Kamelot (Haven) – Crítica

Publicado por el 14 julio, 2015

kamelot-havenArtista: KAMELOT
Álbum: HAVEN
Estilo: Melodic Power Metal
Sello: Napalm Records
Fecha: 4 de mayo de 2015
Nota: 8/10

Hace ya varios años que Roy Khan abandonó las filas de KAMELOT para dedicarse a sus labores espirituales, y la verdad que no se le ha echado demasiado en falta. Tras su marcha es cierto que se vio cierto desconcierto en los seguidores de la banda, ya que no se sabía muy bien que camino iba a tomar la senda musical del conjunto. Pero visto lo visto, la batuta de Thomas Youngblood ha sabido dar en la diana con la incorporación del nuevo vocalista Tommy Karevik que ya dejó claro su potencial con “Silverthorn”, disco meramente plausible, melódico y muy agradable de escuchar.

Lejos de igualar sus grandes obras de estudio, KAMELOT ha tirado por un camino más sutil para seguir manteniendo su capacidad compositiva intacta. No hay más que ver las nuevas creaciones, que a pesar de estar lejos de sus mejores obras “The Fourth Legacy”, “Karma”, “Epica” o “The Black Halo” consiguen lo propio, enamorar con sus nuevas melodías, buenos estribillos, grandes arreglos o hermosos paisajes sonoros.

Siempre fui gran seguidor de KAMELOT y de la propuesta conjunta que tenían Thomas y Roy en sus álbumes pasados, siempre disfruté de la participación de Simone Simons de Epica en algunos de sus conciertos en vivo, y lo cierto es que extraño ese dúo interpretativo. Pero las cosas como son. Tras la llegada de “Ghost Opera” y su gira posterior, las cosas empezaron a torcerse. El disco tuvo diferencias con cierto sector de su público. Yo personalmente disfruté del álbum tanto como los anteriores, pero ya se veía a un Roy Khan bastante bajo en facultades. La gira terminó por confirmarlo. Con la llegada de “Poetry for the Poisoned” la banda bajó bastante el nivel. En cuanto a ambos trabajos, hay diversidad de opiniones,  yo sigo pensando que “Ghost Opera” fue un buen álbum, no tanto “Poetry…” que me dejó un triste sabor de boca. Con la llegada de este último, se terminó de confirmar, Roy Khan estaba desgastado debido al estrés del trabajo, el vocalista se tomó un tiempo de descanso pero no sirvió de nada, Fabio Lione lo sustituyó en directo. Gracias a él, KAMELOT se mantuvo en la brecha, sin embargo, algo no funcionó bien, la relación se rompió con la banda y Khan se marchó; a partir de aquí la banda empezó la búsqueda de un nuevo integrante. Aquí es donde entra Tommy Karevik (Seventh Wonder), que sin ser una copia exacta de Roy, ha sabido llenar su hueco con rotundidad, dando más juego a ciertos matices de la banda que ya estaban un poco desgastados.

En directo, su voz no se queda atrás y la banda sigue compenetrada como nunca. Aunque echo en falta esa hegemonía entre Youngblood y Khan. Igualmente, toca dejar todo esto a un lado y hablar del disco en profundidad, un álbum altamente recomendable para todo fiel amante de la banda. “Haven” proeza absoluta en estos tiempos difíciles de la escena power, donde pocas bandas logran realmente destacar y hacerse un hueco. KAMELOT lo tienen ganado a pulso desde hace años y con la participación de Thomas, (eje motor del grupo) más todavía. Su proeza compositiva consiste (tras 20 años de lucha) en remodernizar su línea, sin apartarse del todo del sonido clásico de KAMELOT e incluyendo partes más progresivas y orquestadas con  leves tonos guturales como los del corte “Liar Liar, (Wasteland Monarchy)” una de las mayores creaciones de esta nueva etapa musical.

kamelotbandaPero no toda la labor compositiva recae en Youngblood del que estoy hablando más de la cuenta, Oliver Palotai también tiene mucho peso en la creatividad de KAMELOT. Muchas de esas melodías raras o en todo caso extrañas, son de su autoría.

Con una entrada de lo más entrañable comienza “Fallen Star”, con esa potencia característica del conjunto que incluye un puente-estribillo donde la grandilocuencia deja pernoctar su esencia con ciertos grados de sinfonía. Sin ser el tema más destacable, cumple su programa, aunque el que realmente empieza con sosiego y se desmarca del resto es “Insomnia” que incluye una grandiosa entrada de sinfonías, guitarras y batería bombeando tenuemente, hasta endulzar nuestros labios con esa melosa caracterización que siempre ha caracterizado a KAMELOT. Un corte difícilmente desechable y uno de los arquetipos más heroicos de este capítulo que nos recuerda al citado Epica. Épico estandarte, nunca mejor dicho, del que se ha rodado un videoclip.

