Rotting Christ (Kata Ton Daimona Eaytoy) – Crítica

Publicado por el 10 junio, 2013

rottingchristkataArtista: ROTTING CHRIST
Álbum: KATA TON DAIMONA EAYTOY
Estilo: Black Metal
Sello: Season of Mist
Fecha: 1 de Marzo de 2013
Nota: 9/10

Se dice pronto, pero son 25 años ya, los que lleva ROTTING CHRIST en la música. Los griegos han sido de las pocas bandas que han pasado de las modas, junto a sus hermanos de andanzas, SEPTIC FLESH. Ambos grupos han edificado su construcción, a base de lucha y trabajo constante.

Una carrera ascendente plagada de éxitos. Trabajos que han marcado un antes y un después en la caracterización musical del grupo, y en su evolución actual. Su onceavo trabajo de estudio titulado “Kata Ton Daimona Eaytoy” no lo es menos. Una epopeya musical dónde no sólo el idioma propio es el que predomina, ya que los griegos se basan en otras culturas de la antigüedad, para dar otro aire a su música.

Después de obras como “Theogonia” o “Aealo” su disco de 2010, ROTTING CHRIST parecen superar los fantasmas del pasado con buena nota. Cada vez que escucho este nuevo trabajo, me doy cuenta que la banda liderada por Sakis y Themis (ambos creadores y productores de este lanzamiento), tienen más claro que dirección tomar para el futuro. Para este disco, Sakis, voló a Suecia para afinar su música en colaboración con Jens Bogren, que finalmente perfeccionó la mezcla y la masterización, realizado un trabajo soberbio. El resultado salta a la vista, y no sólo musicalmente, líricamente y con un diseño muy cuidado, “Kata Ton Daimona Eaytoy” se inspira en el ocultista Inglés, Aleister Crowley, para sacar en claro, ese mensaje oculto que en primera instancia, parecía difícil de resolver; “haz lo que quieras” es el significado que esconde el título del álbum. Un trabajo que ha contado con la participación de otros músicos.

ROTTING CHRIST se han esmerado mucho para ofrecer al mundo, un trabajo al nivel que acostumbran, pero llevándolo a otro terreno, donde ya no sólo la música es lo primordial. Ese Black Metal al que  se ha visto modificado y adaptado a los nuevos tiempos; una camaleónica obra ritual dividida en 10 cortes, cada cual más apasionante, tétrico, estremecedor o impresionante.

Una obra difícil de encasillar y de digerir, con una amplia gama de estilos, donde el Black Metal no es la única fuente o vía de inspiración por la que llevar unas piezas, ricas compositivamente con una gran afluencia de voces, coros, lirismos y demás atavíos, ante el apesadumbrado ritual de carácter diabólico, étnico y tribal que soporta cada letra con una imagen acorde al concepto en sí.

Me encuentro con un trabajo accesible hasta cierto punto, (y muy oscuro) dentro de los parámetros anteriormente citados, con diez canciones diferenciadas entre sí, aunque no iguales. El disco parece ser un libro de referencia sobre la investigación de las distintas culturas que poblaron el planeta, antiguamente. En cada región, cada país, cada hemisferio, un viaje alucinante para cualquier amante de la historia, un pequeño tributo musical hacia aquellas culturas extintas que dejaron un gran legado para la posteridad.

Una susurrante voz nos da la bienvenida en “In Yumen-Xibalba” con una estruendosa batería emplumada a ese sonido de guitarra vasto y seco. Un breve cántico de voces medias se inicia hablando sobre los Mayas, una canción aterciopelada con unos riffs abiertos; parece como un mantra, además las guitarras juegan y suenan deliciosas, antes de que la velocidad y los blast-beats nos sumerjan en otro grado de tensión, adornando la mezcla con unos punteos muy heavyes, finalmente renace el sonido característico de los ROTTING CHRIST de siempre; pasados unos minutos, unos cantos cautivadores adornan la escucha, simulando las voces de unos monjes en plena ceremonia. Esta canción me ha recordado a la banda sonora de un film de Stanley Kubrick.

La percusión retembla y nos adentra lentamente con unas sesgadas voces en la penumbra de “P’unchaw kachun- Tuta kachun”, que cuenta principalmente con los mismos ingredientes más los desgañitos propios del vocalista Sakis, voces más ásperas y unos estribillos prolongados, cantados en castellano que dicen así, “Sombras del infierno, sombras de muerto de fuego” trascendentales y que llegado el momento preciso, no te las podrás quitar de la cabeza, poco después las melodías de guitarra plagan la canción con un rollo enriquecedor, una pieza cargada de tecnicismo y étnica con una oscuridad prácticamente infecciosa.

