Negura Bunget y Mileth en La fábrica de Chocolate Club, Vigo, 24 de abril.

Publicado por el 5 junio, 2014

Crónica: angSM
Fotos: angSM
Agradecimientos: Esmerarte/La Fabrica de Chocolate

Otrora banda puntal del movimiento Black/Folk, NEGURÂ BUNGET siguen en pie dando rienda suelta a una  curiosa manera de promocionar la música étnica de su país con el batería Negru como único representante legal de la formación inicial. Aquella que en 1996 sorprendió a propios y extraños con “Zirnindu-Sa”. Su paso por Vigo fue una especie de calentamiento para la gran cita que les esperaba al día siguiente en el XVII SWR Barroselas Metal Fest.

A escasos metros de mi centro de trabajo, se encuentra la pequeña pero siempre inquieta sala La Fabrica de Chocolate, ávida de propuestas que se escapan de lo normal y con un carácter alternativo que esperemos nunca pierdan sus dueños. Esta cercanía fue la excusa perfecta para salir pitando a las 22:00 hacia el barrio de Churruca y así poder  presenciar el concierto de los rumanos NEGURÂ BUNGET. Sabedor de que no podría asistir a la jornada del jueves del SWR Barroselas Metal Fest en la que además de los rumanos también estaban como principales reclamos GORGUTS y MISERY INDEX, en cierta manera me quité la espina viendo a una de las tres bandas.

Cuando llegué a la sala, esperaba encontrarme a los también rumanos GRIMEGOD encima de las tablas, sin embargo estos ya habían actuado. Quizás la lógica se encuentre en que dos de los componentes de Grimegod también pertenecen a NEGURÂ BUNGET, el guitarrista Tibor Kati y el percusionista y teclista Vartan Garabedian. Quizás no quisieron pegarse el empacho tan de seguido y dieron la oportunidad a los gallegos Mileth para que se chulearan con su Pagan Metal galaico.

Lo cierto es que desconocía por completo la existencia de esta banda viguesa que rescata la mitología celta y la engalana con sonidos Black en algunos momentos y más Death en otros. La parte folclórica está más que presente ya que usan instrumentos como el violín, el buzuki  o la pandereta.

La escasa gente que se congregó esta noche en La Fábrica de Chocolate disfrutaba de lo lindo con el concierto de Mileth, cantando, saltando y ovacionando a la banda en un claro sentir patrio. Todavía no tienen ningún disco en el mercado, tan solo una demo y un single, pero mostraron una propuesta interesante y ejecutada con profesionalidad. Escuché comentar a alguien que desde que tienen al batería nuevo la banda suena más enérgica que nunca y la verdad es que dieron cera de lo lindo al uso de unos ELUVEITIE en plan gallego. “Cuarta Pregaria Na Lúa Morta” y “Espera, Letárxica e Erma Fraga” se comieron gran parte del show debido a su duración y con los cantos tradicionales que dan comienzo a “…E Na Novena Onda Caeron Os Deuses”, acabaron de meterse al personal en el bolsillo. So pena para ellos, tuvieron que bajarse del escenario cuando más encendido estaba el asunto para recibir las consabidas felicitaciones de los que iban recomendados para verlos.

Al poco rato unos remozados NEGURÂ BUNGET salían a escena cargados de todos sus cachivaches con la intención de sumergirnos durante unos escasos cincuenta minutos en la negra niebla de los bosques rumanos. Negru, el batería, es el único superviviente de la formación original y a muchos les decepcionó el hecho de que el personaje quizás más carismático de la banda, Hupogrammos, quien junto a otro ex NEGURÂ BUNGET como es Sol Faur ya no estén en la banda. Ambos acabaron formando Dordeduh, una formación que sigue los patrones del Black Metal atmosférico teñido de folk con cierto éxito.

