Exodus y Testament en Bilbao: El periplo Thrash absoluto en lo que va de año.

Publicado por el 11 junio, 2015

testamentexodutourCrónica: Unai Endemaño
Fotos: Unai Endemaño
Nota: 8,5/10
Fecha del concierto:19 de mayo de 2015

Como gira inevitable y definitiva, se nos presentaba la última venida de los capos de la BayArea, este mayo de 2015. El periplo Thrash absoluto en lo que va de año, y posiblemente uno de los que muchos colocaran en su pedestal particular, una vez el curso haya tocado a su fin. Por la importancia de los participantes, lo exitosa que resultaría la experiencia y lo rotundo que terminaría siendo el devenir de la velada. Por un motivo o por otro, está claro que terminaría siendo esta, una fecha para el recuerdo.

A pesar de programarse a mitad de semana, en pleno martes laborable y con unos precios cercanos a los treinta eurazos, el ambiente volvería a ser el de las grandes citas, con gentes venidas desde todas las puntas del País Vasco, Cantabria y la Rioja. La clásica expectación que siempre traen consigo los eventos de este tipo, regresaría una vez más hasta la bilbaína sala Santana 27. Poca txuflase generaría sin embargo, ya que pocos eran los que podrían permitirse una farra completa en el centro mismo de la semana, aunque mientras durase el bolo, todo acabaría discurriendo como si no hubiese un mañana.

Despegarían con mucha fuerza y demasiada gente aun entrando, los adrenaliticos titanes del Metalcore, UNEARTH, un conjunto que aprovecharía su propia gira para compartir escenario con la letal dupla thrasher. Por este motivo precisamente, resultaría evidente lo poco que casarían con la clientela que hasta allí se había acercado. La furiosa serenata que desplegarían, se antojaría demasiado “moderna” para muchos de los acérrimos a Exodus y Testament, demasiado poco afín a los clásicos dictados del Thrash Metal y fuera de lugar para la amplia mayoría congregada. Reventarían los plomos, en cualquier caso.

exodustestament01Los americanos demostrarían su profesionalidad y tablas oficiando imperiales, sin los galones que están acostumbrados a lucir, pero mostrándose resolutivos en los treinta minutos que los jefes de filas les cedieron. Presentarían con violencia su último Watchers of Rule y se despedirían remachándonos con su popular “The Great Dividers”. Gozarían de un volumen verdaderamente abrumador y convencerían a los pocos que supieron ver su enorme potencial.

Dejando a un lado los lujosos entrantes que esa noche habían sido dispuestos, saltarían EXODUS sobre las tablas de la Santana, para dar comienzo a la fiesta tal y como nos la habíamos imaginado. Los americanos no contarían con el concurso del popular Gary Holt -quien parece que ha escogido a Slayer como su principal prioridad desde hace un tiempo- ni con el despliegue luminoso con el que un buen rato después, iban a alumbrar la noche los jefazos de filas.

La actuación de los chicos malos de la Bay Area, brillaría por la propia incandescencia que generarían sobre el tablao. Mostrando la vertiente más afilada del Thrash americano, sin perder nunca su particular encanto macarra. Abrirían certeramente con un par de cortes de su último Blood in, Blood Out, para pasar sin complejos sobre algunos de los mejores momentos que nos dejó la etapa de Rob Dukes, y culminar, como no podía ser de otra manera, rescatando el bendito Bonded By Blood, en el que todo comenzó a fraguarse hace un porrón de años.

exodustestament02“Piranha” nos traería a la memoria a Paul Baloff y su particular manera de cantar, con Steve “Zetro” Souza arreglándoselas estupendamente, dando la impresión de ser la pieza clave que les había faltado durante tantos años, devolviéndoles la autenticidad que tuvieron con sus trabajos clásicos de los ochenta. De esta manera sonaría doblemente gloriosa la rendición a “Last Act of Defiance”, echándose en falta tan solo, algún que otro pedazo del Pleasures of the Flesh o del Impact is Inminent, para conmemorar a lo bestia los años dorados.

