Meshuggah (The Ophidian Trek) – Crítica

Publicado por el 20 octubre, 2014

meshuggah-theophidiantrekArtista: MESHUGGAH
Álbum: THE OPHIDIAN TREK
Estilo: Progressive/Djent
Sello: Nuclear Blast
Fecha: 30 de septiembre de 2014
Nota: 8/10

La propuesta de los suecos MESHUGGAH se ha convertido con el paso del tiempo en una de las más sofisticadas de cuantas existen en la escena metalera actual. En su nuevo lanzamiento “The Ophidian Trek” nos topamos con esa quinesia sonora que tan solo ellos son capaces de lograr en cada composición. 15 temas recogidos en directo en 2013 tanto para el concierto co-protagonizado por Devin Townsend en el Brixton Academy de Londres, como para el Wacken Open Air.

Excelente material para los seguidores más acérrimos del grupo, donde disfrutaran del sonido Djent, evolucionado tras ese Groove Thrash de sus inicios, sodomizado por esas guitarras de 7 y 8 cuerdas que convergen a la par, robotizando un sonido cada vez más técnico, progresivo y adherente.

De sonar bastos, densos y graves, han pasado a sonar elásticos, meticulosos, hambrientos de técnica con elementos que estructuran cada parte musical en un nuevo ambiente musical sombrío. Es una metamorfosis que han ido trabajando cuidadosamente en cada álbum. Cada propuesta ha sido un paso de gigante, MESHUGGAH son una de esas bandas que nunca se han dormido en los laureles y que siempre han demostrado tener un gran potencial en todos los niveles.

Curiosamente, el sonido que han ido mascando en cada obra, les ha hecho merecedores de una etiqueta que se han ganado a pulso. Mientras ellos crecían, el vecindario opuesto veía con recelo dicha enjundia. Tratando de emular un estilo que a día de hoy lleva una marca que pocos son capaces de igualar. Tan solo unos pocos como TEXTURES, PERIPHERY y similares han conseguido seguirles la pista. Muchos de ellos han comentado en más de una ocasión, haberse inspirado en los suecos. Otros han decidido ir más lejos y darle la vuelta a la tortilla, emulando la progresividad de dicho sonido con elementos del Nu Metal, lo cual los ha apartado de la etiqueta Djent, llevándolos a otro terreno musical.

meshuggahbandaRemoviendo entre los escombros, aún recuerdo con cierto agrado aquel “Corridor of Chameleons” del disco “Chaosphere”, uno de sus trabajos más profusos y herméticos, no obstante si uno decide explorar en profundidad la discografía de los suecos y ese sonido gelatinoso de instrumentalización vigorosa, virtuosa, atípica o eléctrica, se encontrará con verdaderas joyas como “Destroy Erase Improve” o “Contradictions Collapse”, algunos de los álbumes causantes de que MESHUGGAH se erigieran en la escena con una estirpe musical totalmente nueva.

Desde los graves claustrofóbicos de Jens Kidman hasta las rítmicas de Fredrik Thordendal y Mårten Hagström, pasando por un sonido sintetizado, navegando a merced de los zarpazos de Tomas Haake como maestro de ceremonias. Una propuesta ingeniosa repleta de complejidad que poco tendría que ver con el sonido industrial de otros pesos pesados como son FEAR FACTORY, los causantes de que yo navegara en busca de nuevos sonidos. De tanto indagar, di con los suecos; a día de hoy MESHUGGAH son una de mis bandas fetiche y cada plato que sale horneado de esa fábrica poli rítmica, supone un viaje (a placer) a través de los ambientes más inhóspitos y enredados.

Este es el segundo directo casi consecutivo que tengo el placer de escuchar, el primero fue “Alive” tras un álbum memorable como lo fue “Obzen”, el cual causó cierto furor y estupor entre los seguidores del conjunto sueco. El nuevo material en vivo “The Ophidian Trek” viene tras el notable “Koloss” editado hace dos años a través del sello Nuclear Blast Records. Personalmente “Koloss” no fue tan redondo como “Obzen”, sin embargo tuvo algo diferente y no estoy hablando precisamente de la progresividad de sus ritmos, sino la brusquedad del intelecto, el cambio del sonido elemental, menos bondadoso, algo más rebuscado, profundo y frío, algo que pude encontrar en cortes como “The Last Vigil”, “Swarm” o “Demiurge” (donde se escucha el griterío envalentonado del público tras la todopoderosa “Bleed”, algo que debería notarse más seguido en el resto del álbum) aparecen en la lista de temas escogidos para este documento, lo cual halago, ya que suenan geniales. El que no  aparece es “Marrow”, otra gozada poliédrica de ritmo envalentonado y machacón.

Nunca me gustó la idea de tener que escoger entre un disco u otro. De hecho, estos dos últimos poco o nada me dicen si vuelvo para atrás y me voy hacia “Catch Thirtythree”, un álbum que realmente me marcó, ya que fue cuando verdaderamente me empapé de un sonido Djent bien formado, buena producción, partituras de puzles diversos y una ejecución magistral en todos los niveles.

