XXX (Zen110514) – Crítica

Publicado por el 15 junio, 2012

Artista: XXX
Álbum: ZEN110514
Estilo: Thrash Metal
Fecha de lanzamiento: 2011
Sello: Autoeditado
Nota: 7,7/10

Con una introducción de cine de ciencia ficción, simulando la escena de un impulso mecánico, y una explosión, que podría recordar perfectamente a  las películas tipo TERMINATOR, o las canciones de FEAR FACTORY, empieza el nuevo lp de XXX, “Zen 110514”, sorprendente el sonido conseguido por esta banda, envolvente, pesado, conjuntado, voces rasgadas, guitarras molestas en el buen sentido, a caballo entre un stoner doom con aires thrasher muy potentes, nos encontramos con un álbum tan increíble por su fuerza, como por las melodías que contiene o su libre expresión musical; en cada uno de los cortes que forman el plástico, 11 en total; desde el primero al último hay infinidad de cambios; prueba de ello, se puede ver la calidad y exquisites musical de sus músicos impregnada en cada una de sus canciones, te los presentamos, David a la voz y guitarra, Gon guitarra y coros, Rafa, bajo y coros, Miguel, batería.

La contundencia de “Private Hell” nos abre el sendero hacia un bagaje tan amplio como abrupto donde los estilos vagan a su antojo, en una mezcla de thrash embrutecido, donde bajo y batería enmarca una actuación envidiable, la voz de David, me ha gustado sobre todo por su curioso tono vocal que adopta en muchas partes de la canción, con un aire muy americanizado hard roquero tirando a un stoner variado y prudente, la batería te desuella vivo y las guitarras, tienen una técnica precisa, muy bien armada.

“Fear to be more” sigue por la misma senda que el tema anterior, con una parte inicial muy fusión y una base rítmica potente, un corte cavernoso, rancio con un bajo envolviendo a las guitarras de forma excelente, retumbando de fondo y unos solos muy logrados, repletos de melodía, un hard heavy con unos riffs rasgados y un solo que colorea muy bien cada melodía de esta insinuante pieza, “Jerusalem” es uno de esos cortes que yo clasificaría de bárbaro, inclasificable ante todo; tal y como el título indica, su introducción evoca unos aires septentrionales, de índole oriental, antiguo Egitpo, un tema que desde el principio juega al despiste; la voz de David se posiciona como la que más, despuntando en alto; y haciendo unos juegos vocales, exquisitos, reflejando esas escenas de la antigüedad, imprevisibles las sendas guitarras de David y Gon, ambas con un genio arrebatador, difíciles de describir, muchas subidas y bajadas, mejor atenerse a su magia y caer rendido a los pies de la esfinge.

“Pyromaniac” tiene un aire más rítmico con una percusión que te enganchará por su crudeza, es un tema lento con un nervio machacón. La suavidad espectral y desfigurada de “Freehold” vaga por los límites de tu realidad, al principio parecerá que estás en un sueño, de repente despuntan las guitarras y una batería acolchada pega el estirón; la voz de David me recuerda a la de Dave Mustaine, sobrevolando nuestras cabezas se mete ese aire thrash de los MEGADETH más primerizos, eso sí mucha variedad musical. Uno de los cortes más directos del plástico es “Rotten Core”, dominado por la fuerza, un tema redondo, repleto de esquemas que simpatizan muy bien con el resto de canciones; directo, evocador, con algunos interludios harmónicos que trabajan la contundencia feroz que las guitarras presionan sobre el ritmo; un tema machacón que te vuela los sesos desde la primera escucha. La limpieza y tenacidad de “Stereotypes of Reality” te invita a volar, a despejar tu mente, y  a soñar más allá de los ímites;  de nuevo las influencias de MEGADETH se hacen evidentes; las guitarras aparecen con un sonido menos rebuscado que en el resto de temas.

“Estatua de sal”, la única canción cantada en castellano que se sale de la tónica general del resto de temas ya que estos están cantados en inglés. Personalmente, y después de haberla escuchado varias veces, este puente que hacen cantado en nuestro idioma, no pasa inadvertido en ningún momento; mucho vigor edificado con energía, una gamberrada maestra de heavy metal empalagoso, con guitarras desfiguradas a su antojo, una joya, con eso lo digo todo.  La suavidad impregnada en “Broken Horse” deja patente el amplio abanico de posibilidades que una banda como XXX, está dispuesta a ofrecer a sus oyentes, una pieza demasiado escondida para mi gusto, que va ganando con las escuchas, y que resulta más apetitosa en la segunda mitad de su extensión. El final con la acústica “Tuiti”, muestra el aire instrumental de cada uno de sus músicos, conjuntados, forman la bomba perfecta.

Aunque en la caja del disco ponga que hay 11 canciones solamente, no es cierto; ya que se incluyen dos extras, los de Valladolid saben cómo agradarte; su implacable técnica, y su don para agraciar el oído de la muchedumbre, resulta inclasificable y estrambótico en según qué momentos, de ahí el corte número 13, un final alterno para un disco muy superior a lo que la mayoría de bandas del metal underground son capaces de ofrecer, no digo todas, ya que existe actualmente un boom en el metal nacional de fábula, lo dicho, no hay que irse muy lejos para disfrutar de buena música, buscando entre las piedras se pueden encontrar cosas la mar de interesantes, XXX es una de esas bandas que con su música no te dejará indiferente, una propuesta a la altura de los grandes, gran disco, mi sonrisa lo atesora, mi satisfacción queda patente con la música de estos vallisoletanos. Enhorabuena chicos.

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Autor: Francisco J. Román

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