Hamlet (La Ira) – Crítica

Publicado por el 10 abril, 2015

hamlet-lairaArtista: HAMLET
Álbum: LA IRA
Estilo: Groove Metal
Sello: Maldito Records
Fecha: 3 de marzo de 2015
Nota: 8,2/10

Casi un cuarto de siglo de carrera dan para mucho, de aquel primigenio (y olvidado) “Peligroso” de 1992, dónde HAMLET arrancaba su carrera con una propuesta afín al Heavy/Rock urbano, al giro radical sucedido dos años después con “Sanatorio de Muñecos”.

La oleada “grooveliana” por parte de bandas como Machine Head, Pantera o los Sepultura época “Chaos A.D.”, hicieron mella en los madrileños, que no tan solo se subieron al carro del Groove con reminiscencias Nu Metal, si no que tras otros dos años más, se acercaron incluso al Thrash con “Revolución 12.111”, el disco más rápido y agresivo de su carrera.

Incapaces de gestar dos discos iguales de forma correlativa, en 1998 aparece “Insomnio”, su disco más aclamado por la mayoría de sus fans (yo me quedo con el combo Sanatorio/Revolución), donde encontraban el perfecto equilibrio entre velocidad y machaque, gracias en parte al fructífero matrimonio que formarían a partir de entonces con el gran productor Colin Richardson (Machine Head, Carcass, Napalm Death, Fear Factory, Bolt Thrower, y muchos grandes más).

hamletbandaDe ahí en adelante se produjo una gradual suavización tanto de su sonido como del agresivo growl de J.Molly, hasta llegar al límite crítico que separa el Metal del Pop “duro”, con la publicación de “Syberia” y el posterior “Pura Vida”. Pero no sé qué cojones ocurrió en los tres años que separan el mencionado “Pura Vida” del siguiente “La Puta y el Diablo”, que la banda se volvió a poner las pilas. Luis Tárraga y los suyos fichan por Roadrunner Records y deciden que ya está bien de jugar a ser Sober, con una portada de las más agresivas que se les recuerda, la banda recupera la energía de antaño, los riffs vuelven a golpear duro, se recupera la velocidad en algunos temas, y Hamlet plasma uno de sus discos más elaborados instrumentalmente hablando.  Además el amigo J.Molly (previo cambio de look con greñas a media espalda), vuelve a berrear como en él corresponde, aunque la voz suena como filtrada durante todo el plástico. Y al parecer “La Puta y el Diablo” tan solo fue la punta de lanza de una recuperación que confirmaba su continuidad en el oscuro “Amnesia”, disco algo más lento y denso, con una producción muy poderosa y con un Molly, ahora sí, vaciándose al máximo en cada corte y demostrando que cuando se pone en serio, hay pocos vocalistas en España (en su especialidad) que le puedan plantar cara.

¿Te pareció largo el resumen? Sin ánimos de ofender, me la suda en dolby sorround. Una trayectoria tan sólida como la de los madrileños bien merece ser recordada de vez en cuando. Veinticinco años sobreviviendo de tocar Metal en la castiza España tiene mucho mérito, donde lo único que ha funcionado siempre bien ha sido el Rock Urbano de jeringuilla y calimocho de Extremoduro, o el Heavy-plagio “maidenesco” de bandas como Barón Rojo, Obús o Angles del Infierno. Y si encima te cuento que aún son capaces de meter tres o cuatrocientas personas en una sala sin más aliciente que ellos mismos, y tirando a partes iguales de sus nuevos trabajos como de los grandes clásicos, apaga y vámonos.

Eso sí, con los antecedentes mencionados, reconozco que a cada nuevo lanzamiento de Hamlet ando con el culillo un poco apretado. Confieso que soy de los que renegó de ellos durante la triada “Hamlet/Syberia/Pura Vida”, porque los Hamlet con los que yo me crié fueron los del “Sanatorio/Revolución”, los de la mala ostia, los que acogieron el espíritu reivindicativo del Chaos A.D. y se pusieron a dar palos a diestro y siniestro contra todo lo que se ponía por delante, mirando y creyendo en ellos mismos sin tener que estar a merced de nadie. Algo similar a lo que ocurría con toda una serie de bandas con las que también me descoyuntaba hacia mediados de los noventa, como S.A., Aspid, Ktulu, Beer Mosh, Pulmons Negres, Speereth, Trauma, Nopresión o Koma, entre otros. Y algo me decía que en vistas a la buena reacción recibida por parte del respetable en estos últimos dos lanzamientos, la banda iba a continuar repartiendo leña, y por suerte así ha sido.

Hamlet demuestran por tercer disco consecutivo que están atravesando una segunda juventud, donde confluyen a la perfección su garra característica con la madurez musical conseguida con el paso del tiempo.

