Nightwish (Imaginaerum) – Crítica

Publicado por el 12 febrero, 2012

nightwish-imaginaerumArtista: NIGHTWISH
Álbum: IMAGINAERUM
Estilo: Symphonic Gothic Metal
Fecha: 30 de Noviembre de 2012
Sello: Nuclear Blast Records
Nota: 9,5/10

Aún recuerdo con especial predilección aquellos trabajos de NIGHTWISH, de la era Tarja Turunen; discos que hoy día, son imborrables de mi mente y recuerdos, hablo de “Angel Fall First”, “Oceanborn” o “Wishmaster”, tres álbumes imprescindibles para entender la evolución que los fineses han tenido desde hace unos años hasta la actualidad. Una evolución marcada por sucesos que ninguno nos atrevíamos a comprender, cambio de vocalista y de dirección musical, todo parecía perdido cuando Tarja abandonó la formación; sin embargo todo en esta vida tiene solución, y la ida de la diva hizo que la maquinaria de Tuomas Holopainen comenzase a trabajar encarecidamente buscando un relevo que supliese el gran vacío que Tarja había dejado en el grupo.

Tiempo después de su marcha, la expectación era máxima, ya que todos queríamos saber cuál iba a ser el rumbo definitivo de uno de los grupos más grandes que ha dado el metal sinfónico en los últimos años. Tras anunciar el relevo de Tarja, los rumores filtraban el nombre de la próxima vocalista de NIGHTWISH, pero no fue hasta un tiempo cuando el grupo lo hizo público; finalmente la desconocida Anette Olzon se hizo con un puesto muy preciado, puesto que muchas féminas habían estado esperando tiempo atrás. Seguidamente, la cantante empezó a grabar sus partes vocales para el sucesor de “Once”, “Dark Passion Play”, trabajo que nos devolvería a NIGHTWISH al presente.

Tras escuchar un adelanto de “Dark Passion Play” con Anette al frente, el público no estaba muy satisfecho con sus dotes vocales e interpretativas; sobre todo tras presenciar el abismo de una voz a otra, el cambio no gustó para nada, aunque NIGHTWISH seguía sorprendiendo musicalmente, la voz dejaba mucho que desear, y eso se pudo presenciar en directo, la falta de fuerza y química con el público, relegó la voz de Anette a un segundo plano.

A pesar del cambio de voz, nos dimos cuenta de que el disco contenía un apartado musical muy rico, la música de NIGHTWISH seguía sorprendiendo, la oscuridad, el plano triste, la melancolía eran temas que “Dark Passion Play” irradiaba por sus poros, composiciones hermosas de metal sinfónico que ya forman parte de la discografía de los finlandeses, canciones como “The Poet and the Pendulum” uno de los más aclamados, “Bye, Bye beautiful”, “Amaranth”, “Eva” o “Sahara”, canciones muy queridas por sus seguidores, y que han sonado en infinidad de ocasiones, en radios, en los conciertos y en muchos otros lugares, recorriendo medio mundo.

Ese disco a pesar de tener sus pros y sus contras, tenía un sonido y  una producción muy buena, sin embargo está muy por debajo de “Imaginaerum”. En ese trabajo, se puede ver una voz de Anette menos forzada, ya que los temas están compuestos para ella, digamos que ha llegado con la tarea medio hacer, si bien a Anette le costó moldear la voz y adaptar los temas de “Dark Passion Play” a su forma de cantar, hizo un trabajo formidable.

Como seguidor de NIGHTWISH, fue un disco que me encantó, aunque “Imaginaerum” lo supera y suena más compacto, más trabajado o pulido, el recorrido de Anette desde que debutó con NIGHTWISH y “Dark Passion Play”, le ha servido de aprendizaje para corregir pequeños errores que apenas se aprecian en esta obra. “Imaginaerum” es un álbum exquisito, repleto de grandes composiciones que nada tienen que envidiar al pasado del grupo; es cierto que a todos nos gustaría tener otro “Withmaster”, pero las segundas partes nunca fueron buenas; me agrada la evolución de NIGHTWISH y su apuesta actual, “Imaginaerum” es una banda sonora musical que engloba metal sinfónico, operístico, y variantes de otros estilos (que chocan un poco al principio de la escucha) de los cuales vamos a hablar a continuación. Cabe anotar, que de este trabajo se realizará una película, veremos con el tiempo que depara dicho proyecto, y si es tan impactante como el álbum en sí.