La blasfemia demoníaca que trae “Grandis Spiritus Diavolos” sorprende con una pronunciación silenciosa, ya no sólo por el reiterativo título de la canción, sino por la profundidad decrépita, mística y anticristiana de la misma. Uno de los temas, más impresionantes musicalmente hablando, y con más fondo interpretativo del álbum. Después de las voces el ronroneo de las guitarras con la batería de por medio y Sakis destripando el título, entra la canción en una atmósfera guitarrera solemne con unos coloridos de fondo, espectrales, grandiosas corales de monjes emitiendo uno de los sonidos ambiente más inhóspitos, enfáticos y eclesiásticos, de lo que es para mí, uno de los temas centrales, por el cual se rige la amplitud sonora de esta jugosa obra musical.

La batería y las guitarras, entran en acción con gran contundencia, “Kata Ton Daimona Eaytoy”, es una abusiva perfección de lo que es capaz de hacer ROTTING CHRIST en la actualidad en el terreno musical, con la perfecta unión entre ritmo y velocidad. En esta canción hay cantidad de sonidos extraños, y muchas florituras de enfoque oriental, es el tema que hace alusión a la cultura Griega, y a través del cual se engloba todo el álbum.

El siguiente tema “Cine iubeste si lasa” viene presentado con el piano de Eleni Vougioukli y las impresionantes voces eslavas de Suzana Vougiouki. Un estadillo dinámico se balancea a través de una coral folclórica rumana, trillada con una base de guitarras extensas, poniendo una vez más la fuerza, la parte corista; donde la guinda extra viene dibujada en forma de risas demoníacas dando el toque aterrador a tan curiosa mezcla.

Los bombos y poco después la batería, traen consigo el ritualismo de “Iwa Voodoo” con otro estresante estribillo pero menos impactante que el del tema “P’unchaw kachun- Tuta kachun”. El carácter ritual con el black de por medio y las voces de fondo traen consigo algunos solos de guitarra más clásicos y no tan enclaustrados en el sonido pantanoso de la canción que en ocasiones se vuelve hasta pesada y algo monótona; con algunas partes difíciles de digerir por la lentitud global del tema; al final. ¡SORPRESA! los tambores de la selva ponen un broche muy esperado, otorgando el toque de dinamismo que necesita la pieza.

La rapidez de la batería con blast-beats incluidos, y los entrecortados toques de guitarra, nos adentran en el estandarte sumerio de “Gilgames” con unas voces de verdadera ultratumba. Una pista pesada repleta de energía acorde al sonido clásico de ROTTING CHRIST. “Русалка” viene presidida por un retemblado escenario con un ritmo seco y catastrófico, para lentamente junto a los tonos suaves, intercalarse los gritos de Saki, ante una locución de ritmos apabullantes. Dejamos atrás Rusia y nos vamos a la antigua Persia y nos ponemos en manos de “Ahura Mazda-Azra Mainiuu” con una voz arabesca que nos da la bienvenida, poco después la voz femenina que colorea la estridente pared de batería y riffs perpetuos, viene vigorizada por pequeños punteos electrizados con toques melodiosos y leves silbidos entremezclándose de fondo, una canción de batalla a la que hay que prestarle mucha atención, por la variedad y la cantidad de cambios que incluye, además tiene cierto aire bélico, de lucha entre tribus y antiguas facciones del ente mesopotámico.

Todas las canciones del álbum se refieren a dioses malignos de la antigüedad, por eso las letras de cada cultura, vienen representadas por figuras propias de esa zona. Ya sea el Dios del inframundo de los mayas “In Yumen-Xibalba”, el mismo diablo “Grandis Spiritus Diavolos”, Quetzalcoatl (“P’unchaw kachun – Tuta kachun”) o incluso el Apocalipsis de Juan presentado por las siglas “Χ ξ ς” que viene a encumbrar el conocido “666”; una pieza llena de grandes cantos, muy lenta y tediosa con unos adornos de guitarra, acordes a su temática que sirve para cerrar este libro mitológico, donde ROTTING CHRIST parecen haber tirado la casa por la ventana.

El Cd incluye un Bonus track llamado “Welcome to Hell”, más de uno lo reconocerá ya que es una versión de VENOM. El perfecto cerrojo para cerrar la majestuosa, delirante, y áspera enjundia que ROTTING CHRIST ha querido compartir con nosotros en esta nueva etapa musical. Disco que supera a su antigua propuesta “Aealo” y que convierte a los griegos, como unos de los pesos pesados del metal extremo en la actualidad.

ROTTING CHRIST siguen teniendo una de las propuestas más honestas del género. Habiendo creado una identidad propia, si hay algo de lo que no se les puede achacar, es de innovación. Ellos son una banda luchadora y que siempre ha dado lo mejor de sí misma, con “Kata Ton Daimona Eaytoy” vuelven a superarse y a poner el listón muy alto.

Tracklist:

01.In Yumen – Xibalba
02.P’unchaw kachun – Tuta kachun
03.Grandis Spiritus Diavolos
04.Κατά τον δαίμονα του εαυτού
05.Cine iubeşte şi lasă
06.Iwa Voodoo
07.Gilgameš
08.Русалка
09.Ahura Mazdā-Aŋra Mainiuu
10.Χ ξ ς’

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Autor: Francisco J. Román

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