Jon Lord (Concerto For Group And Orchestra) – Crítica

Publicado por el 5 octubre, 2012

Artista: JON LORD
Álbum: CONCERTO FOR GROUP
Estilo: Rock/Música clásica
Sello: Ear Music
Fecha: 28 de Septiembre de 2012

Nacido un 9 de junio de 1941, ya a la temprana edad de 5 años tuvo su primer contacto con las teclas de un piano, siendo  su influencia más fuerte la música clásica y la figura de Bach, pero más tarde también sentiría una gran afinidad por el Jazz y el  R&B  para finalmente volcarse de lleno al rock.  En 1959 se muda a Londres para probar suerte con la actuación ingresando al Central Scholl Of Speech And Drama, al mismo tiempo que tocaba en algunos clubes. Entre  1960 y 1963 formo parte de The Bill Ashton Combo época en que le llegaría la influencia de grandes organistas de Jazz americanos como Jimmy McGriff, Jhon Patton, Jack McDuff y Jimmy Smith, descubriendo el Hammond que sería su instrumento de toda la vida sobre todo los modelos B3 y C3 con el sistema de amplificación Leslie giratorio los que marcarían su inconfundible sonido. En 1963 ingresa a The Art Wood Combo banda de Arthur Wood hermano mayor de Ron Wood con el cual más tarde formarían Santa Barbara Machine Head hasta 1967. En medio de esto (1964) toco el piano en la grabación de estudio en el famoso tema You Really Got Me de  The Kinks. A finales de 1967 formo parte de The Flowerpot Men que dejo rápidamente  para ingresar al seno  de  Roundabout, que mas tarde se transformarían en Deep Purple. Durante la ruptura de esta formo parte de la etapa más exitosa de Whitesnake desde 1976 a 1984 volviendo a Purlple donde permanece hasta el 2002.  Después formaría varios proyectos solistas como Pictured Withim (1998) y Jon Lord & The Hoochie Men (2003).

Este gran amor por la vertiente clásica de la música corría fuerte por las venas de este noble ingles, lo cual se vería plasmado tímidamente en el corte Anathem del disco de Deep Purple, The Book Of Taliesyn (1968), y estaría mas presente el sonido clásico en April del  homónimo Deep Purple (1969). Esto solo era una pequeña porción de lo que esta mente prodigiosa estaba a punto crear. Solo un joven músico, talentoso y con una visión futurista tan grande podría engendran una obra  compleja, inteligente y adelantada en su época como fue Concerto For Group And Orchestra (1969), la cual fue escrita íntegramente por él.

Dando así un salto gigantesco en la línea de tiempo, Lord logro combinar por primera vez  algo tan mastodóntico como es la música clásica con un monstruo que recién estaba en sus primeros años de vida como lo era en ese momento el Rock And Roll.

La formación que participo en la grabación original era la gloriosa Mark II, formada por el hombre de negro Ritchie Blackmore, Ian Paice y los recién llegados Ian Guillan y Roger Glover. Con esta formación un 24 de septiembre de 1969 en el Royal Albert Hall de Londres, se encontrarían frente a frente la Royal Philarmonic Orchestra y Deep Purple bajo la dirección de Malcom Arnold. Algo atípico para aquellos días y sobre todo frente a un público que en su mayoría eran seguidores de la Sinfónica y nada tenían que ver con el mundo del rock, así se dieron cita esa noche para presenciar un evento tan arriesgado como ambicioso y osado.

Un año más tarde repetiría la obra completa con Los Angeles Philarmonic Orchestra bajo la dirección de Lawrence Foster. Después de esto con el tiempo la partitura original se perdería y la obra pasaría al olvido.

Hacia fines de los 90′s un desconocido llamado Marco De Goeij se encargaría de reconstituir la partitura en base a escuchar el CD y viendo los videos de la grabación original entregándosela  a Lord quien pondría manos a la obra para reconstituir y perfeccionar su obra.

De esta forma el 25 y 26 septiembre de 1999 coincidiendo con el 30° aniversario de la obra daría dos conciertos junto a la London Symphony Orchestra  dirigidos por Paul Mann. Después sería interpretada muchas veces más en una gira que emprendería como solista durante la década del 2000 siendo su ultima interpretación el 28 de abril de 2011  en Palermo, Italia, junto con la orquesta The Vincenzo Bellini Symphony Orchestra.

