Judas Priest (Firepower) – Crítica

Publicado por el 15 marzo, 2018

judaspriest-firepowerArtista: JUDAS PRIEST
Álbum: FIREPOWER
Estilo: Heavy Metal
Sello: Columbia Records
Fecha: 9 de marzo de 2018
Nota: 10/10

Casi medio siglo de existencia y parece mentira que en pleno 2018 podamos disfrutar un nuevo disco nada menos que de JUDAS PRIEST. La gran maquinaria de acero proveniente de Birminghan, años tras años demuestra estar perfectamente aceitada y funcionando al ciento por ciento para entregar una obra de puro Heavy Metal clásico.

Y como era de esperar el mundo entero estuvo muy atento a los adelantos días tras días mientras se aproximaba la fecha de su salida. No es para menos, estamos hablando de una de las piedras basales del género, y aunque no nos guste pensarlo, sabemos que su retiro esta cada día más cerca. Ambos factores llevan las expectativas por las nubes, así como las exigencias. Pero para suerte de los amantes del metal más clásico que sonó en este mundo, los fundadores del género han vuelto a sus raíces de una forma asombrosa dejándonos discos de lujo. Lo hicieron BLACK SABBATH con su fantástico 13 (2013) o IRON MAIDEN con The Book Of Souls (2015). Faltaba el turno del sacerdote, y para no ser menos,  sinceramente ha parido un disco impresionante!!!!

Dos hechos fueron de vital importancia para que “Firepower” sea su mejor disco desde Painkiller (1991). Y cuando afirmo esto no estoy desmereciendo los trabajos que se encuentran en medio de ambos, todos de gran calidad, incluso Jugulator (1997) el cual me parece un señor disco.

Volviendo a lo anterior, el primero, la elección de Claudio Bergamin para diseñar la portada. El chileno supo capturar la esencia de sus portadas clásicas de los ochenta con The Hellion y Metallian al frente de las mismas. La nueva bestia que surgió de la inventiva del artista bautizado como Titanicus, irradia poder en todas las direcciones anticipando de forma muy fehaciente el contenido del disco. Y con presentación incluida como debe ser….

judaspriestbanda2018“Forged by conflagration of molten metal fury in Hellion – Metallian. A Warrior for Justice and Salvation – Ultimate God of Firepower. TITANICUS”

Y el segundo factor la elección de los productores. Sin duda Tom Allom quien produjo todos los discos de JUDAS PRIEST desde Unleashed In The East (1979) hasta Ram It Down (1988). Y en segunda posición Andy Snap quien cuenta en su curriculum haber producido discos de nombres tales como Megadeth, Exodus, Accept, Kreator, Saxon y muchos más.

“Firepower” tiene como base en su sonido al monumental “Painkiller”. También se nutre de grandes clásicos como “Screaming For Vengeance” y “Defenders Of The Faith” lo cual le brinda un sonido absolutamente clásico y ochentero (Tom Allon sin duda es su artífice), pero al mismo tiempo suena moderno (gracias al toque de Andy Sneap). Es lo que todo seguidor de la banda esperábamos, esencia y sonido intactos y un álbum que no se parece a otros como ya es costumbre en Judas.

La gran maquinaria de acero proveniente de Birminghan, años tras años demuestra estar perfectamente aceitada y funcionando al ciento por ciento para entregar una obra de puro Heavy Metal clásico.

No encuentro punto negativo al disco, ya desde la producción mucho más lograda y pulida que en su anterior obra, le aporta un sonido muy sólido y robusto. Las guitarras poseen una presencia y una fuerza que no escuchaba hacia tiempo en Judas Priest donde los riffs machacan sin piedad y los solos parecen haber encontrado el feeling de antaño pese a la ausencia de K. K. Downing. El trabajo vocal de Rob Halford es superior a “Redeemer of Souls” en donde evidencio cierto desgaste, un registro mucho más bajo y agudos prescindibles como se podía apreciar en “Halls Of Valhalla”, por ejemplo. En esta oportunidad el Metal God se mantiene en tonos medios y lanzando muy pocos agudos. Estos poseen gran filo, sin mostrar un gran esfuerzo, pero a la altura del Metal God de antaño. La dupla rítmica de Travis y Hill es un deleite, sonando más atronadora y contundente que en años pasados.

