Luca Turilli’s Rhapsody (Prometheus, Symphonia Ignis Divinus) – Crítica

Publicado por el 13 agosto, 2015

lucaturillirhapsody-prometheus-frontalArtista: LUCA TURILLI’S RHAPSODY
Álbum: PROMETHEUS, SYMPHONIA…
Estilo: Cinematic Symphonic Metal
Sello: Nuclear Blast Records
Fecha: 19 de junio de 2015
Nota: 10/10

Hablar de Luca Turilli, es hablar de calidad, supremacía, superación, ambición. El músico italiano ha conseguido poco a poco, forjar una de las carreras más prometedoras del power metal actual. Lo que empezó siendo una banda de power metal en 1997 con sus aclamados RHAPSODY, se ha convertido posteriormente, en la insignia cumbre de su carrera. El sinfónico y sus historias épicas, le han dado la imaginería necesaria para concebir un nuevo proyecto, superando inclusive a su predecesor “Ascending to Infinity”; pero dividiendo a los fans más clásicos y llevando a los nuevos seguidores de la banda, a un nuevo horizonte por descubrir.

Actualmente, Luca Turilli se aleja considerablemente de aquellas grandes obras como fueron “Symphony of Enchanted Lands”, “Dawn of Victory” o “Rain of a Thousand Flames”, definiendo una idea que ya tenía en mente, cuando decidió dar un giro musical a su estilo con la llegada de “Symphony of Enchanted Lands II – The Dark Secret”. Un disco que no fue del todo bien recibido, debido a su breve empuje power metalero y sí al lado más corpulento u operístico.

Por aquel entonces, RHAPSODY y Luca tenían una ventaja considerable con respecto al resto de bandas. Sin embargo, algo no salió bien y decidieron aflojar el camino, retomando la senda power con el posterior “Triumph or Agony”, con el cual la banda pasaría a llamarse RHAPSODY OF FIRE. Curiosamente la banda volvió a coger empuje, no hay más que ver el buen recibimiento que tuvo “The Frozen Tears of Angels” y “From Chaos to Eternity”. Pero algo no me cuadraba, ya no eran los RHAPSODY que muchos habíamos conocido en la década de los 90, la banda había cambiado, y algo hacía presagiar la inminente salida de Luca. Y así fue, llegó la sorpresa, todos esperamos lo peor tras la ruptura entre los inseparables Alex Staropoli y Luca Turilli, y lo cierto es que esta separación ha dado vía libre para que Luca haga lo que se le venga en gana. Lo cierto es que la separación entre ambos, ha hecho que Luca Turilli’s Rhapsody tome ventaja con respecto a RHAPSODY OF FIRE, de hecho el último trabajo de Staropoli “Dark Wings of Steel” ha sido un verdadero fracaso, lo cual nos lleva a pensar que el que verdaderamente hacía el trabajo duro en RHAPSODY era Luca, y no Staropoli.

lucaturllibandaDejando a un lado todo esto, la nueva obra del músico italiano, se acentúa como un álbum denso, elaborado y minucioso. Tres años, le ha llevado al genio continuar por la senda del ascenso. Cuando todos esperábamos un buen sucesor de “Ascending to Infinity”, zasca en toda la boca, el amigo Luca ha vuelto a liarla, dejando claro que su inventiva y su creatividad no tiene límites. Obra de auténtico culto. Ahora, una obra a la cual hay que dedicar sus debidas escuchas, sobre todo si no quieres llevarte una desilusión.

No es un disco fácil de escuchar, más que nada debido a la gran cantidad de apartados y cambios estilísticos que incluyen las canciones, es un trabajo elaborado y que requiere de diversas escuchas antes de cogerle el punto. Por ello, tomarse a la ligera un álbum de estas características, sin haberlo digerido bien previamente, puede llevarte al aburrimiento extremo. Aparte, no es el típico álbum de power metal que muchos estabais esperando, es una obra que va más allá del género sinfónico orquestal. Es un álbum muy ambicioso, más de lo que os podéis llegar a imaginar, y no lo digo únicamente por lo musical, sino por la historia que lo envuelve.

