My Dying Bride (A Map of All Our Failures) – Crítica

Publicado por el 31 diciembre, 2012

mydyingbrideamapoallfailureArtista: MY DYING BRIDE
Álbum: A MAP OF ALL OUR FAILURES
Estilo: Doom/Death Metal
Sello: Peaceville Records
Fecha: 15 de Octubre de 2012
Nota: 9,5/10

Una de las bandas más grandes que ha dado el género Doom en los últimos años (MY DYING BRIDE), regresa por la puerta grande y lo hace como debe ser, con un disco de diez. La novia se viste de negro por enésima vez para derrochar en su esencia un estado de júbilo, pulcritud, oscuridad y melancolía que tan sólo unos pocos son capaces de llevar a hombros.

Tras el varapalo de su anterior apuesta “Evinta”, parecía que el grupo no tenía nuevas sendas de inspiración por las que llevar su música; sin embargo varios meses después, MY DYING BRIDE sorprenden a todos con el sucesor de “For Lies I Sire”, disco que obtuvo grandes críticas, pero que si bien, no se acerca al colofón final que supone escuchar su nuevo epitafio sonoro, “A Map of All Our Failures”, discazo donde los haya.

“A Map of All Our Failures” desprende la agonía que un álbum de MY DYING BRIDE debe tener en sus entrañas. Es un disco repleto de frialdad, agonía, enigmas religiosos, creencias antiguas, las batallas entre el amor y el odio, la depresión, música melancólica llevada por melodías tristísimas, la senda habitual por la que gira el mundo de los británicos, y la esencia que ellos han intentado inculcar en cada obra; un signo propio de vitalidad y fortaleza profunda que te llevará a un lugar inhóspito, donde la fuerza del Doom  metal más atroz se enerva hasta grados insospechados. Es como si mezcláramos a varias bandas, PARADISE LOST y los ANATHEMA más depresivos con el sonido guitarrero de unos BLACK SABBATH muy oscuros, si a eso le añadimos algo de death metal, nos da como resultado la propuesta de estos tios.

MY DYING BRIDE llevan en escena más de 22 años y han editado la friolera de 12 trabajos de estudio si contamos “Evinta” como uno de ellos. No son nuevos en esto, precisamente, incluso se les podría considerar como los padres del género Doom melancólico. La fuerza de sus harmonías y la destacada labor de su vocalista Aaron Stainthorpe, hacen posible que te topes en cada canción, con un mundo totalmente abierto, inspirado en los sucesos más agrestes y deprimentes, la teatralidad de cada tono vocal en cada parte de cada canción, o las guitarras semi-densas en acompañamiento del bajo de Lena Abé, profundizan en un hoyo susurrante donde la tristeza y el frío sucumben al lamento de la parte lírica; una de las guindas de “A Map of All Our Failures”, donde anteriormente no llegaban del todo a expresar el cálido abrazo de la muerte. A modo personal yo no apreciaba tal segmento de oscuridad y decadencia desde “Songs of Darkness, Words of Light”, una verdadera obra maestra.

MY DYING BRIDE han vuelto a hacerlo; no sé cuántas veces lo repetiré durante la review, pero creo que es un álbum para elogiarlo, amarlo, tal y como cada canción expresa en su interior. Pocas bandas inglesas, y del mundo, han logrado lo que estos chicos llevan a sus espaldas. Quizás uno de los aportes que más se ha notado esta vez, es el del violín, ya que es un instrumento tan esencial en la música de los británicos, que sería un tremendo error no incluirlo; además se ha grabado en conjunto con los demás instrumentos, y no ha estado tan apartado como ocurrió en su anterior álbum “For Lies I Sire”, si recordamos, por aquel entonces Katie Stone abandonaba el grupo, un año antes la teclista era otra, en “A Line of Deathless Kings” ese puesto lo ocupaba Sarah Stanton, que había participado inclusive en “Songs of Darkness, Words of Light”.

En fin, cambios que no vienen a cuento, pero no está mal recordarlos para entrar un poco en la historia del grupo; son tantos los discos de MY DYING BRIDE, han pasado por tantas evoluciones y cambios, que a pesar de ello, la originalidad sigue presente en la banda y eso es algo muy llamativo de cara al futuro.

“A Map of All Our Failures” es un álbum denso, envolvente, Doom clásico y fúnebre de la mejor escuela, donde los típicos clasismos aún apreciables quedan apagados frente a esas ráfagas de guitarras negras y la honda incursión de los teclados o violín, estos últimos han conseguido transportarme hasta un cielo de penumbra y melodía triste; un melodrama depresivo que cobra forma a través de canciones como “Kneel Till Doomsday”, donde las campanadas nos sumergen en un aterrador riff de guitarra lento, llevado por unos platillos circundantes y la voz de Aaron destilando frialdad en cada parte del tono; poniéndote los pelos de punta; algo que pocas veces ocurre y cuando pasa, es porque algo bueno está a punto de suceder; en efecto los violines van viniendo de la nada y la pistola comienza a asesinar con un tono más versátil y unas guitarras dominantes que vagan por el serpenteo de la canción, finalmente el boom, death metal y unos giros inesperados con mucha caña; envuelven una gran explosión de guitarras; hacía tiempo que un disco no me sorprendía tanto.

“A Map of All Our Failures” es un álbum que se crece en cada momento de la escucha, ya lo hemos podido ver en el corte anterior; las sorpresas vienen de la mano; a continuación aparece de fondo la relajada densidad de “The Poorest Waltz” donde la batería de Shaun Taylor Steels marca el paso con buen gusto, melodías tristes tejidas junto a la voz de Aaron adornan cada coro de esta interesante pieza, Doom lento donde el violín de Shaun Macwogan se sale con la suya, poco después de que las guitarras crearan ciertos solos diferenciados por la nostalgia atmosférica que profesa dicha obra.

