Incontestables Sôber, crónica y fotos de su paso por Valencia el pasado mes de noviembre.

Publicado por el 15 diciembre, 2016

sobercontrabandaCrónica: Javier Caro
Fotos: Javier Caro
Nota: 8/10
Fecha del concierto: 25 de noviembre de 2016

Desde “Paradysso” (2001) que no veía a SÔBER en una sala, y desde entonces en el seno del grupo han pasado muchas cosas: menos presencia mediática, una ruptura y el nacimiento de dos grandes bandas y la reconciliación del grupo.

Sôber han sido y son, muy grandes, quizás la última banda de rock duro que llega a esas cotas de audiencia, esa que todavía tiene el poder de convocar a mucha gente a sus conciertos sin perder parte de su pátina musical. Algunas bandas prefieren venderse a otros sonidos, pero SÔBER se han mantenido fieles a su sonido, con evidentes cambios y evoluciones (es imposible que siempre hicieran lo mismo), quizás en éste “Vulcano” (2016) han robustecido más su música y su imagen, el videoclip “Vulcano” tiene ese aire yanki tan lejano a lo que se suele hacer por aquí.

contrabanda02Su retorno fue colosal, con elepés de gran calidad como “Letargo” (2014), y nos ilusionó con la posibilidad de que nacieran más bandas al calor de su sonido. En el guión de la noche en la Sala Fussion teníamos a 13 Millas primero, aunque no los pude ver, ya tuve la suerte de disfrutar de este combo de hard rock en el concierto de INMUNE, que se celebró hace relativamente poco. No sé cómo lo harían en Fussion, pero he de reconocer que como grupo están en otra liga, quizás porque no son unos recién llegados a esto de la música. A los que sí vi, y me prendaron, fueron los madrileños Contrabanda. La banda despliega rock melódico, y quizás lo que más sorprende es la calidad vocal y la versatilidad en las tablas de su voceras Tony LasPiernas.

contrabanda01Traían bajo el brazo “Retrophonic” (2016), un segundo elepé cargado de fuerza que venía a reafirmar la clase de estos chicos tras “Despertar”. El disco, producido por el excepcional Alberto Seara, fue desgranado casi en su totalidad con temas como “Maldición” o “Fue una estrella”. El público por su parte se mostró frío, con evidentes ganas de ver a los cabeza de cartel, y pese a que Tony intentó una mayor interactuación, la cosa no mejoró. Y en este punto he de decir que eso del ánimo desangelado por parte de la audiencia ante una banda que no es de su ciudad o que para ellos les resulta desconocida viene siendo algo habitual en los últimos bolos a los que asisto. Algo preocupante, porque entonces no parece que las bandas teloneras consigan su labor de caldear al público y de darse a conocer ante audiencias nuevas.

Los chicos de Contrabanda se marcharon del escenario y los pipas comenzaron a reorganizar el mismo de cara al concierto de SÔBER. La parafernalia que traían ya estaba mejor que la de muchas bandas estatales. Dos soportes con la portada del álbum “Vulcano” (2016) y luces por todas partes, incluido el bombo de la batería, lo cual ayudaba a realzar el espectáculo que nos iban a ofrecer los hijos del Dios del fuego, hijo de Júpiter y Juno. El combo es majestuoso en su puesta en escena, muy bien medida para que no paremos de bailar en toda la actuación, es cierto que prácticamente se olvidaron de sus primeros años, centrándose en exceso en las nuevas composiciones de los últimos tiempos. El primer tema que iba a caer sobre nosotros como ácido hirviendo era el sencillo de su último trabajo, y que personalmente hubiera tardado en lanzar. “Vulcano” nos dejó de piedra, tras ella la canción que debería transformarse en el siguiente clip “Irreal”. La sorpresa llegó cuando aún con la cámara en mano, procurando captar al cantante en una de sus mejores poses, escupió “Loco”.

sober04Increíble, aquella canción del disco…. con la que solían cerrar los conciertos, aquella frase previa a ese tema “y ahora vamos a volvernos todos completamente, ¡locos!” que espetaba Carlos Escobedo con el cansancio y la rabia de todo el concierto, llegaba tan pronto, casi sin tiempo para digerirlo. Fue su única referencia a su primera, y muy agradecida etapa. Una lástima porque se perdieron por el camino tonadas del valor de “Cubos”, “Versus” o “Vacío”. Aunque está claro que todas no pueden caber en un setlist cada vez más amplio. La que nos emocionó fue “Paradysso”, el disco que catapultó a los madrileños a un lugar imposible para una banda de rock. Como sonaban esas guitarras. Las siguientes fueron dos bombas de relojería como “Sombras” y “La Araña”.

Un concierto único, de quizás la última banda de sus características que sigue en pie con tan buena salud y con tantos fans incondicionales.

La juerga continuó, pese a que Jorge Escobedo tuviera que ausentarse unos segundos del escenario, comentándonos su hermano, “cuando superas los 40 años la próstata no perdona (sic)” entre evidentes risas, a su vuelta pidió disculpas haciendo el gesto inequívoco de la llamada telefónica. “Oxígeno” fue otra que nos dio aire y nos hizo girar el rostro hacia el pasado, pero no hubo tiempo para la nostalgia falsa de épocas mejores, porque SÔBER están en un momento muy grande para subirse a cualquier cuadrilátero a pelear con quién fuera. Y así lo demostraron con “Blancanieves” , otra más de su exitoso “Letargo” (2014). Y por fin llegó una de las que considero grande dentro de trabajo, como es “Encadenado”. El concierto estaba en un nivel óptimo, la figura de Escobedo asusta, sobre las tablas, el juego de luces está al alcance de los grandes y disponer de una parroquia de adeptos fieles es algo maravilloso. Por allí había muchas camisetas, sobre todo de esta segunda etapa.

Recuerdo que me sentí mal al saber que Skizoo lo dejaban, aunque claro, el motivo del regreso de SÔBER era una más que buena noticia, aunque quizás se podía haber barajado la posibilidad de la convivencia de los dos grupos. En fin, una lástima. Pero ahora estábamos en el concierto de Sôber y nos iban a ametrallar con “Hombre de Hielo” de ese “Reddo” de 2004 en el que todos nos reflejábamos. “Arena” funciona bien en directo y “La Nube” es un enorme subidón, canción cañera que en su momento fue extraña por el falsete de Carlos. Seguía “Arrepentido”, haciendo referencia a su disco catapulta. Para “Estrella Polar” el vocalista se perdió por uno de los laterales cantando al lado del público, pero vamos, que si te encontrabas en el otro lado, no podías ver nada, bueno, nada no, sino más bien un enjambre de manos alzadas con sus móviles que te retransmitían lo que sucedía. Y “Diez Años”, que sonó en nuestras cabeza como un tiro. No faltó “Tic tac” tampoco, y para rematar la noche, aunque faltaran “Cientos de preguntas” o “Eternidad”, nos regalaron “Héroes”, haciendo subir a gente del público, y es que es una canción dedicada a su público.

Un concierto único, de quizás la última banda de sus características que sigue en pie con tan buena salud y con tantos fans incondicionales.

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