Especial: El power metal sigue en pie, por Javier Caro de Amalgama Rock.

Publicado por el 16 diciembre, 2015

especialpowermetalLa primera vez que escuché una canción de power metal, que fue la irresistible “I want out” de HELLOWEEN, una electricidad extraña recorrió mi espalda. Recuerdo que el rock que llegó a mis oídos, facturado al final de los 90 y principios del nuevo siglo, era oscuro y con tintes misantrópicos. El satanismo estaba de moda (siempre lo ha estado en el rock), pero no solo a nivel estético sino también a nivel ideológico y religioso. Después me llegaron BLIND GUARDIAN o STRATOVARIUS y todo se me  disparató.

Hacía años que estás bandas estaba triunfando en medio mundo y yo, joven imberbe y con escasos conocimientos en rock, sublimaba por esos sonidos. Leyendas, corceles, señores, magos…una cantidad enorme de seres salidos de la imaginería europea se quedaban registrados entre los surcos de los discos que en los 90 y principios de 2000 nos hacían disfrutar. Europa era el lugar adecuado para ese sonido, para esas letras llenas de vitalidad y colorido.

La fama alcanzada por estas bandas, en su mayoría alemanas o escandinavas, transcendían la música. Era un fenómeno sociológico, se ponía de relieve, una vez más, la obra de Tolkkien o las leyendas Artúricas. Cada mes teníamos noticias de una nueva caterva de grupos que regaban con sus elepés de power metal el mercado, un mercado que estaba en plena expansión, que no encontraba límites, pese a repetirse en su propuesta una y otra vez. Por un lado el Black metal y por otro el Power, dos cara de la moneda del metal diseñado y orquestado desde el viejo continente.

El estallido tenía los días contados, al fin y al cabo, el metal no es una industria tan potente como otras, y el estilo adolecía de copias miserables y poco imaginativas. Entre aquellas obras maestras destacaban, siempre a mi juicio: “Avantasia” (2001), “Keeper of the Seven Keys II” (1988), “Visions” (1997) o “Symphony of the Enchanted Land” (1998). Es difícil quedarse con uno, también lo es elegir una de esas portadas magníficas que brillaban como obras de fantasía, que nos hacían creer que el contenido era fabuloso, lleno de dragones y brujas.

Ilustraciones en  muchos casos capciosas, donde el contenido del redondo no tenía la vasta grandilocuencia de su dibujo. Portadas que no solo eran eso, sino que constituían en sí mismas obras de arte, que servían para engalanar las camisetas de una gran porción de metaleros, que se distinguían de otros sólo por llevar esas ilustraciones en su ropa. Sabías con echar un simple vistazo quién amaba éste singular y paradigmático género, y a quién no le importaba un bledo.

Es cierto, nadie va a negar que entre el metalerío siempre ha habido un pique, verdaderamente absurdo, entre los que disfrutaban más de los sonidos más crudos y los que se deleitan con las melodías bailables. Para muchos estar en un lado de la balanza es óbice para poder disfrutar del otro extremo. El power metal fue la estrella en Europa, todos los festivales que se consideraran del rollo tenían que contar con ellos, era como si aquellas bandas hubieran descubierto una verdad escondida, el santo Grial de cómo llegar al público por la vía rápida.

Estábamos viviendo una nueva ola que tenía la sinfonía por bandera y Europa por geografía. Las críticas de un sector de la prensa y los fans eran abyectas, comparaban esos discos con el pop, olvidando la dificultad de realizar un trabajo de metal bailable, intenso, épico y que sepas que va a conquistar a los que buscan magia y fuerza. Nadie podía, ni pueda ahora, ocultar que Manowar ha sido, tanto a nivel portadístico como narrativo, el que contaminó con su puesta en escena a las bandas que desde la pretenciosa Europa aceleraban sus guitarras y agudizaba sus cuerdas vocales. Quitarles ese mérito de ser los originales, los que plantaron la semilla de acero para que el testigo en nuestras tierras se transformara en dicho sonido, sería un grave e injustificado error. Aunque como en todos los géneros, en éste también hubieron rupturas, y es que como ya sabemos, estar en lo más alto suele pasar facturas (presiones externas e internas, ventas, discográficas…).

