Zakk Wylde (Book of Shadows II) – Crítica

Publicado por el 5 julio, 2016

zakkwyldediscoArtista: ZAKK WYLDE
Album: BOOK OF SHADOWS II
Estilo: Southern/Acoustic Rock
Sello: E1 Entertainment
Fecha: 8 de abril de 2016
Nota: 8,2/10

21 años han transcurrido desde el último “Book of Shadows”, primer trabajo en solitario de Zakk Wylde. El músico americano afincado en Bayonne, New Jersey, líder de BLACK LABEL SOCIETY puso en circulación la segunda parte de tan aclamado material, el pasado 8 de abril de 2016.

Un disco fiel a la tradición de su último álbum donde practica un Southern Rock vivaz y adictivo, cargado de melodías acústicas, lentas y frondosas, de esas que se adhieren a la piel sin imaginarlo. Un disco repleto de fidelidad y de fácil calado que entra como un susurro en plena tarde tranquila.

En esta ocasión, Zakk Wylde, lejos de alejarse de la música que le vio nacer, confiere a su estilo esa melodía de la que a veces se le echa en falta en BLACK LABEL SOCIETY. En vez de tanta estridencia, nunca está demás rozar los caminos de lo ajeno con algo totalmente distinto a lo que intentas promover. El contenido propuesto por el artista en “Book Of Shadows II” no es para nada inaccesible y puede estar abierto a diferentes públicos.

zakkwyldemusicoLejos de alejarse de su estilo personal, nos propone una serie de canciones que aclaman a la multitud, esta vez acompañado por dos músicos como son John DeServio al bajo, y Jeff Fabb a la batería, pero es Zakk el encargado de todo el laberíntico sonido de la obra, que basada en una base antológica de lo que puede ser el rock sureño, sorprende por su obviedad y se retracta del título, ya que apenas tiene ese toque oscuro salvo por algunas piezas que merman la piel desde los primeros compases. En el disco, el contenido folk, el toque sureño, el blues o el country son las bases principales en las que se sostienen todas las canciones, eso sí, no esperéis un sonido americano con distorsiones, en su mayoría algunos solos placenteros como los que plasma el artista en la pieza número tres “Lay Me Down” y esos coros cercenados con la ampulosa diana de su tenue voz más el toque devoto llevado de forma muy sencilla, aunque placentera.

Propuesta estandarizada si atenemos al sonido final, pero muy agradable de escuchar si nos adentramos con firmeza y disfrutamos abiertamente del Hammond, un instrumento que en esta ocasión aparece muy bien dibujado en algunos de los cortes. Junto a él, es imposible destacar la ambrosía que desprende “Lost Prayer” y el grave más rockero de su voz o el solo que se marca que es toda una delicia, en “Darkest hour” la calma se apodera de la guitarra al inicio, “The Levee” tiene una agudeza mayor si atenemos al sonido que generan las cuerdas de la guitarra con el pulsar de los dedos, además de un mágico uso del Hammond al comienzo del corte “Eyes of Burden” cuyo ritmo delicado y elegante, no pasará desapercibido.

El disco varía por momentos como se puede ver al principio de “Forgotten Memory” con ese toque clásico de guitar hero. En “Yesterday Tears” la homogeneidad de las seis cuerdas sorprende por su templanza sin sonar demasiado acústica y con un toque de vanguardia. Por otro lado está “Harbor of Pity” que comienza con una parte corista muy interesante, mientras que “Sorrowed Regrets” tiene una mescolanza de virtudes la mar de atractiva sin sonar excesiva; cada elemento o instrumento está muy medido, lo cual puede ser agradable para aquellos que miran con lupa cada apartado sonoro de este tipo.

Tanto la calma de “Useless Apologies”, como la melodiosa y tristona “Sleeping Dogs” con aire country y solo monumental saben poner la guinda definitiva al disco, no sin antes asombrar con “The King” un final correcto para un disco muy en la línea de lo que se espera de un músico de la talla de Zakk Wylde. Por descontado decir, que el comienzo del disco es de lejos, lo más destacado del álbum, y no, no me olvido de joyas como “Autumn Changes” o “Tears of December”, dos de mis temas preferidos y los que mejor hablan del título principal. La primera pista me gusta más que la segunda, pero ambas tienen su toque de distinción que las hace muy interesantes.

Un aporte musical totalmente diferente que añade otro toque de gracia a una escena cada vez más saturada. Al final, son este tipo de trabajos los que dan vida al rock. Ya sea por su variedad, su gentileza o la calidez de sus canciones, un disco fácil de escuchar. Una elaboración exquisita que encontrará su agrado entre aquellos que os gusta ese sonido acústico y añejo de antaño.

Componentes:

Zakk Wylde – Guitarras, voces
John DeServio – Bajo y coros
Jeff Fabb – Batería

Tracklist:

01. Autumn Changes
02. Tears of December
03. Lay Me Down
04. Lost Prayer
05. Darkest Hour
06. The Levee
07. Eyes of Burden
08. Forgotten Memory
09. Yesterday’s Tears
10. Harbors of Pity
11. Sorrowed Regrets
12. Useless Apologies
13. Sleeping Dogs
14. The King

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Autor: Matthew Bourdais

3 Comentarios

  1. Metalhead

    5 julio, 2016 at 22:45

    Completamente de acuerdo con la crítica. Un gran disco con el que se disfruta del buen hacer de este guitar hero, Zakk wylde es un hacha de la guitarra y con o sin distorsión es una delicia escucharle. Pero opino que en acústico y con este tipo de melodías a ritmo pausado con aire sureño y en unplugged creo que es donde más se percibe lo gran músico que es. Una gran continuación a su gran trabajo en solitario Book of shadows.

  2. Carlos

    7 julio, 2016 at 11:48

    Excelente material, una pena que no todos vean este tipo de discos como algo grande. Para mí, los verdaderos rockeros son los que saben manejarse en todo tipo de situaciones y que se dejan la piel con la guitarra de toda la vida, ya sea con una simple melodía o con un acorde de piano. El amigo Zakk Wylde lleva demostrado que de eso sabe mucho, que lo suyo no solo está en dar guitarrazos como muchos hacen que van a lo loco metiendo solos todo el rato, luego les dices que te compongan una canción de este tipo, y te traen un churro de canción que ni tiene emoción ni nada. No todo se basa en la técnica solista, o en dar guitarrazos porque sí, hay verdaderos genios de la guitarra que con unos cuantos punteos son capaces de maravillarte desde la primera nota. Para mi eso es ser un grande de la guitarra, los que con una simple nota atrapan al oyente.

    • Metalhead

      7 julio, 2016 at 13:54

      Completamente de acuerdo amigo Carlos. Wolf Hoffman, Gary Moore, Billy Gibbons, son unos verdaderos hachas del instrumento y no tienen ni la mitad de reconocimiento del que merecen. Zakk Wylde es un monstruo que demuestra con cada trabajo que hace , porque es uno de los mejores guitar hero del mundo

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