La introducción al disco viene de la mano de “Taikatalvi”, que traducido al castellano sería algo así como la magia del invierno, una bonita canción sinfónica con voces entonadas en finlandés y algunos efectos de película, un brillo enigmático muy cuidado que nos mete de lleno en el primer single del álbum, “Storytime”, un tema que vendría a ser el perfecto anfitrión comercial del disco que puede recordar a temas como “Bye Bye Beautiful”, “Storytime – Hora de Cuentos” nos muestra a una Anette Olzon más hábil en los tonos vocales medios y altos, la mezcla se embellece con los riffs de guitarra pesados, o características épicas y adornos orquestales, al escuchar esta canción obtuve un mensaje muy claro, NIGHTWISH está de vuelta. Es una canción muy pintoresca que podría ser el perfecto entrante para los conciertos, además incluye muchos cambios de ritmo, y una apuesta por parte de Tuomas Holopainen de otro nivel, este tipo cada vez lo hace mejor, llevando al barco y a sus tripulantes a buen puerto. A partir de aquí las corales adornan la canción, junto a un estribillo que se te queda enganchando en la cabeza y que no pararás de repetir una y otra vez.

El siguiente tema, “Ghost River” entra con un riff de guitarra rallante que se desvanece sonando algo similar al de “Storytime”, la voz de Anette alardea con un susurro vocal muy fino, hasta que la canción toma un giro drástico, el dulce cuento desaparece y la pesadilla llega con la voz de Marco Hietala, lo que más me gusta de esta canción, es el dialogo dueto de ambas voces, plasmando un acabado espectacular en ese aspecto; luego la canción se agranda y las guitarras sobrepasan su normalidad, creciéndose con unas corales cantadas por niños, de nuevo vuelta a empezar, y orquesta allí, orquesta allá, música clásica y un grito fantasmagórico para despedirse.

Uno de los temas que más me ha llamado la atención es “Slow, Love, Slow”, una de las canciones más extrañas, variopintas y oscuras del disco, además se nota el grado maestro de la voz de Anette moldeándose al ambiente, un track que recuerda a esos viejos hitos del jazz club nocturno de los años 30, aunque no lo crean, es una de las sorpresas del álbum, una exquisitez suave con pequeños trazos de batería cepillada, contrabajo, piano y trompeta, una interpretación convincente, fugaz, que posiciona a Anette no como una diva del metal operístico, pero si como una sorpresa, en otros terrenos en los cuales se defiende como pez en el agua. “I want my tears back” lleva un aire industrial en las guitarras, y puede recordar a grupos fiesteros tipo KORPIKLAANI, el violín juega de fondo, alejándose por completo de tanta pomposidad y tanta carga orquestal, apostando por los instrumentos tradicionales, hay un momento en el que los solos de guitarra, violines y gaitas caminan de la mano, coreando un gran ritmo , donde las palmas cobran mayor protagonismo, (en esta canción me imagino a la gente alrededor de la hoguera en un frío invierno, coreando, riendo, bebiendo, cantando).

“Scaretale” trata las pesadillas de la niñez con una introducción orquestal terrorífica, horror con algún que otro colorido a circo, voces que sorprenden por la métrica que poseen, Anette vuelve a emocionar con un tono vocal distinto, demoniaco, todo ello llevado por la enorme voz de Marco Hietala haciendo las veces de gentleman y protagonista de la historia, una ambientación graciosa, espeluznante, guitarras que se enfurecen, voces y coros que colorean este mitad sueño/pesadilla, recordando en ocasiones al cine de Tim Burton. Una composición divertida, arriesgada, coloreada por un libreto lleno de imágenes que pueden dar más acierto y una cercanía próxima, para entender la historia del disco y la conceptualidad que “Imaginaerum” intenta transmitir al oyente.