Pero centrémonos en el presente porque la formación actual de NEGURÂ BUNGET no lo hace nada mal. Gente tranquila donde las haya, se limitaron a beber agua y tocar sus instrumentos. Apenas se dirigieron al público para presentar un par de temas y dejaron que la música hablara por sí misma. Pensaba que esta propuesta podría ser algo decepcionante si se pasaba de rosca pero precisamente por su estridencia resulto ser toda una experiencia. Solo había que mirar lo quieta y silenciosa que estaba la gente, salvo en momentos puntuales de ritmos más blackers, para explicar cómo la música de los rumanos se le metía a uno en el cuerpo transportándonos a las tierras indómitas de Transilvania.

El multiinstrumentista Petrica Ionutescu se las vio y deseó para poder soplar de ese cuerno gigante que ya es un símbolo de la banda. Lo cierto es que antes del concierto quise apoyar la cerveza en una barra que hay a lo largo de la pared había como una caña larga que no sabía lo que era hasta que el músico vino a rescatarla de allí. Ese sonido hosco y profundo como de llamada a los lobos fue el preludio de “Tara De Dincolo de Negurâ”. Ya no había marcha atrás. El viaje a las ancestrales tierras rumanas ya estaba en marcha.

Excelente sonido el que se saca esta banda para ser  relativamente una banda nueva. Por supuesto me estuve quedando con Negru y la verdad es que es muy buen baterista aunque igual de tranquilo que el resto de sus compañeros, dónde quizás el vocalista y guitarrista Tibor Kati es quien muestra un carácter más extremo. Por otro lado, el otro hacha, Adi Neagore y el bajista Ovidiu Corodan no se de dónde los habrá sacado Negru,  pero parece que lleven toda la vida en la banda. La nota curiosa la dio, como no, Ionutescu con la colección de instrumentos a los que se dedica a tiempo parcial.

Tras el tema nuevo “Taul Fara Fund” llegó uno de los momentos  mágicos de la noche con la atmosférica “Pamînt”, con ese inicio de flauta tan ancestral. Una pena que no programaran los sonidos de las campanillas del rebaño de ovejas que se escucha en el disco. El tema es complejo y cuando el propio Ionutescu coge unos pequeños martillos y empieza a golpear una especie de tabla de madera de a saber dios que género de árbol, la cosa coge tintes místicos. Sumergidos en la espesura del bosque, es difícil encontrar el sendero de vuelta. El viaje experimentado es simplemente para aplaudir y es una pena que haya tan poco público esta noche en la sala para disfrutar de una experiencia musical más que recomendable.

Despegándose de su último disco y quizás el más étnico de todos, NEGURÂ BUNGET rescatan una “Cunoasterea Tâcutâ” dónde predominan más los sonidos propios de Black Metal pero siempre con ese deje progresivo a lo Enslaved que está ahí. Buen apoyo vocal de Neagoe con sus voces más oníricas aunque tuvo constantes problemas con el micro que deslucieron un poco estos detalles. Otro buen tema a sumar a la lista y en el que hubo tiempo de meter alguna parte con una especie de ocarina.

El nuevo disco de la banda a estrenarse pronto y de título “Tau” fue la excusa perfecta para mostrar otro tema inédito como es “Curgerea Mutelui” y que sirvió para una escasa comunicación con el público. La cosa parece seguir los pasos del fenomenal “Virstele Pamintului”,  del que rescatan también la larga “Dacia Hiperboreana”, uno de los pocos momentos en los que la banda usa el teclado para dar un ambiente inicial ciertamente cósmico e intrigante. Genial trabajo de guitarras en una onda más progresiva.

Para el final se dejan “Blaznit”, de su legendario primer disco “Zirnindu-Sa” y que nos muestra la cara más puramente blackmetalera de la banda. Aquí está el germen de toda esa filosofía naturista y geoancestral de la banda.

Puede que muchos seguidores de esta banda hayan pasado página desde la traumática separación de sus miembros originales. Los NEGURÂ BUNGET de hoy son una formación humilde que intenta mantener el legado escrito para volver a eclipsar como lo hacían en sus conciertos de antaño, con toda esa complejidad instrumental de más de media docena de músicos en escena. Esperemos que puedan recobrar ese status y que sigan regalándonos discos de una música tan personal como interesante.

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