Ian Anderson (Homo Erraticus) – Crítica

Publicado por el 30 abril, 2014

ian-anderson-homoerraticusArtista: IAN ANDERSON
Álbum: HOMO ERRATICUS
Estilo: Progressive Folk Rock
Fecha: 14 de abril de 2014
Sello: Calliandra Records
Nota: 9/10

Estamos desfasados por la cantidad de productos y subproductos que salen día a día en la escena actual. Algunos de ellos no aportan nada, y muchos se limitan a copiar lo que otros han inventado. En el caso de Ian Anderson, hablamos de uno de esos artistas consagrados que siempre se ha mantenido en constante cambio y evolución. El líder del combo británico de rock progresivo JETHRO TULL puede ser considerado por muchos, como uno de los mayores  influyentes de la escena rockera y no un cualquiera.

Siempre con su flauta en mano o como guitarrista, ahora hace de compositor en solitario, y nos presenta su nueva andanza musical titulada “Homo Erraticus”. El polifacético músico escocés, es de los pocos compositores que todavía sigue dando que hablar 47 años después. La búsqueda de un nuevo sonido, y la metamorfosis que ha experimentado todos estos años, lo han llevado a explorar sendos opuestos a los que le dieron la fama, llegando a colaborar en otros proyectos con músicos de la talla de Mick Abrahams, Ritchie Blackmore o la mítica banda Uriah Heep.

En “Homo Erraticus” nos presenta un fuerte aluvión de ideas, donde el instrumento predominante es la flauta. Inseparable una vez más de su amiga de mil hazañas. En esta ocasión, nos deleita con un trabajo dividido en tres partes; música repleta de melodías folk y algo de progresivo enmarcado por una lírica profunda, personificada a través de 15 capítulos diferenciados musicalmente. A su vez, la portada muestra a ese peregrino en la planicie, que sirve como punto de inflexión entre el músico y el oyente, ya que el simple hecho de llevarnos a través de sus historias, es un reflejo fiel de las andanzas que vivirá la figura de este caminante.

Las letras del disco son obra de Gerald Bostock, y la producción del inconfundible Ian Anderson, que maneja las canciones a su antojo, flauta en mano, guitarra acústica y voz principal. Además cuenta con otros acompañantes como John O’Hara, encargado del piano, órgano Hammond, teclado y acordeón, Florian Opahle se encarga de la guitarra eléctrica y David Goodier del bajo, Scott Hammond de la batería, y por último, Ryan O’Donnell como segunda voz.

Las letras del disco están escritas por Bostock, ambientadas por los escritos de Ernest T Parrit, donde se habla sobre el norte de Europa a partir de la era del Mesolítico. Musicalidad y lírica juntas, el genio Ian Anderson despliega toda su magia cuyo alcance es impredecible. Lo tomes por donde lo tomes, te pilla por sorpresa. A pesar de su edad, su voz sigue intacta y nos guía por su mundo imaginario, evocando nada menos que la historia de la humanidad con relatos que tratan del cristianismo o la edad media.

La primera pista, “Doggerland”, conmemora la zona del Mar del Norte meridional que solía ser tierra firme en conexión con las actuales islas británicas. Doggerland desapareció bajo las olas cuando terminó la última era glacial, pero, como un pescador descubrió no hace mucho, el fondo del mar conserva muchas evidencias arqueológicas de la ocupación humana. Las canciones subsiguientes abordan las migraciones, la metalurgia, las invasiones de los romanos, la llegada del cristianismo, la Revolución Industrial, y así sucesivamente. Para apreciar las canciones, basta con seguir la lírica y en su caso, la música es el aliciente perfecto que cualquier historia debería tener.

Enriquecedora pues, es la historia, pero no menos la música y sin ser excesivo, voy a destacar lo que más me ha llamado la atención. Ejemplo de “Doggerland” donde un guitarreo inusitado es llevado con gracia por la flauta, incontestable en su inicio, que va acaramelando las pasarelas de guitarra acústica y órgano hammond. Siendo la voz de Ian Anderson la que se lleva la plama con un reiterativo estribillo “All across the Doggerland” llevado por partes solistas de guitarra, y una multifacética epopeya con un sinfín de matices, instrumentos variados que os invito a degustar con calma. Singular, pegadiza y enriquecedora.

Viendo el título “Heavy Metals” uno podría pensar que se trata de un tema super pesado, nada más lejos de la realidad, su toque instrumental y calmado es como un cuchicheo que se va haciendo más prominente con el paso de los segundos, dando paso a la melodiosa “Enter The Uninvited” (con una entrada singular e inhóspita) donde uno se espanta por la llamada de Ian Anderson, como si estuviera aclamando a la multitud en una procesión, pronunciando un juego de palabras la mar de peculiar, robotizado a su vez por un ritmo de batería hechizante y unos sonidos, deliciosos.

