Mercuria (Espejos) – Crítica

Publicado por el 20 diciembre, 2012

mercuriaespejosArtista: MERCURIA
Álbum: ESPEJOS
Estilo: Metal/Rock/Fusion
Sello: Autoeditado
Fecha: 2012
Nota: 8,5/10

No sé si hay que ser abierto de mente o no, para escuchar el siguiente trabajo, lo que si tengo claro es que debido a la cantidad de influencias que MERCURIA presenta en “Espejos” se nos plantea un viaje apasionante y emocional, basado en una variedad estilística y musical, muy variopinta y cambiante, tan difícil de apreciar en una primera escucha por todo lo que conlleva adentrarse en una simple canción del disco, así como fácil de digerir para los que gustamos de nuevas propuestas musicales, y un rollo totalmente diferente a lo establecido en la música de hoy día.

Desde el rock alternativo o el pop-rock, pasando por el indie, el death metal, el metal industrial, el hardcore, e infinidad de géneros musicales cobran forma en este álbum debut de MERCURIA, “Espejos”; que ha contado con la producción de dos miembros del grupo, Rubén y Jordi, realizando un trabajo resaltable y muy digno, para tratarse de un trabajo autoeditado, ya que cuenta con un sonido y un acabado final muy sólido, el máster por otro lado ha corrido a cargo de Fernando Asensi, en los Fireworks Studios, dotando al conjunto de un acabado excepcional.

Aunque no me voy a poner a hablar de la biografía, ya que si no estaríamos aquí hasta mañana, os voy a dar pequeñas informaciones sobre la banda diciendo que tras muchas ideas y venidas de miembros anteriores o incluso haber desaparecido por un tiempo, han dado en el clavo con su formación final; la banda nació en 2005 de la mano de Rubén Ortuño a la guitarra y Tonia Bastán a la voz. Y por lo que puedo leer, tienen varias maquetas como son “Ven a mí” de 2006 y “El Mundo en Silencio” de 2008.

Pasando de ser una banda de pop rock, MERCURIA ha evolucionado tanto desde sus inicios, que se desvinculan por completo del sonido inicial que los encumbró hacia la cima. Como curiosidad, las armonías de las partes lentas, se mezclan de forma maestra con una suavidad técnica asombrosa a las partes más rápidas y extremas. Una banda que incluye en su haber, hasta 6 componentes, entre los que están Rubén Ortuño, que ya lo he nombrado un par de veces, así como Tonia Bastán que se encarga de los coros y guturales, Jordi Botella como baterista , Belén Forner como cantante melódica, Manuel Giménez como guitarra solista y Victor Luján el bajista.

Procedentes de Valencia, MERCURIA parecen tener las ideas muy claras, ciertamente su propuesta aún sigue sorprendiéndome, ya que no establece un sonido nada particular; desde el primer tema hasta el último, su música nos conducirá a un viaje sin ley ni orden, donde los límites los pones tú.

El disco tiene 7 cortes, “Espejos” se divide en dos partes, el principio y el final, el primero presenta una canción de seis minutos y medio, donde un silbido y el correteo de los chiquillos, reabre una estancia metalera compactada con unas guitarras poderosas y una voz algo descafeinada con un tono que va ganando a medida que avanza la canción, pasando de ser la típica voz de una banda alternativa, a un entrante más gótico metalero, además la canción cuenta con un acompañamiento de teclados bien provisto, que adorna la canción con un colorido atractivo, todo eso a pesar de que las trompetas endulzan la melodía, el rock and roll reabre otra puerta en esta ocasión, y la voz mezcla un signo entre un rock alternativo, indie, pop o parecidos; lo más sorprendente de esta canción, es como varía su estructura, pasando desde el metal industrial, hasta un género más etéreo o abierto, los silbidos y esos anhelos medio robotizados se difuminan en el ambiente con el aullido de la guitarra y el jugueteo del bajo, todos unidos, crean el UNIVERSO MERCURIA, nunca mejor dicho.