Nada de himnos power metaleros de la talla de “Dawn of Victory”, “Emerald Sword” o “Rain of a Thousand Flames”, como temas simples dichos cortes son espectaculares, pero en “Prometheus, Symphonia Ignis Divinus” el término sinfónico coge un protagonismo mayor cuando una pieza de tan sólo cuatro minutos incluye todo tipo de coros, tonos altos, agudos, y voces operísticas de diversa índole, de hecho los guitarrazos que veíamos antes en los primeros álbumes de RHAPSODY, han desaparecido casi por completo para dar más bombo al rollo sinfónico-orquestal. Muchas subidas, bajadas, y un alargamiento minucioso de alto calado compositivo, tal es el caso de la propia intro “Nova Genesis (Ad Splendorem Angeli Triumphantis)” que puede llegar a aburrir si no le prestas la debida atención. Lo mejor es quitarse de la cabeza esa etiqueta power metal y dejarse embriagar por las dulzuras de esta nueva epopeya. Es como estar viendo una película con su banda sonora de fondo, pero sin las imágenes, las cuales debes recrear en tu cabeza, para sacarle el máximo partido a la canción.

El sinfónico y sus historias épicas, le han dado la imaginería suficiente para concebir un nuevo proyecto, superando inclusive a su predecesor “Ascending to Infinity”; pero dividiendo a los fans más clásicos y llevando a los nuevos seguidores de la banda, a un nuevo horizonte por descubrir.

La orquesta es definitivamente el punto focal del álbum, donde se muestra un deseo irremediable por parte de Luca, por querer inmortalizar el uso de la misma de diversas formas distintas. Desde lo más tradicional, hasta lo más tiquismiquis como puede ser una de las canciones que más me ha llevado desgranar, hablo de “King Solomon And The 72 Names Of God” ambiciosa a más no poder, de hecho la integración de partes electrónicas, sintetizadores, hacen que el disco fluya en una dirección opuesta a como empieza. Realmente es admirable la forma que tiene nuestro amigo Conti de combinar los tonos más dulces, con el toque barroco o la flauta, realmente bella esta canción, degustarla de principio a fin sin darle al Stop es toda una hazaña. Pero no todas las canciones requieren de tantas escuchas; las que más fácil entran son “Il Cigno Nero”, “Rosenkreuz (The Rose And The Cross)”, “Anahata” o “Il Tempo Degli Dei”, esta última incluye uno de los estribillos más agradables del álbum. Al estar cantada en italiano, la actuación de Alesandro Conti sobresale con respecto a otros temas. Pasa igual con “Il Cigno Nero”, el cisne negro que contiene unas de las partes de piano más exquisitas y entrañables del compacto, la forma de unirse a las guitarras le da otro giro al corte. El apartado de solos también está muy conseguido, donde también interviene Dominique Leurquin, gran amigo de Luca y otro de los genios indiscutibles de este trabajo.

Por otra parte decir, que no sólo Luca se lleva la máxima nota, aparte de ser el creador de toda esta obra, y de producir el disco al completo, algo de lo que pocos pueden presumir, sus acompañantes están muy metidos en la música y aunque el bajo es el instrumento que menos se deja ver por estar tapado en demasía, hay pequeños momentos donde Patrice sirve con sus cuatro cuerdas para dejar huella. Sin embargo, un punto negativo, la batería de Alex Landenburg y aquí si tengo que ser muy crítico, es el instrumento que menos me atrae del disco. No sé si por su enfoque final, su poca fuerza o potencia o por la falta de encaje global en las canciones. Sigo pensando que le falta algo, y en ese aspecto echo en falta el sonido y la percusión de Alex Holzwarth, y disculpen ustedes, pero es el músico que le falta a LUCA TURILLI’S RHAPSODY. A pesar de que Landenburg ha estado en innumerables bandas, conozco su carrera y es un músico fuera de serie, pero echo en falta la mano y la ejecución de Holzwarth, ese tipo es puro arte.

Volviendo a las canciones, “Prometheus, Symphonia Ignis Divinus” se crece con la entrada de “Rosenkreuz (The Rose And The Cross)” uno los singles principales, y uno de los cortes más heroicos del diferenciado mundo épico-cinemático-neoclásico del álbum. Ya sea por su inicio con aires eclesiásticos y cantos gregorianos (no sé si es la mejor forma de definirlo), dichos coros acompañan en forma de oouuuoh constante, la perfecta radiación vocal de Conti en un mano a mano con las increíbles lindezas orquestales y el sollozo de Bridget Fogle, dejando a un lado esas increíbles guitarras que incluía RHAPSODY en sus primeros álbumes, dando paso así a un sonido corpulento, lleno de matices, y elaborado hasta el más mínimo detalle.

