Delyriüm (Quaerens Utopiam) – Crítica

Publicado por el 26 abril, 2013

delyrium-quaerens-utopiam-critica-portadaArtista: DELYRIÜM
Álbum: QUAERENS UTOPIAM
Estilo: Progressive Metal
Sello: Molusco Producciones
Fecha: 10 de Enero de 2013
Nota: 9,2/10

La música de los albaceteños DELYRIUM recoge esas miguitas de pan que dejaron las grandes formaciones de la escena internacional, y las mezcla, con una ejecución magistral, una intensidad palpable y un derroche de dotes técnicas, capaz de alterar tu sensibilidad, emocionándote más allá de lo establecido.

Déjate llevar por el rastro luminiscente que recubre su portada, y apuesta por la música de estos cinco talentosos músicos; el progresivo es uno de los máximos exponentes con los que cuenta el grupo para impresionar al oyente, pero no es el único.

Creados en 2006 por Art Rodríguez y Roberto Cappa (DARK MOOR) con el objetivo de dar rienda suelta a sus inquietudes, no es hasta pasado un tiempo, cuando la banda se completaría con Pablo Sancha a los teclados, Juan Antonio Camacho a las voces, y Javier Palacios al bajo.

El disco fue grabado en los estudios Safe Records de Albacete por José Sarrión, mientras que para la mezcla y masterizado recurrieron a los estudios New Sin (Vision Divine, Labyrinth, Dark Moor…) junto al técnico Luigi Stefanini, todo entre los meses de octubre y noviembre del 2012.

“Quaerens Utopiam” tema que abre el disco, y título principal de este primer álbum de DELYRIÜM,  una epopeya sinfónica que da gusto escuchar y que se te queda agarrada a tu sesera desde el primer compás, canción que por otro lado, te hará acordarte de bandas como DREAM THEATER, SYMPHONY X, ANGRA o por ejemplo OPETH, influencias que ellos mismos no esconden y de las que hablan largo y tendido en su biografía, y es que es eso, canciones muy elaboradas con un fondo contextual muy cuidado, repletas de armonías y distintas melodías que las hacen más espectaculares si cabe, canciones cantadas en castellano e inglés, por si fuera poco, con unas amplias líneas vocales, y unos solos enrevesados, de verdadero infarto.

“Quaerens Utopiam” es un mundo mágico, enigmático, en apenas 3 minutos y medio, la banda toca varios estilos y lo hace de forma ecuánime, construyendo unas cenefas de guitarra apetitosas con un sonido profundo y machacón, pero son los teclados, los verdaderos culpables de que el sonido acoja tal amalgama de cambios instruyendo una ilustración que rebosa majestuosidad y técnica, con dosis elaboradas de pasajes preciosistas capaces de llevarte a otro espacio, tiempo o realidad.

No es hasta el corte número dos, “Tu Voluntad” cuando la banda demuestra todo su poderío, done podremos ver las capacidades vocales de Juan Antonio, el cual me ha sorprendido más de lo esperado, aunque en esta canción lo veo bastante cojo en algunas partes, y no termina de explotar como debiera, su voz queda algo escondida para lo que da de sí el sonido o mezcla final. Con un riff serpenteado y la poderosa entrada de la batería, tenemos un tema aguerrido lleno de fuerza en el que poco a poco son las teclas  las que se llevan el gato al agua, ni que hablar tiene de las guitarras, que se desmarcan con un sonido arrebatador repleto de solos enérgicos.

La calmada “Erase una vez”, fraguada líricamente como un cuento de recuerdos, de Nunca jamás, de lobos, de Oz y tal, una letra muy particular donde la voz adopta un sonido más meloso y agradable; la canción va haciéndose grande a medida que pasan los segundos, y aunque el inicio me ha encantado, no es hasta el estribillo cuando se ve realmente el alma de la canción, o la parte solista con esos teclados embelleciendo con una finura exquisita, y el jolgorio de solos, con los petardazos provocados por la batería de Roberto Cappa, no digo más, escuchadlo y disfrutad.

Imposible no acordarse en esta ocasión de DREAM THEATER, y de álbumes como “Train of Thought” o “Systematic Chaos”; la sistemática crudeza de las guitarras golpea como un látigo ardiendo la explosión de “Al final del Laberinto”, uno de los temas más rápidos, complejos, completos, laboriosos y cambiantes del álbum. Apto para los oídos más expertos y que gustan de esa sonoridad llevada hasta cotas extremas; a pesar de tantos cambios, donde Roberto, el bajo de Javier o las guitarras de Art te ponen a prueba, hay un momento donde la voz de Juan Antonio crea un breve claro de luz, endulzando la pieza con una maestría, capaz de hacer lagrimar tu corazón.

La acústica “Nunca más” acoge la parte más relajada del álbum, mediante una guitarra acústica y un solo apetecible casi difuminado con el punteado roce de las cuerdas, es Juan Antonio el que se crece en su papel más emotivo en el compacto, una letra muy cuidada que bien podría servir para dormir a un niño a modo de nana, una preciosa balada con unas guindas apetecibles, casi inapreciables, pero que dan más rollo a un precioso y relajado intermedio de 5 minutos, ante la eclosión que se nos viene encima.