Una voz melódica y llena de sustancia a cargo de Belén reabre una guinda imaginativa en el corte “Esta noche”, sorprende la velocidad del corte y esas brillosas metamorfosis de guitarras, o la voz masculina, que grita y en ocasiones canta levemente apoyando la candente dulzura de la fémina, ambas voces se complementan a dúo en dos tonos muy igualados, dibujando unas atmósferas positivas rebosantes de caña acelerada y un gran estribillo que sobresale durante toda la escucha. El piano enerva el toque enigmático, soporífero donde la voz femenina es la que vuelve a sobresalir en “Tiempo”, una canción suave, atemporal, distante, pero muy agradable de escuchar.

“La cosecha” envía una dosis de caña extrema capaz de ponerte los pelos de punta, una joya enrabietada con dosis de adrenalina, donde la voz grave se explaya a gusto, diversificando la realidad, haciendo que la voz angelical cobre un protagonismo mayor, además los jugueteos con el hip-hop y los guturales, hacen que estemos ante un cambio de temática y dirección musical, que a algunos podría no agradar demasiado, ya que a veces uno no entiende como en una canción puede haber tantas variedades musicales, y a su vez, estar tan bien compenetradas unas con otras. Increíble. Si bien, la parte del final con los solos manchando las melodías, son una de las mejores exquisiteces que tiene el álbum, ya que por su imaginación y las ganas de sorprender al oyente, te mantienen pegados a la escucha.

Caótico, descontrolado, con una base rítmica endemoniada y mucha furia en sus entrañas, así empieza “El sexo y la muerte”, aunque la voz cambia por completo la tónica de la canción, los berridos iniciales de fondo no dejan lugar a dudas, la técnica que hay detrás apoya francamente bien, esa (medio lucha entre el bien y el mal, por definirlo de alguna forma) epopeya musical, con unas líricas finales que se acercan incluso al barroco, poético, lírico con un aporte de la batería de Jordi, retumbando los cimientos y el acomplejado tumulto de guitarra, o los duetos que se van entremezclando por aquí y por allá; variedad estilística amplia e inclasificable, que a la larga acaba gustando.

El triste cántico de un niño de cuna, renace entre los albores con un silbido sustantivo que versa ahogándose y en el que la guitarra acústica apoya a la voz femenina, “Flor de Carne” es su nombre, la sucesión y los chillidos se aglomeran, la intensidad se palpa, el piano ora de forma lenta con una melancolía parpadeante, la voz se amuebla a cada una de las melodías, inclusive un pequeño y rancio resquemor me recuerda el aspecto paleolítico de SOPOR AETERNUS and the ENSEMBLE SHADOWS, que nada tiene que ver con el metal, pero que se entrelaza por medio de los escombros de esta insurgente e imaginativa pieza, que termina como una apisonadora.

El último capítulo del álbum, cuenta 13 minutos de duración, muchos de esos minutos son de silencio prolongado, un Avantgarde Metal muy elaborado, con un futuro prometedor, la multiplicación de riffs, el correteo del minutaje y un final creciente con una versión acústica y prolongada de una de las canciones del disco, no digo más, descubrirlo por vosotros mismos aquí en el Bandcamp del grupo, y si os gustan los sonidos abiertos, o ese metal que no conoce de fronteras ni etiquetas, disfrutaréis como yo de una obra magna, que sirve para sentar las bases de esta futura formación, que si sigue a este ritmo, puede lograr cosas muy interesantes en poco tiempo. La sabiduría es un grado, y ellos han sabido como amueblarla y ponerla a buen recaudo. Interesante forma de mezclar ritmos, etiquetas, o estilos; como siempre digo, la música es para todos los públicos sea del género que sea, ellos saben hacerla fácil, aunque no lo parezca.

Autor: Francisco J. Román

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