Tiempo después, Jon enfermaría y consciente de que no le quedaba mucho en este mundo dedico sus últimos meses de vida a perfeccionar  su magna obra. Rodeándose de un sequito de músicos profesionales como son  Joe Bonamassa, Steve Morse y Darin Vasilev en las guitarras, Bruce Dickinson, Steve Balsamo y Kasia Laska en las voces, Guy Pratt ( Gary Moore, Rod Stewart, Pink Floyd, Madonna, Whitesnake) al bajo y Brett Morgan ( Sting, Jon Anderson) en la batería junto a la Royal Liverpool Philarmonic Orchestra contando nuevamente con la dirección Paul Mann, se encerrarían en los estudios de Abbey Road en Londres para traer a la vida por última vez un renovado y perfeccionado  Concerto For Group And Orchestra.

Simplemente cabe decir que Jon Lord termino de dejar en claro la clase de músico que era con esta re edición. A mí personalmente el disco me parece una belleza, muy superior a la versión original, suena fresco, enérgico, imponente. La labor de la sinfónica supera con creses a la de la versión de 1969,  la cual sonaba sin emoción, fría, como desconectada del mundo, en comparación de lo que la nueva versión deja oír. La partes que corresponden a la banda de rock es la que mas modificaciones a sufrido y para bien, ya que ha ganado con creces una energía y un feeling de lujo, haciendo que la participación que tiene la banda a lo largo de toda la obra, (no nos olvidemos que es una obra en la cual la sinfónica se lleva un 70 % de protagonismo), tenga mucho más peso y personalidad que en la original.

Con esto no estoy desvirtuando a la versión primogénita, que para mi sigue siendo una joya clásica absoluta en la historia del rock, pero recordemos que siempre paso desapercibida. A mi particularmente se me hacia pesada y densa en determinados momentos. Desde mi punto de vista esto se debió, primero a que se adelanto eones en su tiempo, la banda si bien era el Mark II, recién se conocían  y todavía no habían explotado todos sus dotes que degustaríamos con sus obras posteriores y la banda no estaba totalmente consolidada y madura. Este tipo de colaboraciones hoy en día es algo natural y muy común, cosa que no sucedía en los 60, época en que todavía el rock no era bien visto  y los músicos clásicos eran sumamente conservadores y puritanos. También sumo el hecho de que chocaron dos mundos musicales y culturales totalmente opuestos, uno de alta gama, glamour y etiqueta contra otro de rebeldía, drogas y sexo.

Pero no perdamos de vista que fue Jon Lord el que logro unirlos en un solo concierto, sentando las bases que cientos de bandas tomarían como ejemplo  y se unirían en proyectos similares en futuras décadas. Ya solo por haber logrado esto merece el titulo de genio musical, sin tener en cuenta los demás logros a lo largo de su extensa, exitosa y prolifera carrera.

Cabe destacar  que en la versión original, después de terminado el concierto, el público presente los aplaudió de forma incesante durante varios minutos reafirmando la calidad de la obra.

La obra está dividida en tres movimientos al igual que la primera.

Primer movimiento: Con un comienzo muy calmado, en el cual la sinfónica va alternando momentos muy suaves con picos de alta intensidad, siendo el más alto alrededor del minuto 5, para luego decaer y remontar vuelo  hasta que hace su primera aparición la banda con una demostración de puro blues rock enérgico y contundente. La banda sale de escena y reaparece la sinfónica nuevamente en un pequeño interludio con mucho ritmo para otra vez volver a entrar la banda, esta vez liderados por el maestro Lord demostrando como se debe tocar el Hammond finalizando con la guitarra en un genial solo a alta revoluciones.

El final de este segmento llega de forma magistral como una lucha  por sobrevivir entre la sinfónica y la banda sonando ambas imponentes, alternándose  sin superponerse con un despliegue instrumental único. Los solos ejecutados en este movimiento son totalmente diferentes a los que guarda la versión original, un cambio arriesgado que favorece muchísimo a la obra.

Segundo movimiento: Es el más tranquilo, inicia tan tímidamente que es para saborear en completo silencio e ir dejándose conquistar por los mágicos paisajes musicales que van tomando cuerpo segundo a segundo. La calma se quiebra delicadamente por la magnífica pieza de Jazz cantada a dúo por Steve Balsamo y Kasia Laska, generando un clima conmovedor , cautivante y  nostálgico, que también logara sobresalir al interpretado por Ian Guilan su momento.

Retoma el mando la sinfónica con unas delicadas y emotivas melodías lideradas por las cuerdas y los vientos dando una sensación de paz celestial que solo la música clásica pude generar.

