James Labrie (Impermanent Resonance) – Crítica

Publicado por el 30 julio, 2013

jameslabrieimpermanentArtista: JAMES LABRIE
Álbum: IMPERMANENT RESONANCE
Estilo: Melodic Death/Modern Metal
Sello: InsideOut Music
Fecha: 29 de Julio de 2013
Nota: 4/10

El cantante canadiense James LaBrie (DREAM THEATER), vuelve a la carga con su proyecto paralelo de nombre homónimo. Después de las buenas críticas recibidas, tanto por el público como por la prensa especializada, por su anterior trabajo “Static Impulse”, LaBrie decide aplicar una máxima que por norma suele ser bastante eficaz: “si algo funciona no lo toques, déjalo como está”. Y así ha sido, misma formación y mismo estilo musical. Un peculiar sucedáneo de Modern Metal, donde la dominante voz limpia de Labrie es contrarrestada puntualmente por las voces harsh del batería Peter Wildoer (DARKANE, PESTILENCE), otorgándole a los temas un contraste y dinamismo que hace que las canciones penetren en el cerebro del oyente con suma facilidad.

Para la producción que mejor que ponerse en manos de todo un “especialista” en propuestas cercanas al Death Melódico, hablamos del gran Jens Brogen (OPETH, KATATONIA, AMON AMARTH, BE’LAKOR, KREATOR, PARADISE LOST) que ya trabajó con LaBrie en su anterior trabajo. Y entre todas las bandas mencionadas he preferido destacar a parte para la ocasión su labor con los suecos SOILWORK, banda a la que ya le ha producido tres discos y siempre con excelentes resultados. Y es importante, porque el proyecto actual de LaBrie bebe bastante de las bases sentadas por los suecos. Y en esta ocasión, para más inri, Peter Wichers, miembro fundador de SOILWORK y guitarra principal en muchos de sus álbumes, participa en el disco con algún que otro riff.

Así que la cosa pinta muy pero que muy bien, y el primer corte “Agony” no hace más que confirmar nuestras sospechas y entra al rojo vivo. Un tema cañero, dinámico, pegadizo, LaBrie peleando con Wildoer en las voces, y unos sencillos pero efectivos teclados adornando el resto, incluso el solo es bastante destacable. Pero… y es que jodidamente hoy nos encontramos con un PERO en mayúsculas. Después de un arranque la mar de digno, el disco va perdiendo fuelle de una manera alarmante. El segundo corte “Undertow” consigue aguantar el tipo a duras penas, el contraste de voces ya no surge el efecto deseado, se elimina el elemento sorpresa, y los guturales de Wildoer suenan de muy lejos, faltos de fuerza, como si provinieran de los abismos en los que cae el disco a partir del tercer tema “Slight of Hand”. Un tema aburrido e insulso, que repite a la milésima la misma estructura de los dos primeros cortes.

Aunque lo peor aún está por llegar, “Back on the Ground” se presenta (y perdonad la expresión) como una auténtica mariconada para nenazas quinceañeras. Ya sabíamos de antemano que a lo largo del disco iba a reinar la melodía, pero este tema es una “pastelada” total. Y nada, del socavón creado ya no salimos ni a la de tres, a partir de este tema las voces harsh de Wildoer son muy escasas, apareciendo en contadas ocasiones, y cuando lo hacen no transmiten la energía y rabia que se les presupone. LaBrie se erige como el protagonista destacado del disco, no en vano la banda es suya, así que nada que reprochar, pero todo buen fan de DREAM THEATER sabe que una sobredosis de “LaBriismo” puede acabar siendo letal, y eso es precisamente lo que ocurre en el resto del disco.

Los mismos patrones se repiten un tema tras otro hasta la saciedad, ritmo uno, ritmo dos, estribillo melódico, ritmo uno, ritmo dos, estribillo melódico, y así hasta reventar. Las melodías vocales de LaBrie lo invaden todo y acaban siendo excesivamente similares entre sí, y los sintetizadores ganan terreno a las guitarras a cada minuto que pasa. Y al final, porque no decirlo, todos los temas acaban sonando igual. Un círculo vicioso en el que cuesta horrores encontrar algo que diferencie los temas entre sí.

