todos los asistentes, que hasta entonces habían estado desperdigados por toda la sala, se abalanzaron hacia el escenario para conseguir los mejores sitios. Quizá el público no fuese el más numeroso, pero demostraba una devoción por los suecos digna de elogio. El telón ocultó las tablas mientras el grupo se ocupaba en montar todo el tinglado, lo que ayudó a despertar la curiosidad y emoción del público.

Por fin, tras un cuarto de hora de espera, los técnicos levantaron el telón, y THE POODLES hicieron su aparición. La reacción de los presentes no se hizo esperar, y desde el primer momento apoyaron al grupo, cantando todas las canciones que sonaron esa noche. “I Want It All”, tema que abre su último disco, daba el pistoletazo de salida y desataba la euforia de todos los rockeros congregados. Sin un momento de descanso llegó el primer peso pesado de la noche. La hímnica “Metal Will Stand Tall” ponía a todo el mundo a gritar con su coreable estribillo.  Cuando finalizó la canción, el cantante Jakob Samuel aprovechó para mostrar su contento por estar allí y prometer una gran noche. Continuaron con el single “Cuts Like A Knife”, que logró una buena respuesta por parte del público. The Poodles mostraban un completo dominio del directo. Henrik y Pontus, guitarrista y bajista, no paraban de moverse por las tablas y realizar poses al más puro estilo rockstar. Jakob Samuel por su parte demostró ser un frontman de primera categoría. Perfectamente compenetrado con sus compañeros, convirtió el escenario en su reino personal.

“Thunderball” fue un auténtico trueno que podo a saltar a todo el mundo. El ambiente se relajó un poco con “I Believe In You”, momento que Jakob aprovechó para decir que confiaban en nosotros, y “Line of Fire”.

Llegados al ecuador del concierto, el grupo interpretó la preciosa balada “Crying”, con el apoyo de todo el público, que se entregó a la canción. Cuando terminó, Samuel desapareció por uno de los laterales del escenario, y cedió el protagonismo a sus compañeros, que demostraron de lo que son capaces con una pieza instrumental llena de fuerza. Al final solo quedó sobre el escenario el batería Christian Lundqvist, que aporreó hasta la saciedad su instrumento en un solo que causó la admiración de los presentes. Los músicos volvieron a ocupar sus posiciones, en el caso de Samuel con un vestuario completamente nuevo, que incluía una camisa de ingentes flecos. Una suave música anunció el siguiente tema: “Flesh and Blood”. Por desgracia, la voz de Jakob quedaba casi todo el rato oculta por el resto de instrumentos, lo que impedía disfrutar completamente de la actuación. “Too Much of Everything” y “I Rule The Night” continuaron con el concierto con todos coreando cada canción como si fuese la última, mientras Pontus cambiaba de cuando en cuando de bajo y Jakob lanzaba besos y otras galanterías a algunas de las chicas presentes entre el público. Para “Like No Tomorrow”, Jakob instó a que cantásemos el estribillo una y otra vez, hasta que estuvo satisfecho con el resultado y el público saltaba al son de su contagioso ritmo.

Tras el temazo “Seven Seas”, el grupo se retiró del escenario. Pero aquello aún no había terminado, y la gente pedía más. Satisfechos de que empezásemos a cantar “Oé, oé oé oé” los caniches volvieron a hacer aparición. Samuel anunció que mañana era la premiere del single “40 Days and 40 Nights”, adelanto de su próximo trabajo Tour de Force, y procedieron a tocarla para que se nos abriese el apetito hasta que el disco viese la luz. “Night of Passion”, el hit con el que participaron en el Melodifestivalen 2006 para representar a Suecia en Eurovisión hizo que todo el mundo se volviese loco, y sirvió de cierre definitivo a la que sin duda fue una auténtica noche de pasión rockera.

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