Pero la pieza que realmente endulza mi paladar es “Citizen Zero” que entra con una pequeña intro cargada de punteos ensombrecidos y oscuros con un toque de guitarra que os recordará a “The Black Halo”. Un aporte guitarrero más obtuso que los cortes anteriores y donde veremos el buen apunte de Karevik con esa calma melosa que ya poseía Khan en el pasado. Densidad semejante, leves toques sinfónicos y un peso maduro con un estribillo que posteriormente erosiona con la aparición de los coros y los diferentes arreglos. Gran aporte de Palotai en el minuto 3:50 y de la guitarra de Youngblood con el solo pertinente que viene después. Ni que decir tiene la base rítmica llevada por la mano profunda de Casey Grillo y el bajo de Sean Tibbetts.

Los tiempos cambian y hay que mirar hacia el futuro. El nuevo legado de KAMELOT empieza a afianzarse con fuerza. Aquellos que habéis seguido su evolución hasta la actualidad, entenderéis el porqué.

El corte que realmente pone los puntos sobre las íes es “Veil of Elysium” power metal rápido, llevado por gloriosas orquestaciones que acompañan la entrada solista de Youngblood, llevándonos hasta el clímax. Un track que recuerda a la mejor época de la banda y que bebe de sus raíces, aún cuando “Epica” emocionaba y “Karma” deslumbraba con suma facilidad. Un corte certero, potente, glorioso. Uno de esos temas que lo tiene todo para convertirse en un nuevo clásico de los directos de la banda. La melodía inicial es preciosa, y difícil de olvidar.

A continuación llega la tranquila “Under Grey Skies” que cuenta con la colaboración de Troy Donockley y sus flautas a modo de acompañamiento. A su favor decir que la voz de Charlotte Wessels (DELAIN) conjuga perfectamente con Karevik mostrando un dúo precioso, junto a él un delicado punteo acústico que adorna levemente la canción, mostrando posteriormente su gran potencial melódico. Pegadiza y encantadora, no menos que “My Therapy” tan interesante como el resto, con unas armonías muy elegantes intercaladas con pequeñas pinceladas de teclado que denotan otro sonido igual de divertido. Potencia, gancho y mucho desgarro sonoro con la gran elaboración técnica de Tommy marcando la dirección a seguir.

Posteriormente llega “Ecclesia” un pequeño interludio que sirve de introducción para “End of Innocence”, un tema realmente arrebatador y apabullante a pesar de su corta duración. La ambientación épico heroica os puede recordar a una mezcla entre NIGHTWISH y SYMPHONY X. El primero por las partes sinfónicas tan arraigadas a la mezcla, el segundo principalmente por la fuerza compactada de sus riffs. Un corte brillante, abierto y muy esperanzador.

“Beautiful Apocalypse” tiene una de las entradas más poderosas del compacto, pero su inicio tiene un aire singular recordando a oriente próximo, acercándose a bandas como ORPHANED LAND. Una canción contemporánea, tradicional y en todo caso atípica, pero no tanto por el fondo conceptual, sino por el aroma que desprende. Nuevamente KAMELOT vuelve a superarse y a mostrar otro lavado de cara importante con respecto a su obra anterior “Silverthorn”. La antes mencionada “Liar Liar (Wasteland Monarchy)” es uno de los momentos más prolíficos del compacto. El recuerdo de discos como “Epica” o “The Fourth Legacy” rebrota desde el fondo con diversas harmonías de guitarra que enseguida quedarán adheridas a tu recuerdo. Increíble la participación de Tommy Karevik y la forma de amoldar su voz, pero lo realmente increíble es la técnica que aporta Alissa White-Gluz dando otra sintonía al tema y dotando a la canción de energía, agresividad y dulzura. Este es uno de mis temas favoritos del álbum y con el cual más he disfrutado este paseo triunfal de KAMELOT.