Y ahí seguimos, aguantando el chaparrón como buenamente se puede, agarrando fuerte ese dedo índice que insiste en apretar la tecla “stop”. Pero para opinar primero hay que escuchar, y un servidor, valiente y terco que es, aguanta hasta el final aunque tan solo sea por dignidad y orgullo (siempre odié el salto esquizofrénico de canción a canción), un disco de metal tiene que cundir de principio a fin, no me vale el rollo single y al mp3, eso lo dejamos para el pop y derivados.

Y mira tú por dónde, cuando ya lo daba todo por perdido aparece como si de la nada el último corte del disco “I Will Not Break”, un trallazo en toda regla, tema cojonudo, potente, directo y relativamente breve, vamos lo que llevaba esperando desde hacía tres cuartos de hora cuando finalizó el primer tema “Agony”. Y aquí es donde a uno se le queda la cara de idiota y no tiene más remedio que preguntarse: ¿Y por qué no habrán más cortes como este a lo largo del disco?

La respuesta obviamente solo la tienen James LaBrie y sus secuaces, tenían la receta, los mismos ingredientes y el mismo mezclador, pero los pasteles no salen siempre igual de bien. Será la temperatura del horno, será que sobraba azúcar, o que la base estaba demasiado untada de mantequilla, pero sea como fuere este bizcocho no triunfa para nada. Yo por mi parte solo te aconsejo un par de bocaditos, pues todo entero te puede resultar algo indigesto. ¡Bon Apetit!

Componentes:

James LaBrie – Voz (lead)
Ray Riendeau – Bajo
Matt Guillory – Teclados, voz (backing)
Peter Wildoer – Batería, voz (harsh)
Marco Sfogli – Guitarra

Tracklist:

01. Agony
02. Undertow
03. Slight of Hand
04. Back on the Ground
05. I Got You
06. Holding On
07. Lost in the Fire
08. Letting Go
09. Destined to Burn
10. Say You’re Still Mine
11. Amnesia
12. I Will Not Break

WEB

Autor: Betrayer

3 Comentarios

  1. METALMANIACO

    31 julio, 2013 at 18:08

    No escuche el disco y con semejante reseña muchas ganas no me dan, nunca me atrajo demasiado su carrera solista. Me gusto mucho el sentido del humor!!!. Muy buena reseña Betrayer. Saludos!

  2. Cesar

    31 julio, 2013 at 20:15

    Pues a mi me ha gustado la verdad, no hace falta que se parezca a Dream Theater, entonces no sería un proyecto paralelo en solitario, y ahí si que no tendría sentido alguno. Tanto Static Impulse como este otro, me han parecido buenos discos, el que no tengan agresividad o sean temas pastelosos como dice el autor de la crítica, no quiere decir que sean malos. El disco tiene su aquel, me gustan las melodías de teclado y los estribillos y no creo que eso sea un mal augurio…

  3. Paul

    14 agosto, 2013 at 18:07

    No podría estar más en desacuerdo, james ni quiere ni intenta hacer una Dream Theater 2.0 como mucha gente esperaría. Si era eso lo que buscaban, lo hicieron en el lugar equivocado. Vamos que ahora su participación con los newyorkers es casi de adorno, canta un minuto se tiene que sentar 20. James busca hacer lo que sabe cantar, no sentarse en un sofá en el backstage hasta que sus compañeros tyerminen su circo instrumental. Que tienen de malo los sonidos electrónicos? parece que le crucifican por eso, deben odiar a Pain entonces. Qué hay de malo con los estribillos pegadizos? Aquí los hay por toneladas, deben odiar el AOR. Que hay de malo que Wildoer aporte guturales? le da varidad al disco en la parte vocal; deben odiar el Mabool de Orphaned Land. Cuestión de puntos de vista, pero a mi me parece un discazo de tajo a rajo. Why? no entendí por qué es un bonus, de los mejores de la placa. Apreciación a final de cuentas. Saludos.

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