Otro de los puntos importantes que tiene este trabajo con respecto a otros, es el magnífico arte y cubierta del libreto diseñado por Rhett Podersoo; que explica con imágenes el paso que sigue cada canción, o lo que viene a significar cada tema. La densidad se va apreciando, los pasos salpican los moldeos de la guitarra y el bajo, que cobra mayor protagonismo a mayor paso, “A Tapestry Scorned” toma el relevo con pequeños chillidos de guitarra, la sucesión va enmarcado otro de los cuadros para la posteridad, un clásico asegurado que no deben dejar de lado, ya que cuenta con la variedad de una propuesta exquisita y la oscuridad o melancolía del Gothic Doom y el death metal en los guturales; los redobles de la batería con el bajo por ende, la voz lenta marca el tiempo y pequeños teclados adornan la mezcla, otra de las exquisiteces de dicho tema.

“Like A Perpetual Funeral” marca la etapa de ese Doom ambiente, esperanzador, acongojado. Esta canción me ha recordado a otras bandas del mismo género como los alemanes AHAB y su obra “The Divinity of Oceans”. Los punteos de guitarra, el sonido acústico y la suavidad de la voz, esconden una hegemonía típica de las bandas sonoras nada más que es llevado por guitarras, es una canción de una duración de 8 minutos y medio, y hasta que no transcurren los 3 primeros minutos, la batería no se digna a aparecer; la densidad de ambas guitarras en solitario junto a la voz de Aaron, dibujan un clímax difícil de definir, halagador a la par que inquietante. Los solos finales, ponen otro atractivo a esta obra de arte, hecha música.

La circunferencia se va cerrando y el álbum va levemente subiendo de intensidad, el violín en conjunción con las serpenteantes melodías de guitarra va sellando la pieza central “A Map of All our Failures” que se muestra con unas leves marcas marchando como soldados al ecuador de la tormenta, el sonido va engordándose ante el solemne espacio tiempo, donde los miedos, o la soledad del corazón palpan un tramo de oscuridad por el que sobresalir al haberse oxidado todo atisbo de vida pertinente. Las diferentes armonías de este track, recrean una joya de alto valor diferenciable; en esta pieza ambos guitarristas, tanto Andrew Craighan como Hamish Hamilton Glencross, muestran sus mejores armas.

La vida emerge desde las profundidades, “Hail Odysseus” muestra en el libreto una mano gigantesca sobresaliendo del mar; el inicio de la canción viene propiciado por el sonido del mar y de las olas con el viento golpeando con fuerza. Esta es una canción muy técnica, ya que las guitarras, el bajo o la batería se entremezclan con unos teclados de fondo engalanando una pieza de Doom con un nervio más grave del que se puede ver en el resto del disco; es una canción más sucia por así decirlo, los continuos redobles de batería acompañan la labor de Aaron ante la continua alteración del bajo ondulado, los machacones riffs y los platillos tan bien anidados.

Casi tres temas de la misma duración y ahora le toca el turno a “Within The Presence Of Absence”; por enésima vez se puede escuchar el violín de Shaun Macwogan refrescando la melodía; los himnos típicos de la banda; en un tema muy lento, esbeltico y retroalimentado con unos pasajes rítmico densos y llenos de monotonía; un disco empalagoso y muy pesado; igualmente aplaudible por la caracterización global diferenciada que contiene entre canción y canción; este tema habla del amor y desamor, y viene presidido por unas teclas limpias que pulen el toque angelical del trasfondo guitarrero.

Tras el viaje concurrido llegamos al final, y a uno de esos temas que no podemos dejar de lado, “Abandoned as Christ”, es llevado con sumo cuidado por el silbido del viento que en esta ocasión viene construido por un solo de guitarra denso y prolongado simulando el aire más lóbrego del álbum, fundido posteriormente en una serie de amalgamas guitarreras muy interesantes; el incrustamiento de las seis cuerdas en dicha pieza elabora un importante olor nauseabundo; la batería está más presente y es más nítida que en otros cortes, por lo demás, los sonidos restantes, repiten esquemas con un tratamiento lentamente usurpado por la fantástica labor de cada uno de sus integrantes.

Obra magna de densidad aplaudible, la emotividad de su conjunto bien vale la pena por la cantidad de variedades compositivas que pueblan dicho trabajo y por la calidad de las mismas. 63 minutos de puro Doom, no apto para cardíacos, únicamente digno para su público y para aquellos que sepan disfrutar de la música bien hecha.

MY DYING BRIDE nos traen un disco sobresaliente por no decir épico, que supera con creces sus tres obras anteriores. Más allá de etiquetas o estilos; disco nada fácil de escuchar y que precisa de varias escuchas para hacerse a él. Fuera de todo eso, hay que elogiar el lavado de cara, y el impresionante regreso al pasado con aire renovado.

Componentes:

Aaron Stainthorpe – Vocalista
Andrew Craighan – Guitarra
Hamish Hamilton Glencross – Guitarra
Lena Abé – Bajo
Shaun Macgowan – Teclados y Violín
Shaun Taylor-Steels – Batería.

Tracklist:

01.Kneel Till Doomsday.
02.The Poorest Waltz.
03.A Tapestry Scorned.
04.Like A Perpetual Funeral.
05.A Map Of All Our Failures.
06.Hail Odysseus.
07.Within The Presence Of Absence.
08.Abandoned As Christ.

WEB

Autor: Francisco J. Román

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