Nos aventuramos pues en “Puer Ferox Adventus” con una entrada sometida y escalofriante.  La vanguardia siempre ha estado de lado de este genio, donde todo lo extraño o anormal cobra forma sin dudarlo. 7 minutos de puro gozo, con reminiscencias claras de su pasado. En “Meliora Sequamur” da la sensación como si estuviéramos en una feria, intro anglosajona, y un cambio repentino con puntadas lógicas, y unos coros típicos de colegiales del siglo 12 con cantos religiosos incluidos. Peculiar, ¿cierto? No lo es menos la cuchicheante “The Turnpike Inn” con el acordeón asomándose y los repiqueos de la flauta marcando el ritmo de la canción, pero en esta ocasión la llamada a la grandeza se la otorgo al batería Scott Hammond y a Florian, por sus dotes musicales en conjunto. Por otro lado, el estilo pseudo celta de “The Engineer” rebrota con una frescura que pocas veces se ve por estos lares.

Después de esta simpatía musical, llega la segunda parte del disco con “Tripudium Ad Bellum”, una pieza instrumental que dibuja un sonido parecido al de unos pajarillos piando sin cesar en una soleada mañana. En este segundo tiempo llamado PROPHECIES, encontraremos dos obras de culto como la triste “After These Wars” y “New Blood, Old Veins” donde por fin veremos el sonido del bajo, allanar ese camino agrietado por el pesado calado de Ian Anderson y su perspicaz instrumento de viento.

El tercer acto (REVELATIONS) se inicia con la brevísima introducción acústica “In For A Pound” que es seguida por la modernidad de “The Browning of the Green” donde he recogido puntadas de algunos álbumes del progresivo que se lleva haciendo estos últimos años, en esta ocasión aparecen teclados multicolores y un sin fin de detalles que os animo a descubrir paso a paso. La habladuría de “Per Errationes Ad Astra” nos prepara para el final de la obra que llega con “Cold Dead Reckoning” otra pieza más de este impresionante puzzle que os invito a reconstruir a vuestro antojo, y así entender de cerca lo que supone adentrarse en el mundo inventado de este mítico artista.

Si os gusta este tipo de música, no podéis desaprovechar la oportunidad de tener este ejemplar en vuestras manos; y mucho menos, hacerle ascos a un músico como Ian Anderson, que una vez más, vuelve a demostrar su potencial con una obra de factura impecable.

Como anécdota, los amantes o seguidores de Jethro Tull, tenéis una cuenta pendiente con Ian Anderson, en el libreto se incluye un preámbulo donde el artista analiza la historia del grupo, y de por qué no ha utilizado dicho nombre para sus últimas creaciones.

Componentes:

- Ian Anderson / vocals, flute, acoustic guitar
- John O’Hara / Hammond organ, piano, keyboards
- David Goodier / bass guitar, glockenspiel
- Florian Opahle / electric guitar
- Scott Hammond / drums, percussion
- Ryan O’Donnell / vocals

Tracklist:

Part 1: Chronicles
1. Doggerland (4:20)
2. Heavy Metals (1:29)
3. Enter The Uninvited (4:12)
4. Puer Ferox Adventus (7:11)
5. Meliora Sequamur (3:32)
6. The Turnpike Inn (3:08)
7. The Engineer (3:12)
8. The Pax Britannica (3:05)

Part 2: Prophecies
9. Tripudium Ad Bellum (2:48)
10. After These Wars (4:28)
11. New Blood, Old Veins (2:31)

Part 3: Revelations
12. In For A Pound (0:36)
13. The Browning Of The Green (4:05)
14. Per Errationes Ad Astra (1:33)
15. Cold Dead Reckoning (5:28)

WEB

Autor: Francisco J. Román

6 Comentarios

  1. METALMANIACO

    30 abril, 2014 at 23:57

    Un capo Anderson. Siempre me gusto mucho como músico y como Front man fue un loco alegre y enérgico, con una presencia escénica única y absolutamente personal. Un claro ejemplo de que no importa los años que un músico tenga, cuando la pasión mueve a un artista y no el dinero se generan obras de una calidad incalculable. Excelente recomendación Frank, dudo que otra página se anime a prestarle atención y a reseñar a este gran músico. Saludos

  2. Hellishbear

    2 mayo, 2014 at 5:16

    Todo un viaje musical al que nos lleva el Sr. Anderson. Admirable el estado creativo y compositivo en el que aun se encuentra para ofrecernos este maravilloso álbum.

  3. Achilipu

    14 mayo, 2014 at 2:30

    El disco es bonito, pero tras leer una critica que lo deja tan bien y al llevar escuchando Jethro Tull desde hace unos 30 años o más y saber de lo que es capaz este señor… pues esperaba algo más. Aun así me ha gustado.

    • Alvaro sucerquia

      14 mayo, 2014 at 2:37

      La carrera de este señor con Jethro Tull no tiene ni pizca de comparación con lo que está haciendo en solitario. Y no critico este trabajo, el cual me ha gustado tanto como a ti.. Pero Jethro Tull es otra historia…

  4. Walter

    19 junio, 2014 at 1:10

    Bueno, hay que aclarar que el letrista Bostock no es otro que el propio Anderson. . . Ya habia usado el nombre de Gerald Bostock (un supuesto niño prodigio) en el viejo y gran disco Thick as a brick. Aun no escuche este nuevo trabajo asi que por ahora no opino.

  5. Javier

    12 septiembre, 2014 at 18:36

    Leo el artículo y no parece aclarar que Gerald Bostock es el personaje ficticio que escribió el poema épico Thick As A Brick. Bostock es Anferson!!

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