timotolkkiKai Hansen deja Helloween como voz y le presta su lugar a Michael Kiske, que a su vez abandona el combo tras dejarlo en lo más alto con los “Keepers”. Lo mismo les pasó a los fineses Stratovarius con la marcha del guitarra Timo Tolkki. Pero los grupos estaban por encima de los personalismos, y ambas bandas pudieron salvar los obstáculos y seguir avanzando en su sonido y en sus carreras. Qué hubieran discrepancias obedecía a las continuas giras y a la edición de un elepé nuevo cada dos años. El subgénero se circunscribía casi exclusivamente a Centreuropa y Escandinavia, los países del Mediterráneo no aportaron bandas de calado a la escena. Escandinavia estaba en plena ebullición de ideas, con géneros dispares, con matices muy alejados entre sí, pero con una industria que rebasaba a lo que sucedía en el resto del continente.

El power metal tenía unos límites bien conocidos, y una personalidad que lo separaba poderosamente del resto de subgéneros dentro del metal. En España estábamos centrados en otros registros, pero aun así Avalanch, desde Asturias, creaba un universo propio, seguido de una legión de fans. Es posible que por el escaso predicamento del género en la piel de toro, no se creara un circuito exclusivo para estos combos. Sabiendo esto, la banda optó por reeditar algún disco en inglés para abrazar un mercado que le entendía y donde tenían más opciones.

avalanchangelcaidoEste año en el que estamos, dos de los referentes que marcaron el camino a seguir por centenares de grupos han editado álbumes, “My God-given Right” de HELLOWEEN y “Eternal” de STRATOVARIUS. Y recordando sus tiempos donde estaba en la cresta de la ola, me fui a la Sala Repvublicca de Valencia, para ver a los fineses, esperando verla llena, con miles de camisetas con ilustraciones fantásticas y un auténtico espectáculo. Por desgracia, aunque sus discos siguen en un nivel impresionante y la banda gana enteros en directo, la horda de fans a bajado. Quizás porque sean mayores o porque hay géneros que les han atrapado más. Sea como sea, ver en un escenario a bandas que han simbolizado la creación de un género, con unas coordenadas tan claras, es algo que me sigue maravillando. Lo que está claro es que los nefarios que auguraban que estos grupos serían “flor de un día”, se equivocaban, pues el género continúa vivo y con bandas jóvenes.

Como reconocía Stratovarius a MetalHammer sobre la situación del género, “Quizás este estilo tuvo su momento culminante hacia el año 2000-2001, cuando nosotros estábamos arriba del todo. Nunca seremos tan populares como Rihanna”. Pero está claro, a tenor de la duración de los grupos en activo y del número de fans, que a éste fantasioso estilo le queda cuerda para rato.

Autor: Javier Caro.

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1 Comentario

  1. METALMANIACO

    17 diciembre, 2015 at 15:15

    Creo que el Heavy metal sea la rama que sea jamas desaparecerá, incluso cuando en los 90 se dijo que el rock alternativo había matado al metal tampoco fue asi. En esa década hay grandes títulos como Objection Overruled, Painkiller, Vulgar Display Of Power, Chaos AD, Countdown To Extinction, Fear Of The Dark, The Razor Edge, y puedo seguir. Y es a mitad de los noventa cuando el power comienza a tomar fuerza. Todos los sub géneros del metal han pasado por momentos de gloria y por momentos de sequía pero jamas desaparecieron incluso el nu metal. El Heavy Metal es un estilo de música mucho más grande de lo que se cree, incluso creo yo mas masivo que el pop ( no hablo de popularidad ….. masividad). Lo cierto es que como es un género musical tan inteligentemente elaborado siempre se re inventa y muta manteniéndose vivo y activo como lo viene haciendo desde 1970. Excelente artículo!!!;!

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