El clima sobrecogedor y emotivo desplegado por la orquesta se rompe como el cristal por los punteos bluseros ejecutados de forma sobresaliente  por Joe Bonamassa que le cede el paso a la potente y enérgica voz de Bruce Dickinson. Realmente sorprende y emociona escucharlo cantar blues con tanta pasión e imprimiéndole su sello único e inconfundible, realizando una performance que es muy distinta a la de Ian, es uno de los segmentos más destacados de esta obra y un verdadero deleite para los oídos.

El sonido de suaves y lentas notas melancólicas le ponen punto final al este segundo movimiento que se va esfumando muy lentamente.

Tercer Movimiento: es el más enérgico de los tres, caracterizado por un comienzo de ritmos muy marcados y rimbombantes de la mano de la sinfónica a la cual se acopla la banda con un genial solo de Steve Morse que respeta al original de Blackmore  ejecutado con la misma cálida y magia que en aquel entonces, pero su segunda intervención es completamente distinta, desbordando talento por los cuatro costados .El sonido inconfundible del Hammond es el que toma protagonismo de la mano de Lord  sacando su inconfundible estilo con total naturalidad.

El solo de batería que ejecuta Brett Morgan, si bien es mucho más corto (solo 40 segundos) que el apoteósico solo machacado por Ian Piace, carga con una intensidad que brilla por sí solo.

Lo que sigue hasta el final de este movimiento es un duelo de titanes por el Olimpo de la música, una batalla en la cual las armas son el virtuosismo con el que cada uno de los músicos ejecutan sus instrumentos  siendo  el único ganador  la música misma. Una verdadera demostración de poder por parte de la sinfónica con sus cuerdas, vientos y cobres en continua provocación a la banda la cual responde de manera arrolladora sumergiéndose ambos en una contienda que hará el deleite de los oyentes. Tienen que escucharlos Uds. mismos para que puedan apreciar en su totalidad de lo que estoy hablando.

Esto es una muestra muy clara de por qué lo clásico se fusiona sin problemas con el rock, La música clásica posee una energía y una fuerza arrolladora como la que despide cualquier banda de rock, permitiendo así que las dos puedan coexistir en perfecta armonía. Una vez leí que si Beethoven viviera hoy en día seria un autentico Metalhead, y después de escuchar este disco no me queda ninguna duda de que sería totalmente cierto.

El 16 de julio de 2012 el rock se vistió de luto y sufrió otra perdía enorme de uno de sus máximos mentores….Jon Lord partía de este mundo pero dejando un último trabajo y  un legado musical único e irrepetible en la historia de la música contemporánea y sobre todo del rock.

No voy a ponerle nota a esta pieza de arte ya que es la versión mejorada de un clásico absoluto, por lo tanto esta no deja de serlo por naturaleza propia. Un disco redondo, genial, profundo, inspirado, complejo, que brilla con luz propia. No apto para cualquier persona, solo para aquellos que tengan un gusto musical muy amplio. No hace falta ser un erudito en música clásica par poder disfrutar de esta maravilla. Es suficiente con sentarse cómodamente en un sillón, bajar la luz, dar play a tu reproductor y simplemente dejarte cautivar por su simple grandeza.

Jon Lord, músico de talento único e insuperable, gran inspiración para muchos, una persona de conducta intachable, precursor, innovador, que brillo durante décadas y que con su sabiduría musical dejo una huella imborrable en el rock y abrió un gran camino por el cual transitaron futuras generaciones de músicos.

Estimado Jon….la Música, el Rock y Yo, donde quieras que estés te decimos….GRACIAS POR TODO MAESTRO!!!!

Componentes:

Jon Lord – teclados

Orquesta:

Royal Liverpool Philarmonic Orchestra

Director:

Paul Mann

Artistas invitados:

Bruce Dickinson – Voz
Kasia Laska – voz
Steve Balsamo – voz
Joe Bonamassa – guitarra
Steve Morse – guitarra
Darin Vasilev – guitarra
Guy Pratt – bajo
Brett Morgan – bateria

Tracklist:

1 – Primer movimiento (Moderato – Allegro) 16:21
2 – Segundo Movimiento (Andante) 19:35
3 – Tercer movimiento (Vivace – Presto) 10:50

Autor: Hernan Dalmaso

1 Comentario

  1. Pablo

    6 octubre, 2012 at 9:02

    Maestro que gran vacío has dejado en mi corazón y en la de muchos otros seguidores de la buena música, siempre te recordaremos por lo que fuiste, un grande. No he tenido el placer de escuchar el disco, pero por lo que mencionas en la crítica, parece ser un disco de quitarse el sombrero, habrá que darle una escucha a ver que tal.

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>