El disco en general supone un despliegue orquestal de altos vuelos que veremos reflejado en las piezas posteriores, cada una con un toque diferente, véase “One Ring To Rule Them All” (una de las más sobresalientes del álbum) incluyendo unos susurros al comienzo y haciendo alusión al inevitable mundo del señor de los anillos del cual Luca y RHAPSODY siempre han sido verdaderos apasionados. Esos aires cinematográficos de película hacen que uno se replantee seriamente, sino habría sido justo que Luca hubiera planteado esta dirección musical mucho antes. Una canción que cuando cierro los ojos, me narra la historia de J.R R Tolkien, viviendo cada hazaña de su libro sin despegarme de la silla. La parte medieval del minuto 5:13, después del gran solo de guitarra, hace rememorar aquella encantadora y antiquísima proeza de nombre “The Village of Dwarves” que tanto he echado en falta en sus obras posteriores. Quizás estemos ante una de las piezas que más recuerda a los primeros RHAPSODY.

No tanto “Notturno”, que es la sobriedad hecha música, donde nombres como THERION cobran un sentido póstumo por esa ambrosía tan abierta que se crea entre música clásica, cerrazón y ópera. La participación de Emilie Ragni junto a Conti, le da a la canción un toque tétrico y ambiguo pocas veces visto en la música del genio italiano. Ni su creación divina en solitario con “Prophet of the Last Eclipse” o el invento Luca Turilli’s Dreamquest, había sonado tan intimista como esta preciosidad.

Saltando por encima de los dos temas siguientes (que ya he nombrado antes), me planto ante “Yggdrasil” un viaje nórdico y un homenaje al mundo de nuestros antepasados vikingos. Una canción que incluye unos interesantes aires neoclásicos, y una elaboradísima tónica musical entre instrumentos de viento, u orquestales o solos de guitarra. La parte cantada con la flauta de fondo en el minuto 5:10 enamora nada más escucharla, igual ocurre con su estribillo, el arma más fuerte de la canción.

Para finalizar, no podía faltar la joya titulada “Of Michael The Archangel And Lucifer’s Fall Part Ii Codex Nemesis”, 18 minutos donde hay de todo, aparte de tener un título largo, es el típico corte extenuante y que por momentos puede llegar a cansar, sobre todo al final que es donde más peca de relleno, a parte encierra muchos coros y muchos cambios de tempo. Aunque no es la típica canción rápida, tiene muchas partes lentas con diversos apartados musicales que nos ayudarán a recordarla en el futuro, sobre todo esas melodías tan intrigantes del minuto 9:09 en adelante. Mención aparte merece la intervención de Patrice al bajo, que por una vez se le puede escuchar con firmeza sin que se solape su instrumento. Como nota extra, la canción viene a magnificar la continuación de aquella maravillosa proeza del primer disco “Ascending to Infinity”.

Continuando con la review, otra de las cosas que más me llama la atención de esta obra, es la portada, nada de dragones, mazmorras, ni batallas. Lo cual, acentúa aun más la nueva dirección que Luca le quiere dar al disco. El diseño de la tapa y del libreto ha sido realizado por Stefan Heilemann, si bien, el apartado interior, es algo que yo habría trabajado un poco más, ya que queda algo flojo en comparación al gran despliegue hímnico que propone cada uno de los temas. Por lo demás, el Lp transmite lo que una obra de alto calado es capaz de ofrecer, tendencia estilística y una belleza de incalculable valor.

Luca se convierte así, en uno de los mandamases del Cinematic Symphonic Metal (o como se diga), uno de los géneros del cual él es el inventor absoluto. El músico italiano ha empezado su ascenso hacia la gloria, y mucho me temo que de seguir así llegará tan lejos como él se proponga. Pero no todos estaréis de acuerdo conmigo, y a muchos este Lp os parecerá aburrido y sin sentido, por tanto todo lo que yo diga irá a misa. Lo cual entiendo perfectamente, pero eso no quita que yo lo disfrute y de mi amplio punto de vista. Para mí, Luca se ha convertido en lo que es Arjen Lucassen actualmente, un fuera de serie. Dejando a un lado dicha comparación donde cada músico realiza una labor envidiable (a su modo), un disco como este merece la máxima nota, y no por tener varios puntos negativos, le voy a quitar ese merecimiento, al contrario, todo el conjunto merece un diez, además las horas de trabajo que hay detrás, hacen todavía más apasionante el amplio recorrido sonoro desplegado en cada capítulo.

Finiquitando, si habéis sido capaces de llegar al ecuador del álbum sin resoplar un poquito, de llegar al final de la escucha sanos y salvos, habréis alcanzado la excelencia absoluta. No lo digo yo, lo dice el álbum en su conjunto, que narra y personifica una grandeza inequívoca.