Pero bien, dejémonos de comparaciones y vayamos directos al grano; si hay algo que me enloquece de MESHUGGAH es su teatralidad, su ingenio compositivo, su revoltijo de ideas y la complejidad de estas llevadas a otro espacio tiempo. La banda se empeña en sonar perfecta, y nos ofrece un espectáculo único donde el público tan solo tiene que dejarse llevar a través de los confines de la realidad. Música progresiva llevada a otro extremo, llámese Djent o llámese como quiera, esto es MESHUGGAH en estado puro. Un espectáculo para vivirlo con los cinco sentidos. Pero hay un pero, cada material en vivo de los suecos brilla por su frialdad debido al poco trato que hay entre la banda y el público. Esto ocasiona que el espectáculo caiga en picado en más de una ocasión como ya pudimos ver en “Alive”, debido al poco tumulto de energía expresado por el respetable.

Un material de directo, debe vivirse, sentirse como un relacionamiento entre ambos. Entiendo que la complejidad requiera más atención por parte de los protagonistas, pero estas actuando y debes ofrecer un juego que aquí no se aprecia (salvo después de “Obzen” y poco más). A expensas de este fallo tiras por la borda una actuación que aparte de escucharse perfecta, falla por su poca interacción con la muchedumbre. Aparte, al no discernir el simple murmullo de la gente (salvo en la parte final de cada canción) la música queda superpuesta y queda una sensación algo extraña.

Obviamente estamos ante un material en directo porque así lo indica el plástico, ya que si no lo dijera en los créditos, resultaría confuso en muchos puntos del disco. Otro pero que le pongo a este documento, es la poca variedad de canciones diferentes con respecto a su directo anterior. Demasiados temas de “Obzen”, cuando en realidad estamos hablando de una grabación que conmemora el 25 aniversario del conjunto y donde debería haber cortes de todos los álbumes, no sólo de los tres últimos discos, contando algún que otro clásico.

Salvaguardando esto, el Dvd tampoco es que sea de lo mejorcito en términos visuales. Interesante ver la poca variedad en los ajustes de las cámaras, por lo general bastante lejos de la parte inferior del foso, y por ejemplo los rostros de los músicos, donde los principales actores (a veces) apenas se ven. La expectación principal viene cuando es el baterista Tomas Haake, el que mejor sale beneficiado, al ser premiado con una captura principal de sus labores a la batería. Como objeción, es el que mejor lo hace a excepción de Fredrik Thordendal que va marcando las pautas a seguir apoyado por el bajo de Dick Lövgren. Todo un recital vigoroso que evapora nuestras ganas de salir corriendo cuando estamos en plena vorágine disfrutando piezas como la redundante y escalofriante “New Millennium Cyanide Christ”. No obstante, la mejor parida de los suecos pasa por degustar esa oda de 14 minutos, denominada “Mind’s Mirrors / In Death – Is Life / In Death – Is Death” una epopeya rítmica, progresiva, depresiva y auto didacta que recobra vida propia a lo largo del ancho camino.

Cada canción es un viaje al espacio infinito o (NADA), véase la efusividad superpuesta de las melodías incoloras de “Dancers to a Discordant System”, cada contertulio personifica sus partes con una perfección pocas veces vista en una banda similar. En ese aspecto, doy fe de la profesionalidad de cada uno de los músicos, ya que las veces que los he visto en acción, no han sido pocas precisamente. Dominar dicha metamorfosis poli rítmica, supone un éxtasis continuo para cada componente, moverse al son de los ritmos poliédricos va en base de tus principios, si lo haces disfrutarás, sino lo haces estarás sometido al constante vaivén del público.

Dicho esto y con alguna que otra impertinencia como ya he comentado antes. “The Ophidian Trek” es un material para fanáticos del género. Si eres coleccionista seguro que disfrutarás de cada partitura, melodía o harmonía aquí expuesta. Si realmente te parece repetitivo el conjunto de ideas que aquí se plantean, sigue tu camino y vuelve cuando estés preparado.

Componentes:

Jens Kidman – Voces
Fredrik Thordendal – Guitarra
Mårten Hagström – Guitarra
Dick Lövgren – Bajo
Tomas Haake – Batería

Tracklist:

DVD
01. Swarmer
02. Swarm
03. Combustion
04. Rational Gaze
05. Obzen
06. Lethargica
07. Do Not Look Down
08. The Hurt That Finds You First
09. I Am Colossus
10. Bleed
11. Demiurge
12. New Millennium Cyanide Christ
13. Dancers To A Discordant System
14. Mind’s Mirrors/In Death – Is Life/In Death – Is Death
15. The Last Vigil

CD 1
01. Swarmer
02. Swarm
03. Combustion
04. Rational Gaze
05. Obzen
06. Lethargica
07. Do Not Look Down
08. The Hurt That Finds You First
09. I Am Colossus

CD 2
01. Bleed
02. Demiurge
03. New Millennium Cyanide Christ
04. Dancers To A Discordant System
05. Mind’s Mirrors/In Death – Is Life/In Death – Is Death
06. The Last Vigil

WEB

Autor: Francisco J. Román

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