No arriesgarían en cualquier caso, sacarían otro par de ases del Bonded y los dos temas más populares que perpetrara su anterior voceras, siendo “War Is My Shepherd” el más celebrado. Tendrían tiempo para provocar pogo tras pogo, elevando el mosh a la categoría de arte a lomos de “Toxic Waltz” y permitiéndonos dejar la cámara aparcada por unos minutos, en lo que nos tirábamos de cabeza sobre un divertido Wall of death, en mitad mismo de la Santana 27. De esta manera, chocando y golpeándonos mientras cantábamos “Strike of the Beast”, concluiría la letal comparecencia de los Exodus.

exodustestament05Mucho menos beligerante sería la demostración de Testament, durante la noche que nos ocupa. Sus minutos carecerían del aire macarra y desafiante que acababan dedesplegar los estelares teloneros, aunque mostrarían un correcto compendio de lo que ha sido su carrera hasta la fecha. Ahí llegaría la primera gran diferencia respecto a lo que nos estábamos esperando, ya que en lugar de interpretar un set basado en sus tres primeros trabajos, el conjunto rescataría cortes de casi todas sus épocas.

De esta manera nos quedaríamos con las ganas de presenciar el Legacy de cabo a rabo. Una pequeña pega por la que seriamos gratamente compensados, con temazos del nivel de “Rise Up” o “More Than Meets The Eye”. Los viejos tiempos en cualquier caso, serían los que llevarían en rumbo de la noche, con perlas como “The Preacher”, “The New Order” o “Trial by Fire”, dándole sentido al carácter nostálgico que la jornada presagiaba.

exodustestament04No sería sin embargo, una vulgar exhibición de clásicos viejunos lo que nos ofertarían los Testament en Bilbo. Lo suyo sería una verdadera reivindicación de su propio carácter como banda fundacional, contando su puesta en escena, con todos los elementos que suelen ser característicos en las formaciones de primera fila.  Luces perfectas, sonido atronador (demasiado atronador para el que suscribe) e interpretaciones de relumbrón, desplegarían los de Eric Peterson, con la suficiencia de quien lo ha hecho un millón de veces antes.

De entre todos los actores destacaría el enorme Chuck Billy, tan grande en tamaño como en capacidades vocales, haciendo que sus dos tonos sobrepasasen la poderosa muralla que iba creando la banda a golpe de watio. Lo del tremendo cantante sería de lo más espectacular que  la velada nos dejaría, alcanzando sin despeinarse cada nuevo registro que interpretaba, llamando al pogo en “Into The Pit” y recordando con cariño la última vez que la banda se dejo caer por la zona. Todo un totem del estilo.

Junto al gigantesco voceras de aspecto navajo, Steve Digiorgio daría espectáculo con su bajo de tres cuerdas, Alex Skolnick mostraría la parte más técnica del Thrash ochentero y a los bombos, Gene Hoglan luciría bastante menos de lo que podía haberlo hecho en condiciones normales. El conjunto en cualquier caso, sonaría demoledor, culminando la parte central con “Disciples of the Watch” a modo de himno mayúsculo, y volviendo hasta el Gathering para dar carpetazo a la lustrosa comparecencia en tierras vascas.

exodustestament03Demostrarían una vez más los TESTAMENT, como su poderío es más que suficiente como para mear a cualquier conjunto del mal llamado Big Four, reclamando su merecida porción de gloria, sin dejar nunca de percutir sobre la parte más amable y personal del Thrash americano, sin ser capaces de crear tantos pogos como los excelsos Exodus, pero sabiendo complacer a los muchos aficionados que hasta allí se habían acercado, un martes de Mayo cualquiera. Un martes que amaneció en Bilbao, y terminó anocheciendo en la BayArea de San Francisco.

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