“Firepower” se materializa con el grito de guerra de Rob Halford como en los días de gloria. Lo que sigue es metal old school con excelentes riffs de guitarras y un incansable doble bombo. Duelos de guitarra que logran entablar un diálogo musical que estaba ausente en el anterior disco. Por la misma senda se mueven “Lightning Strike” y “Evil Never Dies” donde la velocidad, la fuerza de las hachas y un penetrante “… The devil’s got you in his sight…”, no hacen más que transportarte a los días de máximo esplendor del sacerdote.

“Never The Heroes” baja la intensidad mostrando un Halford sereno, pero no menos intenso para dar paso a la oscura “Necromancer”,  de tónica más moderna pero que deleita con sus solos y ritmo pesado. “Children Of The Sun” es una amalgama entre el nuevo y el viejo Judas que dificulta separarlos, pero que en su simpleza se disfruta a pleno.

Un piano muy nostálgico y poco usual en JUDAS PRIEST forma parte de “Guardians”, la cual obra a modo de intro para la dual “Rising From Ruis”. Melódica en los versos e intensa en los estribillos, con una memorable interpretación vocal acoplado a un trabajo en la percusión meritoria, es un corte con aroma de los 80’s en toda su extensión.

“Flame Thrower” parece descartado de Screaming For Vengeance, con un estribillo super pegadizo a diferencia de “Spectre” que te sumerge en una niebla impidiéndote ver si estas en los 80´s, 90′s o en pleno siglo XXI.

“Traitors Gate” y “No Surrender” es subirse al Delorean, marcar 1984 y dejarse llevar por las melodías a otras épocas…así de simple!!!

Volvemos de regreso al 2018 de la mano de “Lone Wolf”, con su ritmo denso y marcado, se arrastra sin detenerse apoyándose en su oscura atmósfera y gruesas guitarras.

El telón va cayendo lentamente para esta obra con la extensa intro de guitarras acústicas de “Sea Of Red”. Un medio tiempo que podría ubicarse en “Nostradamus” o pararse frente a “Fever” o “A Touch Of Evil” sin problema alguno.

Para bien y para mal este disco de JUDAS PRIEST plantea una gran disyuntiva.  Por un lado, estamos frente a uno de los mejores discos de este joven 2018 y en presencia de un futuro clásico dentro de su discografía, a la altura sin ninguna duda de sus grandes álbumes. Pero en el otro extremo, vio la luz que Glenn Tipton padece de Parkinson hace diez años, lo cual lo deja fuera de la gira de promoción del disco momentáneamente por las complicaciones lógicas de la enfermedad. Por ende, lo que fuera el motor principal de la banda formado por K.K. y Glenn ha desaparecido. Esto abre una gran incógnita sobre el futuro de la banda, el cual creo que ni ellos mismos deben tener muy en claro hoy. La respuesta la tienen solo ellos, el resto son puras especulaciones y suposiciones en las cuales prefiero no entrar (al igual que con el tópico de si Glenn toca o no en el disco y las desacertadas declaraciones de K. K. Downing).

Lo cierto, lo real, lo tangible es que la banda facturó un disco para aplaudir de pie, ¡¡¡¡demostrando quienes son los verdaderos reyes del metal y que como se suele decir…el diablo sabe más por diablo que por viejo!!!!

Componentes:

Rob Halford – Voz
Glenn Tipton – Guitarra
Richie Faulkner – Guitarra
Ian Hill – Bajo
Scott Travis – Batería

Tracklist:

01. Firepower
02. Lightning Strike
03. Evil Never Dies
04. Never the Heroes
05. Necromancer
06. Children of the Sun
07. Guardians
08. Rising from Ruins
09. Flame Thrower
10. Spectre
11. Traitors Gate
12. No Surrender
13. Lone Wolf
14. Sea of Red

