Orphaned Land (All Is One) – Crítica

Publicado por el 30 octubre, 2013

orphanedlandallisoneArtista: ORPHANED LAND
Álbum: ALL IS ONE
Estilo: Middle Eastern Folk Metal
Sello: Century Media
Fecha: 24 de Junio de 2013
Nota: 9,2/10

Tres años han transcurrido entre la edición de “The Never Ending Way of ORwarriOR” y “All Is One” el nuevo embrión de los israelíes ORPHANED LAND. La banda comandada por el vocalista Kobi Farhi ha tardado menos de lo esperado en dar forma a su nueva obra musical. Preocupante por un lado, si atendemos a los años que hizo falta para dar forma a “Mabool”  y “The Never Ending Way or OrwarriOR” dos de los trabajos más influyentes de la escena de Middle Eastern Folk Metal de la cual ORPHANED LAND son principales influyentes y una de las formaciones que más ha crecido en popularidad en los últimos años.

Como curiosidad, debido al poco tiempo de elaboración de “All Is One”, llama la atención la corta duración de los temas, ya que anteriormente duraban en torno a 7 y 9 minutos. Sin embargo, la calidad del disco no ha bajado y ORPHANED LAND sigue en la cresta de la ola. A pesar de haber depurado algunos esquemas en la composición de las canciones, su nueva obra suena más accesible y fácil de digerir que “The Never Ending Way of ORwarriOR”. Otra cosa que resalta a la vista es que se han eliminado casi todos los guturales, salvo los de la canción “Fail”, uno de los cortes más apoteósicos del plástico, llevado por una ejecución magistral repleta de giros y unas atmósferas orientales de la más alta calidad que uno se puede llegar a imaginar. Cuando se entremezclan las seis cuerdas junto con los elementos orquestales, estos quedan como meros acompañantes debido a la fuerza de los guturales y la interpretación vocal, de un calado enorme y una emotividad de otra dimensión.

Uno de los culpables de que el disco suene así, es el amigo Jens Bogren, que ha hecho maravillas para dotar al sonido de ORPHANED LAND de ese toque genuino en cada composición. El disco se ha grabado a caballo entre Israel, Turquía y Suecia. A pesar de lo que pueda suponer grabar un trabajo de estas características, exceptuando el concepto de las letras; el disco cuenta con cuarenta músicos de sesión, veinticinco coristas y los ocho intérpretes de cuerda (violín, viola y chelo) (tal y como se anuncia en los créditos del libreto, nombrando a cada uno y dejando clara su participación en el mismo) un esfuerzo por parte de ORPHANED LAND para hacer de su música algo más plausible y grandioso, sin olvidar esos rasgos de humildad que siempre promueven en sus conciertos, llevando su mensaje de PAZ a todos los pueblos y religiones, sean musulmanes o judíos, con la difícil tarea de unir al mundo (por encima de la política o la hostilidades de su propio país) a través de su música.

“All Is One” promueve la unión entre los diferentes pueblos, tal y como se puede ver en la portada (obra de Metastazis), unificando las distintas creencias en una sola por medio de los tres símbolos de las tres grandes religiones, la estrella de David, la cruz y la media luna, sujetados por el triángulo central que representa a Dios. El concepto lírico lejos de adentrarse en las raíces bíblicas que promovieron con “Mabool” o “The Neverending Way Of OrwarriOr”, nos presenta once canciones (a cada cual más excelsa) que reflejan el conflicto actual de oriente medio; todas las canciones están representadas por personajes reales. Aunque las referencias bíblicas no se han perdido del todo, en “Brother” podremos verlo, uno de esos cortes “calmados” con un precioso vaivén orquestal y una letra que nos narra una carta de Isaac a Ismael, denotando el toque más emotivo.

El disco está repleto de variedad, y aunque han hecho más hincapié en las distintas melodías y elementos de cuerda, los coros han ganado en apariencia, sonando grandiosos y forjando uno de los estribillos más apoteósicos como se puede ver en “All Is One”, donde Yossi Sassi y su arraigo étnico, enriquecen dicha mezcla con todo tipo de instrumentos como se puede ver en el inicio de la reflexiva “The Simple Man” que cuenta con uno de los aportes vocales más cuidados del álbum, unos arraigos de cuerda espectaculares con la caracterización vocal de Kobi Farhi, mirada con lupa y con sabor a la antigua Persia.

“Let The Truce Be Known” nos da la bienvenida con unas armonías más tranquilas donde se ve el aporte del bajo de Uri Zelcha que realiza otra labor maquiavélica en todo el disco junto al baterista Matan Shmuely. La opulencia llega con un intermedio protagonizado por el piano y los violines, enmarcando otra actuación estelar y una letra bastante cruda que habla sobre los niños y el arte de la guerra.

Una de las letras más duras es la de “Through Fire And Water”, una canción que es cantada (en hebreo) entre Farhi y Mira Awad que participa también en “All Is One” y “Children” otra pieza sublime con uno de los inicios más sensibles y melancólicos del álbum, retratando en primera plana la soledad de un niño huérfano y el mañana tan desolador que le espera. Se trata de una canción lenta muy melodiosa (con infinidad de arreglos y un Farhi muy metido en su papel) que incluye algunas de las partes vocales e instrumentales más estremecedoras y sentidas del álbum.

Volviendo para atrás tenemos a “Our Own Messiah” uno de los temas más pesados del álbum que pone de manifiesto la parte técnica del disco, además de incluir algo de progresividad, tempos lentos y un desarrollo exquisito con un Kobi tarareando la armonía principal de la canción. “Freedom” es la guinda del pastel, un corte instrumental con una base rítmica muy trabajada y unas guitarras acústicas muy bien planteadas. No obstante, “Shama’im” y “Ya Benaye” no solo ilustran el grado lingüístico de la banda, en la primera se recrea el nivel ampuloso del disco con una coral de infarto. La segunda es algo más sofisticada y hace uso de la letra y melodías árabes para conducir la sinfonía.

Un disco que debe ser escuchado. No hay más. El tiempo dirá si es mejor o no que sus anteriores trabajos. “All Is One” tiene un toque de evolución que con seguridad será del agrado de todos aquellos que se acerquen a la banda por su lado más progresivo. Quizás un peldaño por debajo de sus anteriores propuestas, pero el hecho de innovar y de hacerlo con la máxima calidad posible, los hace merecedores del éxito que han cosechado todos estos años.

Componentes:

Kobi Farhi – Voz
Yossi Sassi – Guitarra, Cuerdas
Chen Balbus – Guitarra, Piano
Uri Zelcha – Bajo
Matan Shmuely – Batería, Percusión

Tracklist:

01.- All Is One
02.- The Simple Man
03.- Brother
04.- Let The Truth Be Known
05.- Through Fire And Water
06.- Fail
07.- Freedom
08.- Shama’im
09.- Ya Benaye
10.- Our Own Messiah
11.- Children

WEB

Autor: Francisco J. Román

1 Comentario

  1. METALMANIACO

    30 octubre, 2013 at 1:10

    Yo no los conocía. Los descubrí con este álbum y la verdad me dejaron asombrado. Los arreglos de cuerda, los coros, la voz de cantante, la percusión las guitarras todo está en un equilibrio existió. Además me parecen increíbles la filosofía y los ideales de la banda, para imitar. La portada lo que transmite es algo muy grande otro detalle excelente del disco. Para mi un discazo y le doy un diez. Excelente reseña Frank.

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