El disco se cierra con tres ejemplares bastante inusuales si atendemos a la dirección de la banda, el primero. “Here’s To The Fall” con un apartado de melancolía brevemente hermoso. Es de esos temas que hay que escuchar bastantes veces para encontrarle el punto, igual que “Revolution” que a pesar de ser todo lo contrario, es un pelotazo alocado donde batería, guturales y ritmo se llevan la palma. Nuevamente la participación de Alissa White-Gluz es lo más destacable. Personalmente es una canción totalmente ajena al sonido KAMELOT y que sigo sin entender, su ritmo es lo que menos me gusta. El disco finaliza con “Haven” una outro orquestal bastante simple si la comparamos con el pasado más pomposo de la banda.

Buen lanzamiento de KAMELOT, aunque no el mejor. Salvo por estos tres últimos temas, el resto cumple con creces llegando a un nivel bastante aceptable. “Silverthorn” fue un plato muy elogiable con el cual descubrimos al nuevo vocalista y sus puntos fuertes. En “Haven” digamos que su voz se reafirma de otro modo y la banda aprovecha para conducir su propuesta en otra dirección jugando con otro tipo de mecánicas. Lo importante es que KAMELOT siguen creando buenas canciones, quizás no tan épicas como antaño, pero todo depende de cómo se mire.

Concluyendo, gran paso adelante para KAMELOT y una muy buena forma de aferrarse a su discografía con su nuevo inquilino Tommy Karevik, que ha demostrado ser el candidato perfecto para liderar sus nuevos éxitos. De igual forma, Roy Khan sigue muy presente y eso es algo que muchos no olvidamos. Pese a su marcha, Karevik nos recuerda mucho su forma de cantar. Pero los tiempos cambian y hay que mirar hacia el futuro. El nuevo legado de KAMELOT empieza a afianzarse con fuerza. Aquellos que habéis seguido su evolución hasta la actualidad, disfrutaréis de otro gran lanzamiento.

PD: No he hablado de su portada, pero sigue una línea parecida a la de su obra anterior, aunque con otro tipo de colores. En cualquier caso, sigo extrañando sus diseños pasados, echo en falta más colorido en sus artworks y más variedad de imágenes en sus libretos.

Componentes:

Sean Tibbetts – Bajo
Thomas Youngblood – Guitarra
Casey Grillo – Batería
Oliver Palotai – Teclados
Tommy Karevik – Voces

Tracklist:

01. Fallen Star
02. Insomnia
03. Citizen Zero
04. Veil of Elysium
05. Under Grey Skies
06. My Therapy
07. Ecclesia
08. End of Innocence
09. Beautiful Apocalypse
10. Liar Liar (Wasteland Monarchy)
11. Here’™s to the Fall
12. Revolution
13. Haven

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Autor: Francisco Román

4 Comentarios

  1. Hellishbear

    15 julio, 2015 at 3:20

    A esto le llamo servicio “express” Frank!!!

  2. Hellishbear

    15 julio, 2015 at 5:11

    Queda demostrado que el alma compositiva de la banda es y seguirá siendo Thomas Youngblood. El álbum cumple a medias por la expectativa que nos dejó el anterior disco.
    Tommy Karevik cumple a la perfección la encomienda de cantar (o imitar) como Roy Khan, aunque me gustaría escucharlo con su timbre original de voz (es lo que llegué a pensar que iba a suceder en este nuevo disco).

    Se nota más la compenetración de Oliver Palotai con la banda, su aporte en las melodías es más palpable.

    Una vez más acertada tu reseña y calificación Frank. Saludos!

    • Frank

      15 julio, 2015 at 12:32

      Hola Hellishbear, jejeje ya tenía la review preparada cuando me dijiste. Pues te digo, el disco es muy parecido al anterior, tiene una línea parecida. Han mejorado en diferentes aspectos y se han afianzado con la voz del nuevo integrante que sigue pareciéndose bastante a la de Roy Khan en según qué tonos. Es un disco normalito, no creo que sea para ponerle un 9 o 10 como he visto en otros medios, no es una obra maestra, pero si es un buen álbum que cumple su cometido. Igualmente esperaba un giro con respecto a otros álbumes, aunque se aprecian ciertos toques progresivos, u orientales, además de la participación de Alyssa que ha sido toda una sorpresa. Pero se vuelve a confirmar, el alma mater de la banda es Thomas Youngblood, es el que dirige el barco. Cuando se fue Khan, todo el mundo se echó las a manos cabeza, porque pensaba que Kamelot perderían su estilo, y la verdad que siguen manteniendo buenas maneras, y todo ello es gracias a Thomas que es el que maneja las cuerdas del cotarro.

  3. Alex Angelripper

    31 julio, 2015 at 15:20

    lindo tema el del video aun no he escuchdo el cd al completo pero parece estar bueno, exelente review,en cuanto pueda lo descargo.

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