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Autor: Hernán Dalmaso

4 Comentarios

  1. METALMANIACO

    11 noviembre, 2018 at 21:00

    Mil gracias como siempre Frank!!! Abrazo grande…

  2. Abuelo rockero

    12 noviembre, 2018 at 12:55

    Te diría que no me ha gustado, pero mentiría, es sin duda el disco con el que más he disfrutado de Judas en los últimos años. Es un decir que los viejos rockeros nunca mueren, pero yo si he visto un final muy cercano a Judas, el final no ha sido un final como tal, sino más bien un reencuentro con sus fans y sus seguidores de toda la vida. En lo personal, llevaba tiempo que no escuchaba material nuevo de los británicos, bueno, re-escuché así por encima el último Redeemer of Souls del cual no veo belleza por ningún lado, he leído la review de ese disco, pero no me dijo nada, yo no veo magia ni grandeza en ese trabajo, veo más bien un disco falto de poder y emoción, falto de esencia clásica lo contrario a este disco, esa esencia clásica que comunicas a través de tu review, es la que respira Firepower, un disco que bebe de la grandeza de una banda que en los 80 y 90 vivía su mejor época, pero a la que le tocó lidiar con modas y estilos que se alejaban de lo que hoy conocemos hoy día como Heavy Metal. Judas perdió mucho poderío sónico tras la salida de Painkiller, y no desmerezco la salida de Halford, ni la entrada de Tim Ripper Owens. Pero en esa época llegaron a su cenit, y es triste decirlo pero han tenido que pasar casi 28 años para poder disfrutar otra vez del verdadero poderío Judas de toda la vida. Creo que todas las bandas a lo largo de su trayectoria pasan por un proceso creativo difícil de asimilar y Judas no iba a ser menos, a ellos les tocó de cerca y eso hizo que la maquinaria se tambaleara y perdieran mucha parte de su esencia, algo que luego intentaron recuperar, de hecho hay un disco de ellos “Angel of Retribution” que se habla poco de él y que creo que es un ejemplo de superación en tiempos difíciles, otro disco que quizás fue severamente criticado por la prensa “Nostradamus” por ser diferente, yo no lo veo como un traspié, pero si como algo que no va demasiado con la temática del conjunto, este tipo de trabajos quedan mejor en un proyecto en solitario o colaboración entre músicos de diferentes ámbitos, en Judas me chirriaba, lo mismo me ocurría con discos como Jugulator y Demolition, y ahora los disfruto con una pasión que antes no existía. Pero de la última etapa de Judas, me quedo sin lugar a dudas con ese lejano Angel of Retribution y este Firepower que es un verdadero cañón de alta potencia. Nada que reprocharle, solo una anotación, si se deciden a sacar otro disco espero que vaya en esta dirección, y si no se le parece, al menos que tenga un estilo parecido. Lo peor de todo esto, es que ya no volveremos a contar con la magia celestial de un grande como lo ha sido siempre Glenn Tipton, tiene su peso en la banda, y lo está teniendo en la gira también, no a tan gran escala debido a su enfermedad, pero al menos le han dado un hueco que se merecía, él es el gran conocedor de la esencia Judas y sin él, esta banda no será lo mismo. Algunos dicen que Judas no solo es Halford o Tipton, es cierto, no les falta razón, pero sin ellos Judas no sería lo mismo. Saludos!!

    • METALMANIACO

      12 noviembre, 2018 at 13:39

      Sin dudas la mayoría coincidimos con que Firepower es lo mejor de Judas desde Painkiller. Y si también hubo álbumes de peso como Ángel Of Retribution. Otros discos podrán gustar más o menos, pero lo bueno es que Judas no deja de sorprender jamas, ninguno de sus trabajos pasa desapercibido y eso es lo importante, que despiertan algo positivo o negativo. Por lo pronto este es una obra magna de Heavy Metal para disfrutar a full. Saludos Abuelo rockero!

  3. Igor Maxwel

    14 noviembre, 2018 at 17:49

    Ah… Ese es EL DISCO que más esperaba en 2018, el nuevo de la banda de heavy metal más amada por mi: Judas Priest y su FIREPOWER que se quedó en la história como uno de los mejores discos de esta banda. Maravilloso discazo desde la primera hasta la última canción, con una producción mucho más brillante y mejor do que la de Redeemer of Souls (que además mucho me gusta) y con los cinco miembros de JP muy inspirados.

    Creo que este será si el ÚLTIMO gran disco de los Metal Gods, pues para mim no es cierto continuar sin Glenn Tipton, fuera de la banda debido al mal de Parkinson (K. K. Downing ya se fué muy antes). Richie Faulkner y Andy Sneap (que producció el disco con el veterano Tom Allom) son buenos guitarristas, pero la banda no es la misma cosa sin Tipton y Downing, sin desmerecer Ian Hill, Scott Travis (D.E.P. Dave Holland) y Rob Halford. Lo cierto a fazer es parar, y FIREPOWER está siendo sin duda una despedida digna de una de las más grandes bandas de todos los tiempos.

    “Gracias por todo, Judas Priest, nosotros nunca te olvidaremos!!!”

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