Después de seis años en la banda, Alberto Marín abandona el barco para dedicarse a otros proyectos, y se incorpora Ken Hc (DEF CON DOS) para sustituirlo, pero la columna vertebral sigue intacta. Con Luis Tárraga “riffeando”, J.Molly “berreando”, Paco Sánchez “golpeando” y con Álvaro Tenorio al bajo plasmando uno de sus mejores trabajos con Hamlet desde que entró a formar parte de ellos en 2004. Muy presente en todo el disco, y emulando por momentos a su antecesor Augusto Hernández. El dinámico inicio de “Imperfección”, que ya nos avisa de antemano que es hora de saltar. La hipnótica base rítmica inicial de “Ser o no Ser”, que nos recuerda bastante a la genial “El Color de los Pañuelos”, o el fantástico trabajo realizado en “Sin Tiempo que Perder”, son buena prueba de ello. El bajo siempre ha sido un elemento determinante en la música de Hamlet y me alegra sobremanera que Tenorio ande tan inspirado en esta ocasión, al igual que el resto de sus compañeros.

Tal y como os explicaba más arriba, Hamlet han pasado por varias fases a lo largo de su carrera, un hándicap que tiene sus pros y sus contras. Yo me quedo con los pros, que son sobretodo que Hamlet todavía no ha parido dos discos iguales, similares puede que sí, pero iguales no, y jamás de forma consecutiva. Y si en “Amnesia” nos encontrábamos con unos Hamlet más oscuros, densos y machacones, en “La Ira” dan la vuelta a la tortilla para ofrecernos su versión más fresca, rápida y directa. Las letras con temática social vuelven a ganar terreno (aunque siempre estuvieron ahí), y es que la situación actual de España no es para menos. Quizás el primer tema “Lamento” si que contenga algo de aquel espíritu más nublado de “Amnesia”, pero la tendencia general del disco es más viva, y como si de un eslabón perdido se tratase, el disco se mueve a medio camino entre el espíritu rebelde y agresivo del “Revolución 12.111” y las melodías pegadizas del “Insomnio”.

Pero el disco va ganando empuje y velocidad conforme se suceden los temas. No será con la siguiente “Imperfección”, que se mantiene con un tempo no demasiado acelerado pero si muy dinámico, viniendo a ser el típico corte perfecto para poner a prueba nuestros muelles, “jump, jump, jump”, como nos gusta el rollo saltarín. “Mi Religión” se manifiesta algo más movida, antesala de “Ser o no Ser”, quizás el corte más lento y pesado del disco, donde tal y como os comentaba el amigo Marín da todo un recital. Será acercándonos al ecuador cuando los madrileños comienzan a apretar el acelerador, “Salvación” mantiene la tensión poco más de treinta segundos, para apalear acto seguido con el primer blast beat del plástico. No será el único, “Miseria” también ataca muy rápida (menudo aroma a “El Pequeño Dictador” que desprende), al igual que el tema cierre “Niega”, este sí el más cañero de todos con esencia total “Revolución 12.111”.

Nos hemos dejado por el camino temazos como “La Ciudad de Dios”, un medio tiempo muy pegadizo, y sobre todo la contundente “Irreductibles”, quizás el corte más elaborado del disco. Mencionar los dos temas extras “Testificar” y “Me Olvidaste” si os hacéis con la  edición especial. Dos cortes algo más pesados y contundentes, que pareciesen más acordes con el anterior  “Amnesia” que para este nuevo disco.

HAMLET demuestran por tercer disco consecutivo que están atravesando una segunda juventud, donde confluyen a la perfección su garra característica con la madurez musical conseguida con el paso del tiempo. Un disco redondo, disfrutable y directo, donde la mayoría de cortes se mueven alrededor de los tres minutos, lo cual hace que sus escasos cuarenta minutos de duración se puedan escuchar del tirón con suma facilidad. Ahora solo queda comprobar por enésima vez que dichos temas, llevados al directo, atruenan cosa mala. Y es que si hay una banda infalible en este país encima de un escenario, esos son Hamlet. Un servidor ya tiene marcado en el calendario el sábado 23 de mayo como cita ineludible, y tú, si todavía no los has catado en directo, te invito a que te acerques, satisfacción garantizada al cien por cien.

Componentes:

Luis Tárraga – Guitarras
J. Molly – Voces
Paco Sánchez – Batería
Álvaro Tenorio – Bajo

Tracklist:

01. Lamento
02. Imperfección
03. Mi Religión
04. Ser o no ser
05. Salvación
06. Nadie Más
07. Ciudad de Dios
08. Sin Tiempo que Perder
09. Miseria
10. Irreductibles
11. Niega

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Autor: Betrayer

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