Componentes:

Patrice Guers – Bajo
Dominique Leurquin – Guitarra
Luca Turilli – Guitarra, teclados
Alessandro Conti – Voces
Alex Landenburg – Batería

Tracklist:

01.Nova Genesis (Ad Splendorem Angeli Triumphantis)
02.Il cigno nero
03.Rosenkreuz (The Rose and the Cross)
04.Anahata
05.Il tempo degli dei
06.One Ring to Rule Them All
07.Notturno
08.Prometheus
09.King Solomon and the 72 Names of God
10.Yggdrasil
11.Of Michael the Archangel and Lucifer’s Fall Part II: Codex Nemesis

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Autor: Francisco Román

14 Comentarios

  1. Hellishbear

    15 agosto, 2015 at 3:17

    La madurez que Luca Turilli a alcanzado como músico y compositor quedan plasmados en este nuevo disco. Soy fan de Rhapsody (y de Luca) desde el “Legendary Tales” y me alegra escuchar los niveles de composición a los que a llegado el Sr. Turilli.

    Fácilmente se puede quitar la “etiqueta” de ser músico y/o compositor Metalero ya que tiene el talento y la calidad de no encasillarse en un solo genero. Lo que a logrado crear en este nuevo disco este lejos de asimilar para el oyente promedio Metalero (sin ofender o menospreciar a nadie).

    Difícil de asimilar o aceptar la importancia que le a dado a las guitarras para centrarse en crear todo un concepto en favor del álbum (impresionantes los arreglos orquestales) en donde la voz de Alessandro Conti tiene una mayor presencia en relación al disco anterior.

  2. Hellishbear

    15 agosto, 2015 at 3:23

    En cuanto a su crítica Sr. Frank no me queda más que volverlo a felicitar por tan excelente radiografía que a logrado plasmar. He leído otras reseñas de compatriotas suyo en las cuales la superficialidad y lo visceral resaltan a primera vista.

    Muy elocuente y centrada (y sobre todo objetiva) su reseña, en verdad que valió la pena tanta espera. Saludos!!

  3. Francisco Román Valverde

    15 agosto, 2015 at 20:45

    Aquí si coincidimos por lo que veo, me alegro te haya gustado la review, y hayas entendido mi postura. Personalmente es un álbum sobresaliente, al contrario que el disco de Symphony X, este disco me ha gustado mucho, sin embargo me volvió loco desde el principio, ya que en la primera escucha estuve por tirar la toalla ya que no sabía muy bien donde ubicarlo, ni cómo entenderlo. Han sido las horas de escucha, y la dedicación, las que han conseguido conquistarme. El álbum es increíble, de hecho creo que me he pasado un poco demasiado con la review, demasiado extensa diría yo, pero había tantas cosas que quería decir, que son cosas que no podía pasar por alto. Ahora releyendo la crítica he visto algunos fallos de ortografía que corregiré más adelante. El otro día preguntaste por algunas críticas, estas dos ya están subidas, falta la de Cradle of Filth, que yo mismo estoy reseñando. Sobra decir que es un discazo, lo mejorcito que ha editado la banda de Dani Filth, en años. Aunque todavía no la subiré, me ofrecieron la posibilidad de entrevistar a Dani, y es lo que estoy haciendo, en breve será la entrevista, y una vez la tenga traducida, la publicaré junto con la crítica. Poco más amigo, gracias como siempre por tus buenas palabras, se agradecen. En cuanto al álbum, sólo te digo que un disco de este tipo no es para tomárselo a la ligera precisamente, he leído reviews para morirse, sobre todo por lo mal escritas que estaban y por la forma que tenían de hablar del álbum. Obviamente no es un álbum para todos. Muchos han comparado este trabajo con sus primeras obras, y ahí es donde está el error, este álbum es algo que va mucho más allá, digamos que es la maduración de un músico que ha ido superándose disco tras disco, año tras año. Su obra cumbre, no hay más. Lo que venga después, dios dirá. Saludos.

    • Hellishbear

      16 agosto, 2015 at 1:43

      Escuchando el disco al completo no hay temas que sobresalgan uno más que otro, Luca se enfocó en crear un concepto total y no centrarse o encasillarse en un solo tema. Se me hace difícil elegir un solo tema como mi favorito.

      En cuanto al sonido y a la producción de la batería me pasa lo mismo que a ti Frank, hay momentos en que pareciera que esta sonando una caja de ritmos y no Alex Lunderberg fuera el que estuviera aporreando los tambores.