El preciosismo objetado por “Nunca más” se quedará a cuadros al escuchar el solitario entrante de “El vuelo del alma”, otro de los temas más espectaculares del álbum, una joyita de 5 minutos que me ha recordado a los madrileños STRAVAGANZZA, un tema que podría haber firmado el propio Pepe Herrero, pero nada que ver. Al principio, tiene muchas semejanzas y parecidos con esta banda, la explosión angelical coreada por algunas voces tétricas y la insinuación de Pablo al piano, dan ese toque enigmático a la pieza, una canción sufrida con una letra cruel que te hará sentir el miedo como parte de tu ser; donde la voz de Juan, se enerva hasta tal grado que explosiona con mucho genio y unos tonos altos espectaculares (a los que no les vendría nada mal, algo más de limpieza) y donde la rabia se siente endulzar y embelesar una pieza gótica, con una progresividad exaltante y una rapidez machacante, donde nuevamente la batería, los redobles y la percusión hacen de puente ante las partes más lentas y lúgubres de la misma.

Finalizamos esta sedimentada pieza con la entrada nupcial de la semi electrónica “Sin mirar atrás” con unos riffs compactados y una vertiente más lenta; una canción más limpia vocalmente, donde vuelve a verse el impactante juego de subidas de tono y bajadas de Juan, con las encantadoras filigranas que lo acompañan más la sinuosa contención del piano y la aguerrida pared formada por Roberto Cappa, Art Rodríguez y Javier Palacios; el juego a dos bandas de los solos (guitarras y teclado), dan algo más de chicha a una canción que a pesar de su corta duración, está llena de exaltación, pomposidad y entusiasmo.

Después de lo que acabamos de ver, que no es poco, nos adentramos en la parte final del álbum, “Forgotten Words” que viene cantado en inglés y está dividida en tres partes, dos de ellas con una duración de 8 minutos, la tercera parte y en este caso la primera “Part I, At the Boundaries of Oblivion” (parece más el título de un videojuego) con 11 minutos y unas partes rápidas capaces de dejarte sin habla, donde entra juego la metódica elaboración de los solos, la rapidez y la vertiginosa ambición de su guitarra y teclista con unos juegos a dos bandas alucinantes; tampoco falta la voz lírica de soprano acompañada por la guitarra acústica, redondeando el temple solitario del álbum que más honor hace a DELYRIUM.

(En esta ocasión para no perder el hilo de la cuestión, hubiera preferido que se cantara en castellano, ya que se ve muy y mucho la pronunciación del inglés, bastante pobre y muy mejorable. Y es que si no cuidas estas cosas, puedes estrellarte con facilidad. Aunque musicalmente tiene un nivel sobresaliente, de la producción ya ni hablar, todo muy cuidado con aspectos a mejorar, claro está, pero con un nivel de detallado y de calidad no muy fácil de ver por estos lados).

Globalmente es una epopeya pseudo sinfónica orquestal, muy técnica y con muchos matices por desglosar a los que hay que atender con calma para empaparse de ellos y del fondo tan original o inquietante que contienen las otras dos canciones, “Part II: Forgotten Words” contiene el verdadero quid de la cuestión y “Part III: Where Hearts Roam To Rot” es una de las canciones más oscuras y agresivas del plástico, todo lo que diga es poco para igualar su grandeza.

En esta última pieza, DELYRIUM opta por meter otra voz más agresiva, sin perder la voz limpia que tiene el álbum en su totalidad; a parte se incluyen teclados tétricos que dan ese aroma de catedral recreando un aire más lóbrego y de melancolía; canción sinfónica que se acerca a un terreno gótico y orquestal, con una simulación violinista de banda sonora, los latidos aterciopelados casi al final, despiden una de las canciones más exquisitas y encantadoras de dicho trabajo.

Los amantes del progresivo más clásico ya pueden ir corriendo a descubrir esta banda, ya no tienen excusa para no disfrutar de la buena música hecha en nuestro país. La propuesta de DELYRIUM abarca muchos aspectos que pueden gustar a seguidores de otros géneros como son el heavy power metal más perfeccionista o del sinfónico.

Un trabajo para disfrutarlo con calma; “Quaerens Utopiam” es uno de esos discos que no te cansarás de escucharlo una y otra vez. ¡RECOMENDADO!

Aquí podéis escuchar un tema del disco.

 Componentes:

Juan Antonio Camacho (voz)
Art Rodríguez (Guitarra y Orquestaciones)
Javier Palacios (Bajo)
Roberto Cappa (Batería)
Pablo Sancha (Teclados, voz y orquestaciones)

Tracklist:

Quarens Utopiam
Tu Voluntad
Erase una Vez
Al Final del Laberinto
Nunca Mas
El Vuelo del Alma
Sin Mirar Atrás
Forgotten Words:
Parte I At The Boundaries Of Oblivion
Parte II Forgotten Words
Parte III Where Hearts Roam to Rot

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Autor: Francisco J. Román

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