“Arabesque” es una outro instrumental que se adapta muy bien a la historia a pesar de su corta longitud. Creo que NIGHTWISH deberían hacer más canciones de este tipo, finalizado este pequeño paréntesis en el disco, “Turn Loose the mermaids” diluye la intensidad, una preciosa balada muy bien cantada por Anette, melódica, deliciosa, dejando notar unos matices vocales nunca antes escuchados en esta chica. Vuelve el magnetismo sonoro con “Rest Calm” con un orgulloso estruendo de guitarras, y con un Marco portentoso, muy bien puesto en su papel, 7 minutos de sinfonismos que repiten lo que ya hemos visto, exquisiteces con alguna que otra parafernalia guitarrera adornando otra gran composición, los niños vuelven a aportar su granito de arena, Anette y Marco espectaculares a merced del mar bravío de la guitarra de Emppu Vuorinen con las grandilocuencias de Tuomas Holopainen asomándose por detrás, llegando a un climax a punto de explotar que se detiene en el camino para endulzar los acordes de la acústica, “The crow, the owl and the dove”El cuervo, el búho y la paloma, otra balada escrita por Marco, con un gran dúo entre él y Anette, cantada de forma lenta; anotando otro diez a la interpretación o a la variedad estilística que propone NIGHTWISH. Otra forma de hacer música, de embellecer, de enamorar, de superarse. Anette consigue por enésima vez lo más difícil; sobresalir en un disco que ha sido compuesto para que no tenga el más mínimo problema en explayarse a gusto, demostrando las capacidades vocales que tiene en su haber.

Y luego tenemos a “Last Ride of the Day” una canción inspirada en la montaña rusa que se puede ver en la portada, una de las canciones más fuertes del álbum, acentuadas por cadenas de tambores muy potentes, un leve silbido de violín de fondo, en el minuto 2.50, NIGHTWISH vuelve a descubrirnos una guapería metálica, un solo chillón, triturando su perfección con un leve silbido rápido e incesante. La voz de Anette se alarga más de la cuenta, el ritmo acontece, el final aparece, el relevo lo recoge “Song of Myself” una mega composición de 13 minutos y medio que puede recordar a “Dark Passion Play”, un tema dividido en cuatro trozos, derivado por partes descritas como “Piano Black”, la parte más oscura de la canción, avenida por trozos narrados, contando la historia con retazos melancólicos y nostálgicos de una belleza indescriptible, un final atípico que despide una obra impresionante; una obra para disfrutarla a conciencia, con la tranquilidad que merece, sin prisas, atendiendo al libreto, y a las imágenes tan fantásticas que la colorean, un mundo mágico que no tiene final, ya que “IMAGINAERUM” es la parte más fantástica del álbum, si gustas de sonidos orquestales o de música clásica, este es tu disco, definitivamente NIGHTWISH vuelven a superarse a excepción de sus obras más aclamadas, Tuomas Holopainen dirige está góndola surcadora de mares y leyendas, haciéndote creer que los sueños no son inalcanzables, un gustazo volver a ser niño a través de la magia creada por este quinteto finlandés.

Componentes:

Emppu Vuorinen – Guitarras
Tuomas Holopainen – Teclado, piano
Jukka Nevalainen – Batería, percusión
Marco Hietala – Bajo, voces
Anette Olzon – Voces

Tracklist:

01. Taikatalvi
02. Storytime
03. Ghost River
04. Slow, Love, Slow
05. I Want My Tears Back
06. Scaretale
07. Arabesque
08. Turn Loose the Mermaids
09. Rest Calm
10. The Crow, the Owl and the Dove
11. Last Ride of the Day
12. Song of Myself
13. Imaginaerum

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Autor: Francisco J. Román

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