      • Frank

        16 agosto, 2015 at 1:47

        Eso es, una caja de ritmos que no me salía el nombre, tu mismo lo has dicho.. Es como si Luca lo hubiera compuesto todo él, sin la ayuda de Alex, a no ser que haya sido el propio Alex el que haya optado por ello, en vez de una batería normal, o convencional. Aunque tengo entendido, que normalmente para los discos suelen usar baterías programadas por ordenador o cajas de ritmos. Pero es eso, sigo sin acostumbrarme a esa percusión, no se que tiene, pero no me llama la atención. Le falta algo. Por lo demás, todo perfecto. En cuanto a los temas, todos son especiales, todos tienen algo bueno.. Es difícil destacar uno por encima de otro..

        • Hellishbear

          16 agosto, 2015 at 2:38

          Exacto Frank, es como lo comenté en la review que hiciste del “Ascending to Infinity”, si Luca Turilli utilizara a un productor de cepa tal vez estos detalles del sonido de la batería se hubieran corregido o mejorado. Y vuelvo a insistir, que hubiese sido de este trabajo si lo hubiera producido Sasha Paeth?? Pero como el hubiera no existe! Jajajaja.

  4. METALMANIACO

    15 agosto, 2015 at 21:53

    Tremendo disco, yo apenas lo escuche alucine. No se si esto que propone Luca sea un nuevo estilo musical dentro del metal que el mismo llama cinematic metal. Yo lo veo como una vuelta de tuerca o una evolucion mas de lo que es el power metal.
    Dejando eso de lado el disco es una compleja obra musical que viaja por el power y la musica clasica con ese trasfondo de banda sonora lo cual lo tansforma en un album increible pero tambien poco accesible. No es un disco para cualquiera. Hay que ser muy abierto a la hora de sentarse a escuchar tremendo album.
    Para mi es una obra maestra y la piedra basal de una nueva rama del power metal. Luca un musico completo……excelente critica Frank!!!!

    • Hellishbear

      16 agosto, 2015 at 2:44

      Hola Metalmaniaco, hace poco leí una entrevista que le realizaron a Luca Turilli en donde explicaba el concepto de este nuevo concepto musical en donde el decía que ahora se esta centrando más en componer y hacer los arreglos orquestales que en escribir temas enfocados al sonido de la guitarra.

      Tremenda muestra de talento que por fin deja en claro quien era el cerebro de Rhapsody of Fire.

      • METALMANIACO

        16 agosto, 2015 at 8:30

        Con solo escuhar Dark Wings cae de maduro que Luca era el motor de de Rhapsody……justo pensaba como sonaria la banda si tambien Fabio Lione Y Alex Holzwarth formaran parte de este gran proyecto de Luca!!!! Es evidente que Luca posee un espectro musical y un talento que casi nunca hemos visto dentro del metal. Saludos Hellishbear

      • Hellishbear

        18 agosto, 2015 at 3:06

        Perdón por mi pleonasmo!! Deberían tener corrector para estos detalles jejejejeje.

  5. Hellishbear

    16 agosto, 2015 at 1:45

    Y respecto al disco de Cradle of Filth es un verdadero discazo, Frank!!! Ojala y pronto subas la review. Saludos!!

  6. METALMANIACO

    16 agosto, 2015 at 8:32

    Con solo escuhar Dark Wings cae de maduro que Luca era el motor de de Rhapsody……justo pensaba como sonaria la banda si tambien Fabio Lione Y Alex Holzwarth formaran parte de este gran proyecto de Luca!!!! Es evidente que Luca posee un espectro musical y un talento que casi nunca hemos visto dentro del metal. Saludos Hellishbear

  7. Antoine

    16 agosto, 2015 at 15:44

    Vaya discazo se ha marcado el señor Turilli, de los pocos álbumes que más estoy disfrutando este año. Impresionante la review, creo que no te has dejado nada en el tintero, y has resumido muy bien lo que es este trabajo. Creo que Luca va a tener que esmerarse muy mucho si de verdad quiere superar esta obra. Y otra cosa, estoy muy de acuerdo con el amigo Metalmaniaco, creo que este trabajo se puede entender como una evolución del power metal que hizo en los discos anteriores. Aunque haya decidido embarcarse en otro hemisferio musical, está claro que es una clara evolución de sus obras anteriores.

  8. Fernando Mena

    29 agosto, 2015 at 23:32

    Excelente critica como siempre. Un discazo salvo que discrepo en algo; con solo una escucha nos podemos dar cuenta de lo bueno que es. Es más amigos míos que no son para nada del palo del metal les encanto el disco luego que se los hiciese escuchar.

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